Preámbulo | Bryan Freire

Hojitas de paja, pajitas de páramo

con un pestilente aroma a soberbia.

Siluetas pardas, sombras  que  se cuecen al alba.

Repites una y otra  vez: yo soy el corazón  de la noche.

Aves de presa persiguiendo un recuerdo,

una hormiga que siente al cosmos expandirse entre sus patas,

entre tanto ascendemos al inframundo.

La conciencia pesando en los párpados de la existencia.

El último hombre contemplando la supernova,

mientras se mofa y gustoso  pone fin a su existencia.

Tazas de té a medio consumir,

profetas posmodernos que claman por Morrison.

Escribimos poesía  en el país de la arrogancia,

mientras afuera un poetita llora desconsoladamente

porque acaba de descubrir su mortalidad.

Los fantasmas mueren en los faros de la noche

y las tazas de té continúan sin consumirse:

así imaginé un día cualquiera.

 

 

 

Adiós

Dedicado a todos aquellos que han perdido algún ser querido y no han tenido la oportunidad de poder decirle, ni tan solo un… te quiero

Te has ido.

Y no sabemos si en silencio o reclamándole al cielo.

Te has ido sin un adiós.

Te has ido sin un te quiero.

Te has ido y en la distancia no sentiste mi silencio,

no sentiste que paré todo el firmamento entero.

Te has ido y en la distancia no te he podido besar,

no he podido regalarte ese suspiro más tierno,

esa mirada que nunca te quiso dejar marchar.

Te has ido y me han quedado para darte muchos besos,

y abrazos que en nuestro mundo ya no te podré entregar.

Te has ido… adiós mi lucero.

Adiós.

Te quiero… te quiero.

Y solo le pido a Dios, y solo a ti Padre Nuestro,

te pido que al recibirlo le entregues mis mil te quiero,

lo abraces con ese amor que se me ha quedado fiero.

Que le digas que está vivo y vivirá aquí dentro,

dentro en mi corazón porque vive en mis recuerdos.

Dile que le quiero mucho.

Dile… dile que lo siento,

que siento haberlo dejado partir solo

y dile… dile Señor que es mi vida,

y dile adiós… o mejor dile hasta luego,

más sobre todas las cosas dile,

dile… dile,

sobre todas las palabras, que no olvide…que lo quiero.

Te quiero.

Adiós mi amado… mi cielo.

O mejor dicho… Hasta luego.