DIVINA DINA -Eduardo Ramírez Moyano-

Un embrión rosa de ballena etérea me despierta a las cinco y media, todos los peces del acuario flotan por la estancia en hilera; toco la esfera de sal y me doy cuenta, van a un funeral, el del pez moteado azul turquesa. Dispongo unas luces tenues y me enciendo un cigarro con la llama del farol. Me miro y soy de color verde musgo, y es que estoy en medio del proyector de paisajes, Lorena hace sonar un chelo con gravedad incontrastable, las salamandras verdinegras chic hicieron de la quietud su estilo de vida bajo el plasma siempre apagado del atontabobos, y el jarrón con romero entre mis estructuras venusianas y mi homenaje a Lesbos pronto habrá que vaciarlo. Temo que el boggart haga alguna que otra trastada.
Prendo incienso de limón y atenúo un color de esperanza en las leds que adornan la marquesina, mientras contemplo una noche negra como el azabache, plena de algodones cárdenos rajados por nubes rojizas de filo de navaja, ni una estrella, ni Venus, ni la Luna, estampa de noche de absenta en París, decadentista…
Se escucha un avión que no vuela demasiado alto, justo en pleno fragmento preferido de Rendez-vous 2 de Jean Michael Jarre.
El hechizo de Pitia empieza a hacer efecto, pompas azuladas del mundo de las hadas brotan del cenicero, estallando en pétalos de cristal olor a fresa, entre purpurina e insectos luminosos que nunca he visto cambiando su color en cada nota del cielo. Fuentes de versos, luces de oro, incienso…

Y hoy una nueva estrella, reluciente como ninguna, brilla divina, porque en el firmamento esta noche luce el alma de mi iaia Dina.

ANOCHECIENDO (retrospectiva) -Eduardo Ramírez Moyano-

Declina el horizonte ámbar de otra tarde que ya no arde, azafrán por nubes es el arte del color en lontananza, cuando a mis ojos, al mirar por la ventana, el Creador la mancha oscura de la noche azul con desdén me lanza.
Y cada punto de luz artificial se enciende automáticamente en tierra humana. Las farolas cobran vida nocturna y bailan con gracia. Dos estrellas perdidas cayeron del cielo entre besos, entre la susurrante ventolina, ajenas a la llovizna y a las esquivas esquinas.
Infinitas son las mujeres que han saboreado los mundos burbuja mil del mes de Abril. Construyendo puentes de ternura hasta la Luna, desde el blanco de tus ojos a los bellos vergeles de lagos vortiginosos, al caer de las palmeras sus rastrojos.
Ya soy tuyo, Diosa del Todo, meciendo mis sonrisas en tus recodos, Santa Natura, ¡ay!, que con sólo una foto, todas mis emociones haces tuyas.

VAGAROSA -Eduardo Ramírez Moyano-

Los versos me revelaron las cadencias de tus siluetas, tan bien esculpidas tras las estelas de las estrellas y los cometas.
Luego, fuiste noche clara en el fragor del fuego del deseo, niña de amor y Luna de plata cuando te veo.
Más tarde, el firmamento creó coral en tus pestañas e infinito en mis anhelos, antes de convertir lo ignoto en algo nuestro.
¡Ay, vagarosa! ¡ Hoy brilla tan nívea la Luna por ti, niña hermosa!
El rocío te rodea y la escarcha te destaca, entre amalgama de flores se regodean tus fragancias. A veces, peces de doble cola cruzaron eones para engalanar nuestros amores, vinieron seres de todas las distancias y abismos para hacer de la vida su lirismo.
¡Ay, vagarosa! ¡ Hoy está la luna llena por ti!
¡Y eso es más de lo que yo pueda decir!

LIBERTINAS -Eduardo Ramírez Moyano-

Las tres tríbadas dispuestas en una habitación altamente adictiva. Espléndidas ninfas rubia, castaña y morena, seduciendo a Pan y su siringa, tiñendo el deseo del color de sus piernas, ardores desde las puntas escarlata de sus pezones, hasta sus nalgas frotando de caramelo y nata, en tremendo juego las tres gatas, que yo ya soy un insecto y me apoyo sobre tres patas, danme un respiro cuando titilan estrellas amarillas arriba y el neón verdiazul en contraste de sus lenguas entrelazadas, sobre una colcha de coral vivo, y ya flaquean mis andares ante sus sonrisas verticales, que subliman de mi alma los paladares.

