MADRE GAIA

No hagas ahora que vivamos el peor de los infiernos.
Tú que pariste toda una infinidad de universales placeres.
Enséñanos a aprender una amalgama de deberes, que nuestra vida aprenda de una lección paradigma.
¡Madre que ese deleite por ti no muera! Que no olvidemos nuestra esencia, que el amanecer envuelva a tus hijos.
Que los besos y abrazos que no dimos ahora sean, por la noche en la que de nuevo nacimos.
No es un mundo nuevo, ni una nueva normalidad.
Enterremos el averno que vivimos, abramos ante nosotros, hombres y mujeres un nuevo horizonte de luz y esperanza.
Es la enseñanza de nuestra Madre Tierra que nos enseña, que para que no muera, nosotros tenemos que vivir por ella.

Adelina GN

LA CRUZ DEL MOMENTO

Carga con la pesada cruz que da el miedo a una situación oscura y penosa.
No olvides cerrar los ojos mientras otros abren sus bocas y no para calmar tu desasosiego, no, hablan sandeces que te acribillan la mente que tú mantienes lúcida por tu propio bien.
Calvario a caminar para purgación de los pecados que te intentan explicar, aquello que con el mundo hiciste y no puedes arreglar.
Remediar ya no sirve, te reclaman, acusan, quieren que con tu vida pagues esa aduana de la edad, que hasta ahora por suerte pudiste pasar.
No te duermas hombre, no decaigas mujer sacrificar es humano, pero no por placer, que lo ignorado y olvidado, nunca será valorado.
Más lo querido y enseñado siempre será el mejor de los legados.

Adelina GN

19 Destellos

                                                                                           

¿COmo llegaste en un momento?

No sé cómo, y la verdad que al final es lo de menos

porque he aprendido tanto, de todos modos,

que aún agradezco tu espectro ¡Covid dichoso!

VIDeos inundan nuestros cerebros,

informes y audios que ya ni entiendo .     

Y día a día vamos comprendiendo

un día un poquito,

otro un intento,

y al siguiente día vemos que sí… que ahora entendemos

que has conseguido darnos en este largo confinamiento

DIECINUEVE regalos.

 

19 destellos.

 

UN regalo es verte todos los días.

Dos esa mirada tuya que me ilumina.

Tres las maravillas que he descubierto al mirar la luna,

al mirar las estrellas desde mi ventana en la penumbra.

Cuatro las mañanas y atardeceres

que guardaré en mi vida por si no vuelven.

Cinco el cariño de todos los que he encontrado

aquí en mi encierro, y sin siquiera poder nombrarlos.

Esos que ahora saludo del otro lado con el ansia perdida,

con alma encogida de verlos lejos

pero sintiendo todo el cariño que nos han dado.

Seis el saberme vivo.

Sentir el aire que hora respiro.

Sentir que puedo besarte, niño.

Sentir que puedo besarte abuelo.

Sentir que ante todas las cosas puedo… besarte luego.

Siete aprendí a aprender.

Aprendí que el niño puede enseñarme,

y el policía, y el barrendero,

el auxiliar, los militares y los doctores…

y he conseguido aprender de todos

porque en mi encierro he descubierto que todos,

todos… somos maestros.

Ocho las madrugadas que traen nostalgias.

He disfrutados de los momentos vividos tan añorados.

He trasnochado viendo tu cara tras una foto, en los retratos.

Y he disfrutado al verte vivo otra vez en mis recuerdos, al recordarte

y darte ese abrazo tierno… tierno y sincero.

Nueve las dulces tardes.

Qué maravilla romper los huevos y echar harina,

ponerle azúcar y poner la guinda a ese bizcocho que hizo mi niña.

Saborear lo delicioso que es compartir todo mi amor en la cocina,

porque el amor tiene sabor y ese sabor, lo da tu vida.

Diez la valentía y el coraje.

He descubierto que el ser humano estamos hecho de hierro forjado a fuego.

Que tras la capa de indiferencia que trae el estrés,

que trae el barullo de la rutina,

se halla la valentía del combatiente.

Porque somos audaz coraje si hace falta.

Porque somos feroz guerrero en la batalla.

Once la solidaridad que nos visita,

cuando vemos que sufren y dan su vida

héroes anónimos, que sin tener por qué,

dejan su sangre día tras día por darnos seguridad

y darnos aliento tras toda la adversidad.

Doce tengo el regalo de la música del cielo.

De los grillos que en la noche me cantan y dan consuelo.

Puedo escuchar a la brisa rozar la hierba al pasar,

y escuchar como la lluvia me sonríe cuando la escucho llegar.

Trece el arte de dibujar,

y de pintar y observar de lo abstracto a lo real.

Catorce hemos vuelto a disfrutar de la risa en los juegos,

de reírnos de perder, y reírnos de los miedos.

Hemos vuelto a ser niños,

porque al final, como dijo no sé quién, no hay que olvidar

que de ellos es el reino de los cielos.

Quince he vuelto a ser yo mismo.

Me he reencontrado otra vez

y me he sentido aquí mismo,

y hasta me he vuelto a querer.

Dieciséis me has regalado las lágrimas que olvidé.

He vuelto a llorar contigo

y he conseguido entender que llorar me hace más fuerte,

porque te puedo entender.

Dicisiete he entendido lo que importa de verdad.

