“Carta de una ruina brillante”. – Ana Yaretzy


¿Hay un infinito realmente? ¿Qué somos en este gran espacio?


Te has creado más historias sentimentales que los libros que te has leído, te conseguiste tu propio País de las Maravillas y ahora no encuentras como salir de ahí, o es que simplemente te agrado el brillo de su cielo.


¿Es que acaso necesitas una mano, bella alma perdida?


¿Por qué decir que así viven los poetas? ¿Buscando su infinito? No se le llama infinito, se le llama historia, tú tienes tantas como para desperdiciar tu vida solo en una.


Mencionaste que eran fuerzas de la naturaleza, tan despejados de tormentas, llenos de tranquilidad. Te he tomado de la mano y puedo jurar que no había experimentado los diluvios sobre mi cabeza nunca hasta que tropezaste conmigo torpemente sobre la acera, culpaste a la luna; diciendo que no brillaba lo suficiente esa noche, que probablemente le habías contagiado un poco la tristeza.


Pero, ¿cuál tristeza? Si aún así sonreías con el sol entre los labios y no podría quedarme sin mencionar esa mirada que portabas, la luna podría a ver estado triste por robarle a sus estrellas.


¿Lucharás por escapar? Si algo sé es que la espada que apuñalas te sienta bien, y el brillo de tus ojos sigue siendo especial.

Ni siquiera tanta guerra te opaca.

Ana Yaretzy.

“Océano” – Yaretzy Elizalde

Siempre hay una ventana por la cuál el aire se cuela con facilidad, con la cuál llega un poco de frío después de una larga tarde de ardimiento.


Se te despliegan un poco las alas, y muy a pesar de no poder huír de la habitación donde te encuentras los pequeños rayos del amanecer aún se cuelan entre los agujeros en el techo.


Cada noche puedes recordar con facilidad el cómo era cuándo te encontrabas frente al mar abierto, frente a las brisas frescas que este te obsequiaba cada segundo.


¿Qué el barco se está hundiendo?
No logro recordar el porqué debería seguir flotando.


¿Para qué mantener flotando aquello que sigue ocupando espacios innecesarios en nuestros mares?


Te niegas a cerrar la ventana de la habitación por las noches aunque el frío te congele un poco el alma, aunque el cuerpo duela, porque cada amanecer tendrás la fuerza de que no solo sea una ventana abierta, si no, esta vez sea la puerta de metal frente a tí; saldrá disparada lejos, y de alguna forma nada te detendrá, serás tú navegando el cielo, dejando que se hundan los barcos vacíos en un océano violento.



¿Para qué necesitar un barco si las alas nunca se cansarán de revolotear en tu espalda?



Conozco tu fuerza. Tienes esa pizca imparable pintada en esos ojos de esmeralda.

Yaretzy Elizalde

“Carta Souvenir“ — Yaretzy Elizalde

Tengo la extraña sensación de que cuando redacte la última carta para tí será el fin de mis mejores tiempos. Las letras revolotean de un lado a otro por la habitación, acomodándose de manera correcta, donde siempre debieron estar.

Me pregunté muchas veces si nos dedicamos a escribir con metáforas el amor que no podemos mostrar.

¿Es esta una realidad para entregar el alma o es que solo nos dejamos llevar?

Es tan impresionante ver como las piezas que encajaban perfectamente al final desgastan su margen, perdiendo completamente toda forma que se ajustaba a la medida.

Quise ser el barco que te llevaría a salvo de la tempestad esa que llevabas dentro, de la que tantas veces fuí partícipe. Era la tormenta más bella que había presenciado. Hasta el momento no he visto mejores lluvias caer sobre mí.

Indescriptiblemente fue como adherirse a las células que llevaba en el alma. ¿Acaso esas eran las mariposas de las que habló mamá?
Porque no he visto a ninguna pasearse por el jardín desde entonces.

Yaretzy Elizalde.

“Desconocida”. — Yaretzy Elizalde

No logro encontrarte, te dispersas en la neblina de la noche, me cuesta mucho distinguirte con esta visión tan borrosa, mis ojos no pueden ver dentro de este campo nebuloso donde ahora estás perdida.

Extiendo mis brazos hacia ti, intento sostenerte pero tu pequeña mano se escurre como el líquido entre mis dedos, es tan difícil sostener aquello que está perdido.

Creía conocerte. Creía saber el porque tu llanto de las noches, el porqué de tu silencio cuando dije que te amaba.

Te has vuelto la sombra de lo que antes eras, busco pequeñas pizcas de ti en el suelo pero este solo está inundado en tus lágrimas.

Se te extinguieron las emociones vehementes como si el invierno las hubiese visitado para ya no marcharse.

Las vueltas que doy para encontrarte me han dejado con el corazón enfermo de vértigo.

Niña bonita… ¿Qué te ha pasado? Parece que las lágrimas te han lavado el rostro.

Logro verte tan pequeña en ese caparazón de metal, donde solo habitan los sueños de tu cabeza.

Al final comprendo que es tarde, te convertiste en una desconocida para mi.

—Yaretzy Elizalde

“Carta con Color a Desastre”. – Yaretzy Elizalde


Me dispuse a quemar la ropa vieja, aquella que tantas veces retiraste de mi cuerpo, esas prendas que cubrían las pocas penas que me mantenían de pie.
Le quise poner un poco de color a las paredes de la habitación, todas se encontraban sucias. Era el momento de un cambio, y lo sabía.