Besos, palmadas, pezones; seis senos, almohadas y almohadones… Una cama redonda, paredes violáceas, luces y sombras. Las tres cachondas, a un tiempo, iluminan depilados sus secretos. Hijos de Baco, como cuatro borrachos, lo celebramos, tragando todos buena sangre de toro, recio vicio, vino tinto, y ya veo seis cameltoes, ¡esto es un derroche!, ¡Es verdad que el Otoño es una segunda Primavera, estoy aún más cachondo que la primera!

Cuadro: “Ninfas y Sátiro” de William Bouguereau (1825-1905)

LA GALATEA DE LAS ESFERAS -Eduardo Ramírez Moyano-

Completamente colocado por el humo de leche mansa proveniente del incensario, que hoy trae esencia marroquí, termino de ordenar mi inventario y dejar unas notas bajo el pisapapeles de Dalí. No sé cómo puedo tener tanto orden entre semejante caos, menos mal que las sibilas hacen caso a las rutinas y ascos al desorden.

Un hada pelirroja de curvas demasiado peligrosas, en picante lencería transparente, pone en marcha música melodiosa en la vieja gramola, de repente…

Rodeado de papeles llenos de palabras, textos, mujeres, tinta, pinturas, colores, velas de olores a vergeles de extinta Natura; versos, juegos de letras mientras la noche habla, raros vocablos, palabras, y mi voz y yo en albornoz los dos.

Desnudo y abierto de alma, con más arma que la pluma en el nudo de la garganta, conduzco la nave de la imaginación más pura por las arterias de una fresca noche de Otoño…

Los cisnes de las estrellas lucen con maravilla de veras. El traje de la noche al alba es tan magnífico con la Luna al cénit, que hasta los mismos ángeles del Cielo suspiran cometas errantes para demostrar su alegre talante; los meteoros, novios de las estelas, entre galaxias y sistemas, giran y danzan para hacer valer cuánto fervor sienten por el calor de las estrellas, besos y chispas de energía las más bellas de todas las luces que manan de cada cópula galáctica, Chopin en alta fidelidad, Van Gogh en realidad virtual, La “Galatea de las esferas” en 4K…

IDEAL PARK -Eduardo Ramírez Moyano-

Lloran los Cielos del Amanecer sin haber dormido. Orinan la Diosas que a buen cobijo guardan a Mandolino. Sopla Eolo en el tiempo en que las nubes lo cubren todo… ¡Hoy nace un día precioso! Las deidades derraman karma, las diosas mean vida en forma de lluvias doradas sobre la gran vía, la gente camina temblorosa agazapándose por las esquinas, ríe Belcebú con alegría, no vas a ser tú, mojigata mezquina, quien me amargue el día, mientras salpico amargas unas rimas, miro el calendario para saber en qué día estamos, jueves, ya es fin de semana para los más canallas, y corre el café de María por mi buhardilla.

Estos de ahora serán mis últimos versos para ti, ojizarca lasciva, mi Madre Tierra, me marcho a PuertoVenus, donde mis Musas me esperan.

Traigo la cafetera al salón de Lilith, la gran urbe está apagada en el Otoño blanquecino del Hoy, ya tiembla el vaho de la cristalera por ti, y sube la balada del retoño mañanero mientras voy.

El Templo de Lilith es puro Nexo, un portal hasta Ideal Park, hogar de Venus donde Calíope ofrece sexo, un harén de bellas vestales, mientras recita elocuentemente textos ideales.

(Me ha llegado un correo, además de las beldades, el boggart se va a instalar estas Navidades)

DIOSA FARI (retrospectiva)-Eduardo Ramírez Moyano-

Suple con desparpajo mil gaviotas de Verano, carnes del deseo que danzan de las mariposas al canto, dulce como pedacito del pecado, cariño es su talante y Fari su nombre, otra Diosa del Parnaso, que he conocido una mañana deliciosa de un Agosto soleado. Y no me canso de poetizar sus encantos.
Por fin, la sonrisa rutilante de una camarera me despierta los sentidos aborregados por el coronavirus. Al fin, esa chispa mágica de nereida matinal que abre arcoiris en el corazón de todo mortal.
Bella fémina llegada de algún paraíso celestial, hoy sorbo mi café y escribo estas líneas degustando su beldad.