Morir * Susana Argueta

Espera, no me sueñes, porque habré de partir en plenilunio, en el atardecer del deseo, en mi eterno devenir. Mis manos te rozan todavía, te alcanzan y, entonces, susurras. Pero he de morir como tu canto al alba. No me dejes dormir tú, mi único vaivén, mi somnolencia, la gota que mi vaso derrama.

Discordante * Susana Argueta

A veces soy silencio, Otras, rumor de agua, Puedo ser noche tranquila O arrebato de viento. Me tiendo sobre olas doradas Y sueño Me aletargo En el tiempo Mi espejismo viaja Montañas Carreteras Nubes Y quimeras. No soy yo Despliego mis alas Rompo las sombras Me sublevo Y entonces emerge Solaz Mi otra cara Mis…

Pintor * Susana Argueta

Tu deseo Es pincel Trazando Líneas negras, Bordes Que definen El tiempo De nuestro Orgasmo placer

Poesía Viajera. Monasterio en Yanhuitlán, Oaxaca.

Entres soles inconscientes La noche está por concluir. El eco de cantos monásticos ha discurrido entre un sol y el siguiente; silente mirada del tiempo que se derrama en los muros de cantera blanca. ¿Qué secretos guardan estas paredes de piedra labrada? ¿Qué misterios esconde en la negrura de las conciencias y el vacío de…

De dioses y plebeyos

Estamos hechos de materia, de dioses y plebeyos, altos vuelos, pies rastreros, plumaje de cisne salpicado de barro mojado, alas que vuelan raso sobre el verde pantano, carne de humano deleite paladar, pasiones bajas e infinitas, gruesas gotas que escapan de nuestros poros salados, recovecos de huecos vulgares elevados al cielo ancestral, llorando, amando, sudando,…

Un acto de sincera justicia * Susana Argueta

Las dos niñas eran la alegría de Carmen y Apolinar, los dueños del Rancho “El Tepozán”. La más grande, Idelfonsa, era hija de la tierra fértil y tenía los ojos de mar embravecido; la otra, Rosaura, era un sol de mañana fresca en un campo de ultramar. El amor entre las hermanas era entrañable, sin…

¡Esta vida es una mierda! * Susana Argueta

Otra vez, atrapado en el tráfico, con este calor del demonio. Dos horas para llegar a la casa y encontrarme con la misma fría recepción ¿o diría decepción? ¡Es lo mismo! A nadie le importa si llego o no. Lo mismo, cada puta noche, la rutina, la cena fría, la cama vacía, el mismo locutor…

Un sueño * Susana Argueta

Escuchó el sonido de la alarma. Eran las 4:45. Entre sueños repasó sus pensamientos de antes de dormir. El fin de semana había sido extenuante. Escribir hasta las cuatro de la mañana del lunes para entregar los borradores a la editorial y tener que despertarse en menos de una hora porque debía dar clase temprano….