Mi silencio * Susana Argueta

El silencio seduce y atemoriza. Esconde lo mejor y lo peor, es un diálogo personal y un artilugio para el ocultamiento. En el silencio encuentro a Dios y al diablo, a la niña y a la mujer, a mí y al otro. En el silencio están los miedos y todas mis osadías, el pasado y lo que no existe. ¡Qué locura! El silencio es mi única verdad. 

Aproximaciones * Susana Argueta

Hazme el amor a ratos, a gajos, a saltos, a manos, a tendones, a pieles, a resuellos, a suspiros, a cuerdas, a memorias, a ciegas, a tientas, a ciertas, a raíces, a ramas, a gritos, a lagos, a lluvias, a negaciones, a incertidumbres, a legajos, a plenitudes, a resabios, a pasados, a futuros, a mentadas, a perversiones, a incredulidades, a mensajes, a chorros, a ensayos, a furias, a tantos, a pocos, a brasas, a inviernos, a otoños, a voces, a días, a noches, a furtividades, a mentiras, a verdades, a muchos, a tantos, a estrellas, a galaxias, a cuerdas, a guitarras, a pasos, a trancas, a veces, a tiempos, a contratiempos, a olvidos, a fuerzas, a solas, a mí, a todas, a ciencia cierta.

Imagen: Detalle de “Danza de agua y sol” de René Maldonado, artista plástico. 2° Expo Coloquio Internacional “Pretextos del Solsticio”, Villahermosa, Tabasco.

Útero bordado * Susana Argueta

Yo te escucho, madre

entre hilos de color marrón

en el aleteo de un ave azul

en la fragancia de mágicos pétalos

de una flor multicolor.

Madre, te miro

cuando fantásticas figuras

danzan en un bastidor:

soles, lunas y tus suaves manos,

tardes de tus poesías

y el hogar que nos cuidaste.

Mi aguja borda tu recuerdo,

Y mi Tenango, tu alma.  

Publicado en la Revista Literaria Hojas Sueltas de Otoño, marzo 2020.

Imagen: Tenango bordado, Susana Argueta (bordado y fotografía).

Divergimos * Susana Argueta

En Cantona

Los de antes,

esos ya no somos.

Nos volvimos

símbolos perdidos

de una noche de febrero.

Los de entonces,

los locos,

los desenfrenados,

los desperdigados,

los que reían,

a esos,

se los llevó el viento

y se hicieron remolino,

separaron el vuelo

hacia su propio Cosmos,

tocaron cada uno su cielo.

Esos que ya no somos,

se alejaron,

vueltos

hilo de la madeja,

ovillo de un tiempo,

que no volvemos a tejer.

Imagen: Melancolía. Vista desde la zona arqueológica de Xochitécatl, Tlaxcala, México.

Breve * Susana Argueta

Has de partir

con mi deseo derramado en tu bolsillo,

hombre volátil de sonrisa franca.

Has de irte

con un montón de mis palabras

entre los dientes

y el palpitar de mis senos

entre tus manos.

Hemos de encontrarnos

en cada noche imaginaria,

de ese lecho momentáneo

en la Gran Ciudad.

He de sentir,

en mis fantasías,

tus ganas lánguidas y sedientas,

estrenarse       

en los recovecos sabios

de mi cuerpo.

He de saborear

tus besos recalcitrantes,

una  y otra vez

perfilando mis labios

sabor a turco café.

Hemos de perdernos tú y yo

en la noche del sueño

de mis poemas,

entre mi pluma y tu pincel,

hombre

de la eterna cabellera blanca.

Imagen: “Tamborilera”, escultura de Leonora Carrington, de la exposición “Onirismo en Bronce”, Paseo de la Reforma, Ciudad de México.

Fotografía: Susana Argueta.

Debo estar viva * Susana Argueta

Hoy atrape mi vida, entre mis manos, aquella volátil, la que es etérea, la que no siempre se asoma. Me miré, sentí. Estoy llorando. La música vibra y duele.

Hoy mis manos sienten el leve roce de la vida, la sublime armonía del universo cantando a mi oído y concuerdo con Dios, señor de todos los nombres.

Hoy mis pies no me sostienen, caigo, floto, volteretas en un espacio sin tiempo, imposible. No sé si estoy viva, pero miro el viento susurrar hasta en el pequeño respirar de las hojas volteadas al sol.

Hoy  mi mirada se ensancha inconmensurable y me distiendo, me desfiguro, me vuelvo yo, nube de luz, rayo de viento, estrella sin canto, despojada de lo terreno, de lo pesado, de la angustia.

Hoy solo soy.

Imagen: Flor contra azul, Susana Argueta. Pista de canotaje “Virgilio Uribe”, Cuemanco, Ciudad de México.

Tormenta de mar * Susana Argueta

Mar y viento nos llaman huracán;

agua de sudoroso temple

desborda los poros,

aires violentos,

sal que empapa

y sabe a sexo

al tuyo, al mío,

al pertinaz deseo que nos convoca.

Tormenta de noche completa,

trasnoche ,

marea de arena insolente,

procaz:

me sabes deleite;

no me sueltes,

que me aferro a tu borda

y devengo inmortal.

Pasa el  vendaval:

no duermas,

quédate despierto,

invocaré tu viento

vendré propicia

con el deseo en vigilia.

Imagen: Punta Antón Lizardo, Veracruz, México.
Fotografía: Susana Argueta