Y lo que importa es la vida

y poderla disfrutar con la gente de tu vida

y contigo que me lees, si coincidimos un día,

en nuestro peregrinar.

Diciocho el regalo que nos da la realidad

de que seguimos unidos.

Diecinueve la esperanza.

Porque es la guía leal que te lleva a la victoria.

Esperanza compañera.

Esperanza victoriosa.

 

Y don Covid ha venido y se queda con nosotros,

pero nos deja el Cariño de todos los que vivimos.

El Orgullo de saber que seguiremos unidos,

que hay Valientes que han luchado, y valientes que han vivido,

y el Icono de esta lucha son nuestros héroes Dignos,

que nos dejan un recuerdo,

y diecinueve regalos que son tuyos… y son míos.

 

 

 

QUISE SURGIR

Quise surgir amenazada por la invitación a un rotundo final, quise acabar, terminando con mi aire al respirar.
Arrebatándole el aleteo a la frágil mariposa que de flor en flor vuela queriendo
surgir como yo, de este infernal sueño mortal.
Quise surgir evocando una deseada liberación, añorando los abrazos cálidos de aquellos que de igual modo, confinados queman la vida de cualquier forma y en aquel remoto lugar.
Prestándoles amistad hecha añicos, la que poder repartir en un mundo triste y en silencio e irónico en modo letal.
Quise surgir, vivir, para no volver a sufrir, enamorar a quien me pregunte, expresándole que un día por poco morí y que al final el mundo vivo me invitó
respirar.

Adelina GN

CIELO, MAR y VIDA

Me has fragmentando, roto las aguas que tomamos cuando queremos y necesitamos un descanso en nuestra travesía.
Azules mares por donde navegan en el barco del miedo, las ilusiones de siempre.
Remando incansable a contracorriente, con los pesados remos de las adversidades.
Qué no oscurezca mi cielo, que aún quiero surcar los mares, tener la libertad para expresar y buscar otros puertos.

Adelina GN

Vida III

III

Otro día.

Pasó otro día sin darme cuenta,

y las semanas, meses…

y otro día.

 

Y aquí sentado espero sin prisas,

porque entre luces y en la penumbra

pasa la vida y es una dicha

poder vivirla, verla pasar,

sentir que es vida,

aunque entre canas

y las arrugas,

diga:

Pasó otro día sin darme cuenta…

pero es mi vida.

 

Otro día.

pasó otro día sin darme cuenta,

pero es mi día.

Los días pasan,

no los sentimos y los vivimos

uno tras otro

sin un suspiro,

sin una risa,

sin darnos cuenta que en un momento,

la vida se nos escapa

como ese humo

que sale y pasa y se esfuma

en un segundo.

 

Qué caras pone la vida,

que muecas tuerce cuando la enfrentas,

que risa ahogada cuando le gritas,

que llanto amargo cuando te incita

porque ella sabe que en un segundo

pasa,

y ella se queda

y tú la miras sin aspavientos,

sin mucha prisa,

porque ha pasado y te arrebata

en un momento

ésta, tu vida.

 

Y yo la miro…

qué osadía.

 

Ayer mi vida era dicha,

la disfrutaba,

me la embebía.

Ayer musité que amaba,

te amé sin prisas,

te amé…mi vida.

 

Vida II

La vida pasa sin darnos cuenta.

Ayer…

boceté mi vida,

tracé un esbozo,

logré pintarla de suaves risas,

de llantos cortos.

Desdibujé sendas torcidas

y más de las veces

quise seguirlas.

 

Ayer,

mi mundo era vida,

logré vivirla con osadía.

Logré plantarle cara a la vida

con valentía e intrepidez.

Qué gracia tiene la vida,

que muecas tuerce cuando la miras.

Qué triste suena oírla dormida,

porque entre risas y osadías

más de las veces

pasa la vida casi sin chispa.

Qué gracia tiene la vida,

que caras pone cuando la miras

pues de repente pasa

y cuando te miras

descubres ciego…

que pasó la vida.

Vida

I

Vida.

Estoy,

paso,

la miro,

la espero…

me marcho.

 

Vida a paso lento.

Vida sin un descanso.

La paso sin miramientos

y me río

cuando creo,

que la paso por su lado.

 

Vida sin muchas prisas,

vida sí, ¡qué ironía!

yo creyendo que la salto,

que hago un quiebro,

que la aguardo,

y ella me mira tranquila

y se ríe con sarcasmo.

 

Ayer yo era la vida.

Ayer con sus desencantos

la miraba con orgullo,

la observaba con descaro

creyendo con osadía

que la vida me aguardaba

y que tenía la vida entera

para tenerla…

comiendo de mi mano.

 

Le dibujé una sonrisa

en ese momento amargo,

la guardé en un cajón

cuando el llanto

se hizo agrio.

Le canté por soleares

y bailé sin un reparo,

le planté cara a la vida

con arrojo y desparpajo.

 

Qué cosas tiene la vida

cuando la ves desde abajo,

cuando ves en el camino

que aún,

no hay mucho camino andado.

Qué arrogancia desmedida,

qué audacia,

qué intrepidez,

qué necia esa valentía,

qué imprudente la sandez

que piensa que este camino

es eterno,

es infinito,

interminable perenne,

sempiterno inacabable,

inmenso en perpetuidad.