MANIFESTACIÓN SENSIBLE – Adelina Gimeno Navarro

MANIFESTACIÓN SENSIBLE

Dios y Los Ángeles sabéis mis necesidades, solo pido que me acompañéis…

Hacerlo sin medida, para nada más que agregar luz a nuestra vida.

Somos tienda presencial de ilusiones, vertedero de injurias y cubo de rencores lleno.

Amortizar el canon de la confianza en nosotros, de la humildad sin medida.

Allá lejos dejo mis perjuicios, acercó la verdad que me lee, que me escribe, que traza mis anhelos.

Ensordecedor grito que no ahorra en desvelos, cuando el amanecer se rompe, asomando deseos.

Amado Dios, amados Ángeles…

Solo pido que me acompañéis.

Quiero flotar en amarillas nubes, desplegar el color por moradas dulces, qué mejor confort que cielos en tonos azules.

Vida acompañada de esperanza, rompiendo errores, aprendiendo lecciones.

Amado Dios, amados Ángeles…

Solo pido que me acompañéis.

©Adelina Gimeno Navarro

Turbio / LF Medina

He vuelto a caer,
la ira se acumula y me adormece,
la sensación de estar vivo desvanece.
Nadaba en un estanque turbio,
lleno de pasiones muertas,
de oraciones mudas,
de lágrimas que brotan del suelo
y se incrustan en mis ojos.
Ahora sigo cayendo.
No estoy volando,
no tengo alas,
estoy cayendo cada vez más.
Alientos oscuros da la noche,
piden desistir, y yo desisto
agazapado por el miedo.
Miedo a perder,
pero ya todo está perdido.
Enloquezco de a poco,
de insuficiencia de voluntad.
¿Quienes me rodean?
Los he visto antes
mas no los reconozco.
No soy como ellos,
nadie está tan jodido.
¿Bondad?
No sirve de nada
en un mundo de desgraciados.
¡Esperanza!
me grita una voz desterrada,
yo la dejo pasar de oídos afuera.
¿Hasta cuándo ha de llover?
—hasta que te ahogues —
me respondo en seco.

HIPNOSIS -Eduardo Ramírez Moyano-

Cuando serpentea tu vientre entre danzas afrodisíacas y, descalzos, desnudos, nos retorcemos por el embudo de las sensaciones libres, los cometas se tornan más ardientes que de costumbre.
El astro rey, que doró tu piel con musicalidad brasileña, ahora me hipnotiza en el secreto de tu entrepierna. Entonces, rodamos en gravedades incontrastables, vibran enjambres de libélulas violáceas durante el trance.
¡Oh, senos de aceite! ¡Pubis de Cielo!
Y a la noche, libamos de nuestros poros en el limbo del último orgasmo y vuelan peces de tres ojos, mientras arden todos los monstruos de la corrección sobre terciopelo rojo.

Foto: Internet

Trampa de Amor | Alejandra Graciela

Desde que te vi sabia que traerías problemas,

Pero tu mirar desde el primer momento atrapo mi corazón,

Desde ese momento me encapriche contigo,

queriendo estar junto a ti pero al mismo tiempo escapar.

Quiero por una vez desatar mi corazón el cual aún cree que volverás.

Pero ya está muy roto de tanto esperarte.

Las promesas vacías, las palabras que tanto deseaba oír.

Nunca las oiré porque al final la trampa fue nuestro amor.

Ni es amor, en cuatro tiempos / Septigramas –Daniel Olivares Viniegra–

PRIMERO


Me cuentan mis amigos, Claudia

que años ha me declaraste

en albo e inocente olvido.

 

Yo, como quizá sabrás,

absolutamente nunca te recuerdo.

Ni tampoco sé ya cómo.

Ni para qué.

 

SEGUNDO

 
Me dicen, Lesbia, que barres

muy temprano, frente a tu casa

todos los días.

(Por otra parte, con ningún trapito puedes).

 

Hay huellas mías que no se borrarán nunca.

No digas que no te lo advertí.



TERCERO

 

Inocencia nunca te llamaste,

como tampoco Esperanza;

como nadie Fidelia

jamás nunca te bautizó.

Olvido es tu mejor nombre.

 

Señora Justicia:

Que así se asiente en el acta.



CUARTO


Dijiste que de uno u otro modo

algún día volverías, Simplicia;

o yo al menos así lo esperaba

o bien fue lo que castamente entendí.

 

Nadie borró nunca la huella de tus besos;

se disiparon

humedad solamente eran

… sencillo vapor.

*

YO PERTENEZCO A OTRA RAZA – Remedios G. Tenza

YO PERTENEZCO

A OTRA RAZA.

¿Dónde están?

¿Dónde, quedaron mis alas?

¿A caso… las robo el miedo?

Mi alma de poeta

tal vez se distrajo

curando el dolor, de gritos de letras silenciados,

en papel mojado…

Anduve, por rutas

que mutan en tardía

rebeldía… y le encerré.

Encerré allí al miedo.

Tras 100 puertas blindadas

de hierro.

Por eso ya no temo.

Ahora pertenezco

a otra raza…

La de las poetas guerreras

que pintan almas de palabras.

La que desata cuerdas de dudas, locas.

La que se queda con su verdad.

La que ahora y aún

sin alas, está dispuesta a volar.

Ya tengo casa, la creé en la superficie de mis sueños.

¡Qué suerte, tengo!

Ahora ellos emanan de mí.

Remedios G.Tenza.