Agua dea mar * Susana Argueta

Silencio.

Ellos reposan.

Se han diseminado

en la fina arena gris,

del mar que los abrazó.

Antes, sedientos,

Se bebieron el cuerpo

-y el alma-,

y rozaron con los dedos

 la noche de nube y tormenta

                               que cobijó su encuentro.

Ahora,

Se vuelven

agua salada

                de hombre,

de mujer

y de mar.

Fantasía * Susana Argueta

Abro la puerta. Mi habitación está vacía. El calor me sofoca. Descalzo mis pies, el fresco del suelo me saluda y mi piel contacta la tierra.

Libero mis pechos, los dejo respirar y los toco. Demandan tus manos pero no estás aquí. Mis pezones se endurecen y el aire empieza a jadear.

Siento la leve tensión que comienza entre las piernas. Sube. Marea mi imaginación. Mi aire anhela. Oleadas de leves sensaciones retraen el roce de las sábanas de nuestro encuentro. Me traspasan. Dejan tu aroma de hombre ansioso.

El recuerdo de tu piel me envuelve y me desnuda por completo. Me recorro cual tus besos. Mis manos absorben tus ganas, a la lejanía. Insolentes. Me tocas, me abres, me acaricias, entras, profanas, embraveces, agitas, reposas, descansas.

Narradora * Susana Argueta

Vendré de muy lejos,

de donde la tierra ha dado a luz al tiempo

y corre como agua fresca;

llegaré cansada y contenta,

contando las historias

de los hombres a quien conozco,

imaginando muchas posibles.

Me recostaré para descansar

y volver a soñar,

entre tus brazos de hombre niño

y tu palabra sabia.

Me dejaré acurrucar

en el sonsonete de tu voz

y dejaré que vengas a mí.

Soy narradora

y tú, mi refugio.

Extraño confinamiento * Susana Argueta

Imagino detrás de las montañas el rumor del mar

Una sinuosa vereda angosta

Y los ocres matorrales

Puedo oler la brisas de caracolas, peces y barcas

Sentir las oleadas de agua brava

Y la blanca espuma en mi boca

Granos de arena jugando

Después de empapar mis lacios cabellos

Puedo acariciar el horizonte con la mirada

Mientras un pequeño barco

Se tiende lejano.

Puedo imaginarme sentada

Siendo agua y tiempo a la vez

Gota infinita y salobre de milenarios prodigios

Testigo humilde del amanecer cotidiano

Y de la excelsa muerte

Puedo ser más que sombra

Romper mi propio círculo

Y salir de mí

Desde este extraño confinamiento

Desacato a mi gravedad * Susana Argueta

Dejo que el mundo ande

y me hundo en el silencio líquido de mi esencia,

delineando

cada uno

de los trazos negros

de mi origen lejano.

Cada letra me parece igual a la anterior;

debo romper los espacios.

Flotar es un oficio de sombra y luz,

un desacato a la gravedad de mi sino.

No vuelo,

levito,

me soy translúcida

y miro a través de mis manos.

Soy más que aire,

transpiro eternidad.