EN LA ORILLA

  EN LA ORILLA   Tu traje de vestir rojo transparente, que mi alma en lujuria envuelve, si es que te ves desnuda como un regalo de la suerte, que cualquier mortal deseara poseerte, oh, bello duende, de tez clara y ojos celestes; junto a la barca, te deshaces de las bragas y me invitas…

RIMAS EN FLOR MARINA

RIMAS EN FLOR MARINA Entre algas verdosas y peces blanquísimos, contemplo tu piel hermosa de cobrizos rizos, colinas por senos y curvas del delito, medias de seda como tu ombligo, abierta de piernas en puro vicio, lunares y perlas, turquesa es el lecho donde me desvisto, tú ya lo has hecho, sirena pelirroja de mi…

Ojos ascuas –Daniel Olivares Viniegra–

     (…para Celia Cortés)   … Morena mirada de atardecer. Ahí estás –aún te veo– como eras (y eres desde que tú/te) fuiste  navachistera luna negándose una vez más a partir… o como si esa fría, ardiente y enorme Luna jugase una vez más a volverse contigo una: a la una a las dos…

De 7 a 7: Indefinición de la esperanza… –Daniel Olivares Viniegra–

           Un amanecer y una noche…      ¿A qué te sabe el viento?        Siempre esperas a que el sol te dé                                   la cara      y a que el desvelo      te transforme el suelo      (suave que te soporta      molesto de tanta hartura      gris arriba y abajo)     …

Epifanía

Descubrí el infinito … sigo vacío.  

VÍSPERA

  VÍSPERA   Aire muy frío en el tuétano de los huesos, médula contraída, corriente húmeda del mediterráneo en el Invierno. Vísperas de navidad, decoración en millares de cada local. Cena de amigos en hermandad, perfume de fruta, tabaco de liar… Conversaciones púrpuras y medias donde mirar. Senos turgentes en el ambiente más intelectual y…

Agenda –Daniel Olivares Viniegra–

Los días pasados en blanco: Ni una mirada al sol // ni una sonrisa al mundo Solo la quieta soledad de la almohada y la penumbra suave—lenta del reloj y el cuarto   tic – tac // tic__tac // tic … tac resonando en la me mo ria Te levantas tarde y no oyes nada:…

LA PASARELA

  LA PASARELA Envuelta únicamente en tus medias de rejilla, te me hacías tan mágica y sabrosa, que de tus pezones a cada felina mirada, el cielo se me paraba. Entonces, a la luz lasciva de una enorme luna llena, comenzaste el juego de los bikinis, ¡Dios, tu cuerpo perfecto mutando de ropa en ardiente…