LIBERTINAS -Eduardo Ramírez Moyano-

Las tres tríbadas dispuestas en una habitación altamente adictiva. Espléndidas ninfas rubia, castaña y morena, seduciendo a Pan y su siringa, tiñendo el deseo del color de sus piernas, ardores desde las puntas escarlata de sus pezones, hasta sus nalgas frotando de caramelo y nata, en tremendo juego las tres gatas, que yo ya soy un insecto y me apoyo sobre tres patas, danme un respiro cuando titilan estrellas amarillas arriba y el neón verdiazul en contraste de sus lenguas entrelazadas, sobre una colcha de coral vivo, y ya flaquean mis andares ante sus sonrisas verticales, que subliman de mi alma los paladares.

Besos, palmadas, pezones; seis senos, almohadas y almohadones… Una cama redonda, paredes violáceas, luces y sombras. Las tres cachondas, a un tiempo, iluminan depilados sus secretos. Hijos de Baco, como cuatro borrachos, lo celebramos, tragando todos buena sangre de toro, recio vicio, vino tinto, y ya veo seis cameltoes, ¡esto es un derroche!, ¡Es verdad que el Otoño es una segunda Primavera, estoy aún más cachondo que la primera!

Cuadro: “Ninfas y Sátiro” de William Bouguereau (1825-1905)

LA GALATEA DE LAS ESFERAS -Eduardo Ramírez Moyano-

Completamente colocado por el humo de leche mansa proveniente del incensario, que hoy trae esencia marroquí, termino de ordenar mi inventario y dejar unas notas bajo el pisapapeles de Dalí. No sé cómo puedo tener tanto orden entre semejante caos, menos mal que las sibilas hacen caso a las rutinas y ascos al desorden.

Un hada pelirroja de curvas demasiado peligrosas, en picante lencería transparente, pone en marcha música melodiosa en la vieja gramola, de repente…

Rodeado de papeles llenos de palabras, textos, mujeres, tinta, pinturas, colores, velas de olores a vergeles de extinta Natura; versos, juegos de letras mientras la noche habla, raros vocablos, palabras, y mi voz y yo en albornoz los dos.

Desnudo y abierto de alma, con más arma que la pluma en el nudo de la garganta, conduzco la nave de la imaginación más pura por las arterias de una fresca noche de Otoño…

Los cisnes de las estrellas lucen con maravilla de veras. El traje de la noche al alba es tan magnífico con la Luna al cénit, que hasta los mismos ángeles del Cielo suspiran cometas errantes para demostrar su alegre talante; los meteoros, novios de las estelas, entre galaxias y sistemas, giran y danzan para hacer valer cuánto fervor sienten por el calor de las estrellas, besos y chispas de energía las más bellas de todas las luces que manan de cada cópula galáctica, Chopin en alta fidelidad, Van Gogh en realidad virtual, La “Galatea de las esferas” en 4K…

IDEAL PARK -Eduardo Ramírez Moyano-

Lloran los Cielos del Amanecer sin haber dormido. Orinan la Diosas que a buen cobijo guardan a Mandolino. Sopla Eolo en el tiempo en que las nubes lo cubren todo… ¡Hoy nace un día precioso! Las deidades derraman karma, las diosas mean vida en forma de lluvias doradas sobre la gran vía, la gente camina temblorosa agazapándose por las esquinas, ríe Belcebú con alegría, no vas a ser tú, mojigata mezquina, quien me amargue el día, mientras salpico amargas unas rimas, miro el calendario para saber en qué día estamos, jueves, ya es fin de semana para los más canallas, y corre el café de María por mi buhardilla.

Estos de ahora serán mis últimos versos para ti, ojizarca lasciva, mi Madre Tierra, me marcho a PuertoVenus, donde mis Musas me esperan.

Traigo la cafetera al salón de Lilith, la gran urbe está apagada en el Otoño blanquecino del Hoy, ya tiembla el vaho de la cristalera por ti, y sube la balada del retoño mañanero mientras voy.

El Templo de Lilith es puro Nexo, un portal hasta Ideal Park, hogar de Venus donde Calíope ofrece sexo, un harén de bellas vestales, mientras recita elocuentemente textos ideales.

(Me ha llegado un correo, además de las beldades, el boggart se va a instalar estas Navidades)

DIOSA FARI (retrospectiva)-Eduardo Ramírez Moyano-

Suple con desparpajo mil gaviotas de Verano, carnes del deseo que danzan de las mariposas al canto, dulce como pedacito del pecado, cariño es su talante y Fari su nombre, otra Diosa del Parnaso, que he conocido una mañana deliciosa de un Agosto soleado. Y no me canso de poetizar sus encantos.
Por fin, la sonrisa rutilante de una camarera me despierta los sentidos aborregados por el coronavirus. Al fin, esa chispa mágica de nereida matinal que abre arcoiris en el corazón de todo mortal.
Bella fémina llegada de algún paraíso celestial, hoy sorbo mi café y escribo estas líneas degustando su beldad.

OTOÑO -Eduardo Ramírez Moyano-

¡Otoño triste, ya llegaste con tu maleta de hojas medio muertas, Otoño, soneto de Otoño que viene y nos deja desnudos ante la Nada, ya llegaste para decirnos el significado de los pergaminos de las lluvias y las arrugas, Otoño melancólico y taciturno, déjanos vivir en tu triste mundo!¡Otoño colorido, de rojo, de amarillo,… del ave el trino adivino, Otoño mío, de mis locuras y desvaríos, ríos de tinta por el recién nacido otrora han corrido, Ay, Otoño, manantial de riqueza poética, Ay, Otoño, no te avergüences cual bisoño!

CONTRASTES- EDUARDO RAMÍREZ

Un témpano de amatista pura se diría que cubre el cielo, amarilleando a lo lejos… Amapolas, polen de las diosas, ahumadas cristaleras por olas; corro la cortina, luz cegadora, urbanitas torres blancas de cemento. Se ha derramado el líquido oro del reino celestial hoy, haciendo de la ciudad un limbo etéreo y magnífico a la vista. De repente, se cruza un ave de plata, y le siguen otras tantas en ligera bandada, allá sobre la techumbre de las desvencijadas fábricas. Y, en la misma línea que separa dos mundos, juegan a cambiar de color, pasando grácilmente de la luz a la sombra, una y otra vez, entre un teatro de palmeras y de alondras, mientras me tomo el café.

Eduardo Ramírez Moyano

Preámbulo | Bryan Freire

Hojitas de paja, pajitas de páramo

con un pestilente aroma a soberbia.

Siluetas pardas, sombras  que  se cuecen al alba.

Repites una y otra  vez: yo soy el corazón  de la noche.

Aves de presa persiguiendo un recuerdo,

una hormiga que siente al cosmos expandirse entre sus patas,

entre tanto ascendemos al inframundo.

La conciencia pesando en los párpados de la existencia.

El último hombre contemplando la supernova,

mientras se mofa y gustoso  pone fin a su existencia.

Tazas de té a medio consumir,

profetas posmodernos que claman por Morrison.

Escribimos poesía  en el país de la arrogancia,

mientras afuera un poetita llora desconsoladamente

porque acaba de descubrir su mortalidad.

Los fantasmas mueren en los faros de la noche

y las tazas de té continúan sin consumirse:

así imaginé un día cualquiera.