QUE NO ME FALTES NUNCA – Addel Córdova.

Entonces un día me abrazaste, ahuyentaste mis miedos, paralizaste el tiempo y sentí que el corazón quería escaparse de mi cuerpo.
Fue ahí cuando pude comprenderlo por completo, fue en ese preciso momento cuando comprendí que mi lugar siempre había sido a tu lado, entre tus brazos, junto a tu pecho, disfrutando de esa maravillosa sensación que por fin pude llamar amor.
Y me aferré tanto a ti, mientras le pedía a la vida que por favor, no me faltes nunca.

© Addel Córdova

LOCOS QUE REINAN/Remedios G. Tenza

“LOCOS QUE REINAN”

En esta vida

saturada, deliberadamente

sube o baja

el cauce de la muerte.

Según el ánimo

de los locos que reinan…

De perfiles cambiantes.

Manipulan al hombre

con juegos que hieren.

Guerras.

Códigos no restringidos  de fricción.

Convirtiendo en objeto

sin futuro al hombre.

Resultados

hombres manipulados y

locos reinando.

Remedios G.Tenza.

Huyendo|Alejandra Graciela

Tengo tanto miedo en este momento de los demonios que están dentro. Voces que recuerdan el pasado lleno de tormentos. Huir sería fácil y siempre lo ha sido.

¿Pero que se hace cuando la primavera se ha ido?

El invierno se ha aferrado a mi alma y por más luz que intento ser cada vez. Solo destellos quedan de quien solía ser.

Cuesta tanto romper las barreras que construimos para dejar entrar personas que decidimos que con su alegría nos contagie.

Pero lentamente nos damos cuenta que no somos lo suficientemente fuerte para ello. Y huir de ellos es la mejor salida.

FUERA EL DESCONSUELO/Adelina Gimeno Navarro

FUERA EL DESCONSUELO

No le quites la libertad a unas manos que hablan.

Mira con la ilusión de una sonrisa que se esconde.

Encadenada a esta cárcel pequeña sin dejar de imaginar que mis letras existen para inspirar, para dar confianza, para desear amar.

Enmudecida, grito por esa libertad, la alegría, expresión que mata el ejército de la melancolía, siémbrame de flores que las cadenas se desplomen.

Aún presa en el silencio crezco esperándote, esperando mi tiempo, esperando pacientemente mi espacio.

Negatividad profunda, fría y oscura, olvida que existo, desaparece.

Arcoíris de letras que me hace despejar la duda de una tristeza, la evidencia de una pena que se pudo evitar.

Mis manos escriben, no, no les quites la libertad.

Adelina Gimeno Navarro

Eterna cuenta de cuarenta * Susana Argueta

La noche huele a lluvia. Un grillo canta. Desde mi ventana abierta, un rayo lunar se desliza. Todo está en paz.

El grillo ha callado. Escucha a la muerte bailar. No le creas. Sigue cantando.

Afuera, la densa muerte danza. La miro a los ojos, así de cerca está.

Deja que la noche cante, el día ha llorado.

Ya no duermo, es inútil. La conciencia vibra y escucha. Todo es un grito. Inmóvil, la piel me duele, quiere volar. El cielo está clausurado. Este mundo se achica y crece, no logro asirlo, se me escapa, pero no se mueve.

Es ya de día. El sueño no ha llegado. El aire mueve las partículas de polvo mientras un sol mortecino dibuja su sombra. Dan volteretas, pueden escapar, pero yo no. Si muero, el polvo de mis huesos podrá volar, pero yo no.

Visiones / Felipe Medina

Tengo visiones a diario.
Veo una realidad utópica.
Veo la línea que divide los océanos pasar frente a las puertas de mi casa.
Visiones de paisajes que reverdecen,
que se desprenden de una neblina espesa y fría, donde se deja ver cada vez mejor el horizonte.
Veo a un ave blanca llevarse el dolor que guardaba para la soledad del encierro.
Veo salidas de habitaciones oscuras,
salidas para este cuerpo agazapado por el miedo a la metamorfosis.
Visiones traslúcidas, donde veo un sol que no es el sol, que es un gran ojo que me vigila y me ayuda a rectificar mis rutas.
Un cielo que no es cielo, sino un espejo donde se reflejan las tierras en donde estoy y ya no estaré más, un cielo terco en recordarme mis anhelos de habitar en él.
Veo al amor que me corresponde,
una figura esbelta, que lleva puesta las estrellas; estrellas que no son fugaces pero que inspiran deseos.
Y me propone cruzar el umbral del océano, salir de la oscuridad, besar otras tierras, y por ese cielo que refleja la verdad, volar.

-LF Medina