Tu presencia seguía tan presente como si un perfume se hubiese derramado por todo el suelo y la alfombra se hubiese empapado de él, desprendiendo su aroma y escabulléndose dentro de mi perfumando cada jodida célula.


Estuviste tanto tiempo inmerso en mi existencia, que al marcharte me he quedado sin el poder de poder existir, ¿Cómo se es posible vivir sin el alma? Este agujero en el pecho fue hecho para quemar tus recuerdos.


Podría haber dicho que recoger mis lágrimas derramadas en el charco me traería consuelo, pero no hay nada que consuele la pérdida de tu otra mitad.


Quedar vacío me parecía una estupidez, hasta que te perdiste en mis sueños y no logré recuperarte.


Fue la estupidez mas dolorosa que aún sigo recordando con una sonrisa.

—Yaretzy Elizalde.

“No se puede evitar” – Yaretzy Elizalde

No pude evitar no enamorarme de ti, no me pidas que no lo haga, no cuando después de yo a verme perdido, me encontraste de nuevo. Fue como entrar a ese laberinto que parecía no tener salida alguna, tu solo atravesaste las paredes y dijiste “No perteneces aqui” para luego llevarme contigo.


Estamos tan lejos de hacer historia, que nuestra introducción ni siquiera se ha escrito. Las hojas siguen limpias, intactas.
Estoy tan impaciente por tenerte. No puedo susurrarte el cuanto me derrite tu interior, ya que no lo escucharás, pero, ¿Quién ha dicho que las cartas de amor no pueden ser entregadas?

Será pasajero, lo sé. Pero no puedo evitar el hecho de que alguna vez mi ensueño se haga realidad.

¿Me darás amor en las noches más oscuras?
Porque últimamente el sol no se cuela por la ventana, la habitación está fría. Dime que la realidad será diferente esta vez.

Te estoy amando sin conocer el amor, y eso se ha vuelto un peligro. Si las emociones fueran danzantes, bailaría toda la noche para ti.

No se en que parte del universo me encuentro; si estoy en el lugar incorrecto donde esta la persona correcta, o si estoy en el lugar correcto amando ciegamente a quien no debería.

¿Me amaras aún sabiendo lo que llevo dentro? El pasado me pesa tanto como para ir a la misma velocidad que tu, y a veces solo pareces perderte en el horizonte.


Cariño solo dime lo que dolería escuchar, y déjame marcharme.

Puedo contenerme, pero las letras han dicho bastante ya. Solo puedo decir que no lo pude evitar. Moriré culpable de amar sin detenciones.

No puedo aferrarme a esto más de la cuenta para esperar a ser la adecuada para ti, no lo soportaría. Deberías decirlo, y sólo dejarme marchar.

—Yaretzy Elizalde





“Armadura” – Yaretzy Elizalde

No sé porque la habitación hoy se encontró oscura, ni siquiera los rayos del sol se dignaron a pasar dentro, era como si al tocar los cristales de la ventana salieran disparados en sentidos contrarios.

¿Por qué me han dejado en penumbras?

¿Acaso no ven que soy yo quien no puede ver?

¿Acaso no ven que me he lastimado intentado buscar el interruptor para encender la luz?

Puedo tocar todo aquí, pero es como si tuviera una venda atada a los ojos con magnifica fuerza misteriosa.

Me quedo sin aire aún cuando mis pulmones son más grandes que el Everest.

He intentado ordenar las teclas del ordenador, me he levantado esta mañana y ninguna estaba en su lugar.

No sé en que punto terminaré de recitar esta carta a la soledad.

He sospechado que detrás del dolor se encuentran grandes triunfos. Nadie me lo ha asegurado, pero después de tanto caer al mar sin un salvavidas, he aprendido a nadar.

Tomamos todo aquello que nos sea posible obtener de la vida; el aire, los recuerdos, las sonrisas, el amor.

Intentamos descifrar que es lo que sucede una vez que le has dado la vuelta al mundo sin haber dado un paso. Buscamos las señales de humo debajo del agua, y queremos respirar en un lugar donde ni siquiera abunda el oxígeno.

¿Qué aún no entendemos los humanos que si buscamos agua un lago sería lo perfecto?
Pero somos humanos… Buscando agua terminaríamos recolectando lágrimas.

Estamos hechos de cristales diminutos que se encuentran encajados unos a otros, pero, ¿quién dice que una armadura de hierro no salva temporalmente?

Expón el alma, y esta te será querida.

Yaretzy Elizalde ®

S.1 Romántica Empedernida -Yaretzy Elizalde

SECRETO I

Seguramente hoy la pensaste de nuevo, seguramente mañana lo harás nuevamente. ¿Quién te culpa por tener un corazón meloso y amar sin pensar?

Estás haciendo lo que un valiente piensa dos veces; amar.

Entregarte por completo a un sentimiento sin pensarlo. Solo fluyendo como si la vida se te fuera en ello. Dejando caer en lluvia todo el temple contenido en el pecho sobre la tinta y el papel para dirigir solo dos palabras hacia su puerta. Y es que no necesita más, solo la verdad.

Te has cansado de creer que siempre será real, y cuando verdaderamente lo es, no hay marcha atrás.

Solo estás ahí, con los sentimientos a flor de piel aguardando el momento perfecto para decir lo que cambiara el rumbo de tu vida.
Como si un genio chasquiara sus dedos concediendo el destello a la humanidad de dos almas amándoce perdidamente bajo la luz de esa estrella fugaz que acaba de perderse por el horizonte.

Yaretzy Elizalde ®