SINTIENDO EN POETA/Remedios García Tenza

“SINTIENDO EN POETA”

Vagabundos, soñadores.
Aparentemente humanos
viven en pieles divergentes.
Se muestran relegados.
De absoluta desnudez.
Sensibles al extremo
cuantas veces nacieron.
Enamorados de Metáfora.
Se trasforman.
Iluminando más allá
soñando quimeras.
Sintiendo en poeta.
Pueden dar vida a la piedra,
luz a la huella…
Cantar al amor…
A la vida en una mesa,
con buen vino y una mujer honesta.
Libertadores de penas
rompen en sueños cuerdas.
Guerreros de pluma blanca.
Sus armas, las palabras.
Soñemos, soñar no cuesta.
Cambiemos el mundo
Sintiendo en poeta…

Reme G.Tenza.
Autor de foto Juan José Ávila López.

SIN TI- Alejandra Graciela

Qué será de mí si no estás
Qué será de mí si no puedo suspirar
Qué será de mí sin abrazos de amor
Qué será de mí sin esa ilusión
Qué será de mí si no estás
Qué será de mí si no puedo besar
Qué será de mí sin tu amor
Sin tu amor
Qué será de mí sin esa ilusión
Qué será de mí sin poder observar esa mirada tuya tan singular.
Qué será de mí ya que no estás
Será que por fin mi alma puede llorar
-Ah

Alejandra Graciela

MELODÍA- Alejandra Graciela

Se escuchó el sonar de la música a nuestro alrededor el Do Re Mi, corazón fue lo único que escuchábamos el compás que palpitante nos acompañaba podríamos estar lejos y aún así escucharlo. Podríamos no estar juntos pero podríamos sentir esa era la melodía de un amor sincero, era una melodía de dos personas que estando con otras personas todavía se amaban.
Alejandra Graciela

FILOROMANCIA- Daniel Olivares Viniegra

FILOROMANCIA
Intempestiva llegas y conquistas, noble
el territorio agreste del siempre abstruso sol
de mis asiduidades mudas

Perdonando misericorde: los pecados
que mi oscuridad ha arrojado al viento

No crees nada

Sólo sabes:

Te sabes:

Vencedora del tiempo y mis lugares

… Aquí en mí:
Reafirmada en tu presencia

De guerras floridas nacida
combates presurosa mis últimos intentos
y clausuras —cierras—
para siempre, el yerto estadio donde…
devastado

El jardín lejano sólo puede desangrar un beso:

(Triste y aquiescente: forjado a fuerza de soportar los verdes:
para en un cielo negro conformar los rojos…)

Y que resiente perfumar aromas

Que no saben sino a tristezas

Y nada más:

—Segura e incontestablemente
a nada más…

* * *

Triunfas y reposas: triste
sin ningún rencor

Perdida —en tanto— entre el fragor inocuo
del desfallecimiento;
o mientras te consumes tras tan nimio ardor…

Mas te conmueve el cadáver lento
que abriendo el pecho
y en estertor:

Sombra distante / surgiendo a medias / cirio en la mano…
con muda pena te dice hoy:
“¿y si te regalo a ti esta flor…?”

–Daniel Olivares Viniegra–

Una Carta A Un Amor Inesperado; – Yaretzy Saavedra

Extraño eso…

Eso que te hacía sonreír y mirar el cielo.
Eso que cada vez me alentaba más a acercarme y tocar tu alma.

Imaginar el simple echo de tenerte cerca cimbraba mi cuerpo, y más que nada, mi alma.

Me alentabas a querer más de lo que en el mundo se puede tener, que parecía no había límites.

Cuando te abrías a mí, dando cada sentimiento, parecía imparable el echo de que todo terminara.
Realmente podría comparar lo que sentía, como un campo de Gazanias que se abrían frente al sol solo con sentir tu mirada sobre mi.

Era tan inefable lo que sentía. Podía a ver jurado que enloquecía, que era más de lo que la vida daba.

Cada mañana que miraba tú cabello tan desgarbado, y ese caminar tan seguro, me preguntaba si la realidad me estaba dando un obsequio.

Podía persivir que la resistencia, no era por inteligencia.

No me resistía, dejaba que todo fluyera como agua en río. Pero mi inteligencia me gritaba que dañarías el corazón del pobre ser dentro de mi cuerpo.

Clave para todo… El corazón no deja que escuches a tu inteligencia hasta que sabes que no hay nada más que hacer, solo fluir.

EN LA DISTANCIA

Vive en mí la alegría al verte feliz mientras el descontento por no verte muere.
Abrazo la larga espera creando sueños por abrazarte de nuevo y tenerte en mis brazos.
Niego que lloro, porque te quiero, porque te añoro. La distancia, un camino de dolor que con el amor desaparece.
Pude respirar el salitre de tu mar, mientras tus risas eran sueños para ti.
Cada instante de aquel tiempo lo siento ahora presente, lo quiero en mi vida y en mi mente.
Mi cariño hacia ti viaja cada día con el sol, con las nubes. Y en la noche la luna que recrea mis besos los deposita en tu frente.
Conocerás de lejos mi voz, reconocerás o no mi rostro, pero no dudes, siempre mi amor y mi ayuda tendrán de manera incondicional.
©Adelina GN

UN GRAN AMOR

La conocí en la verbena de mi pueblo… 

Era la mujer más bella que había conocido. Nos presentó su prima. Aquellos serían los días más felices de mi vida…
Pero os cuento, ya que estaréis esperando descubrir cuál es ese gran amor…
Hermosa como un amanecer en la playa, me robó el corazón nada más verla.
Educada y sencilla, vestía de blanco aquella noche, portando solo un adorno en su pelo, unas violetas…
Baile con ella durante toda la noche, nuestros movimientos resultaban ya obscenos, por lo que decidimos abandonar la escena donde estaba naciendo un gran amor…
Aquella noche la pasamos juntos, a la mañana siguiente cuando amanecía, desperté y estuve contemplando lo guapa e inmaculada que era, a pesar de todo lo que allí había pasado…
Tomé las flores que sutilmente retiré de su pelo para no estropearlas, cuando dejé su cabeza en la almohada y salí al patio a plantarlas…
Imaginé una bella alfombra de aquellas violetas, si florecían, pero la naturaleza es muy caprichosa y tenía aquella duda…

Un año después…
La incógnita sobre si brotarían las flores, se había disipado, un manto copioso color violeta adornaba aquel rincón de mi casa, bello y hermoso como ella…
Pero era lo único que quedaba de la mujer que usurpó mi corazón y ancló su recuerdo en mi retina al mirar aquellas flores…
Después de haberla amado día y noche no tuvo compasión de mí y marchó al finalizar las fiestas…
Ahora solo llenaba mi vida aquel jardín violeta, en el que una silla blanca como el vestido que la envolvió la noche que la amé, vestía ahora el lugar y en la que reposaba un ramillete de bellas violetas que hacían honor a su nombre.
©Adelina GN

 

III. La Poesía me dió la Vida…

La Poesía me dió la Vida… Su cáscara rompió de un embrión el corazón de juventud cuando los versos florecían como ángeles negros. Luego, renací y renací cien veces entre corales mágicos y peces, hasta que el Sol vistió de versos rosa mis besos, niña hermosa, y la brisa de la Luna me trajo un vals de mariposas en la noche desnuda y sin sueño.

 

Eduardo Ramírez Moyano