Y te miraba

 

Y te miraba.

Tu rostro me reflejaba

mientras todo fluía alrededor

como fluye el agua del arroyo,

como fluye la corriente del río

del agua que va hacia el mar.

 

Y te miraba,

en tus ojos todo transcurría,

pasaba el tiempo y se paraba,

pasaba todo alrededor

y se paraba al encontrarse

tu pupila en la mía.

 

Y te miraba,

lavabas mi conciencia de cualquier pecado,

limpiabas mis recuerdos con tu bondad;

no existía el bueno, no existía el malo,

solo circunstancias y trivialidad.

 

Y te miraba,

y eras el sueño que siempre hube soñado,

la transformación de una irrealidad,

la presencia humana de una alegoría,

la encarnación del deseo,

de todo lo soñado y anhelado,

de todo lo perfecto y de la verdad.

 

Y te miraba,

porque yo era tú,

y tú…siempre habías sido yo.