“Si el árbol fuese mi vida”. — Yaretzy Elizalde

Escalamos ese árbol tantas veces, puedo decir que cuesta demasiado sostenerse de las ramas cuando el peso en los hombros no ha cesado, como si la gravedad se hubiese agudizado de una forma violenta contra tu espalda.

El acto más arrebatado contigo mismo; llevar en tus hombros las rocas que son de un suelo pasado.


Las manos arden por aferrarse a las ramas gruesas, los pies no tocan el suelo porque estás demasiado arriba como para poder estar tocando tierra.
Quieres conseguir llegar un poco más arriba de lo esperado y por fin soltar el aire, descansar tus manos, y con ello tomarte un minuto de calma, observar cómo el atardecer se hace cada vez más naranja, ves los pequeños destellos rojizos sobresalir por detrás del sol, sientes ese aire fresco golpear tu rostro de una manera muy suave, tanto que cierras tus ojos para disfrutar la sensación, las hojas se mueven dando ese son, y sabes por una vez en toda tu historia que la vida es un instante, que no hay historia más larga que aquella que detuvo el tiempo unos segundos para disfrutarse.

Pero, ¿Cómo bajar de donde aun no me encuentro?

El golpe de realidad es saber que las caídas duelen bastante, te desgarran el alma, pero somos un conjunto de caídas sin límite dispuestos a seguir cayendo mientras nos sea permitido.

—Yaretzy Elizalde

“De un Poeta” — Yaretzy Elizalde


Te asemejaba mucho con la brisa fresca,
tan parecida a los pequeños rayos de luz que se cuelan por la ventana al amanecer,
exterminando todo tipo de oscuridad en mi habitación.


Te encontraba en los respiros libres que parecían darme un poco mas de vida.


Durante la noche te pedía que observaras las estrellas, esas que tanto me recuerdan a ti. Siempre quise decirte que eras como una, más no puedes tener comparación con ellas; ni siquiera las estrellas tienen el brillo que tú portas en el alma.


Te habías convertido en el café de las mañanas que tanto disfrutaba, y era inevitable no encontrarte en cada estúpida canción.


Podía sentirte mientras mi cuerpo se fundía en las olas de la playa, y en cada atardecer perdía la noción del tiempo por pensarte. Culpable.


Las luces de la ciudad aun puedo recordarlas, hacían un contraste gallardo con tu piel.



Perdido, me declaraba perdido, ¿Cómo no estarlo? valía la pena perder la razón por alguien que no encontraría ni siquiera en la vida siguiente.

Yaretzy Elizalde


TE QUIERO – Addel Córdova.

Te quiero a mi lado, ahora, a deshoras y siempre.
Te quiero entre mis brazos cuando el sol y la luna brillan, cuando duermen.
Te quiero para mí, para ti y para nosotros,
porque te has vuelto estrella de mis noches,
luz de mi camino, esperanza de mis sueños
y sonrisa de mis besos.
Te quiero en mi mente y en mi corazón para amarte eternamente.

© Addel Córdova

“Carta con Color a Desastre”. – Yaretzy Elizalde


Me dispuse a quemar la ropa vieja, aquella que tantas veces retiraste de mi cuerpo, esas prendas que cubrían las pocas penas que me mantenían de pie.
Le quise poner un poco de color a las paredes de la habitación, todas se encontraban sucias. Era el momento de un cambio, y lo sabía.


Tu presencia seguía tan presente como si un perfume se hubiese derramado por todo el suelo y la alfombra se hubiese empapado de él, desprendiendo su aroma y escabulléndose dentro de mi perfumando cada jodida célula.


Estuviste tanto tiempo inmerso en mi existencia, que al marcharte me he quedado sin el poder de poder existir, ¿Cómo se es posible vivir sin el alma? Este agujero en el pecho fue hecho para quemar tus recuerdos.


Podría haber dicho que recoger mis lágrimas derramadas en el charco me traería consuelo, pero no hay nada que consuele la pérdida de tu otra mitad.


Quedar vacío me parecía una estupidez, hasta que te perdiste en mis sueños y no logré recuperarte.


Fue la estupidez mas dolorosa que aún sigo recordando con una sonrisa.

—Yaretzy Elizalde.

Huitzilín –Daniel Olivares Viniegra–

 Nervio crepitante de la flor:
 Color—Calor
 Valiente ardor
 que al sol su fiebre aferra.
  
 Espiga de viento
 Brújula del Ser:
 Aliento quiere arder
 cual fulgor que lamparea.
  
 O tal vez lucirá brillo de amor
 Ato de plumas:
 Ansia del aire:
 Don de la espuma...
  
 Ni raudo disparo
 podrá nunca equiparar a esta vivaz 
 Fugaz saeta
  
 ... Que ágil y contumaz
 veloz cometa
  
 Al cielo apunta
 en pos de aqueste u otro 
 Alado abril  / detrás del cual 
 ... Ya sin dudar
 y sin cesar 
  
  
                    Revolotea...
  
 Rehilete azul
 que rasga de tu cielo
 el claro tul 
  
 Por todo lo alto 
          Su plenitud
                    Relampaguea
          
                    Pero baja otra vez
          ... Fragmento 
 De azucena:
  
 El vuelo en que liviano (por sobre la rama u hoja verde)
 por momentos se sostiene
 Nunca miedo es / Sino deviene...
 en su breve(edad) dinámico proyectil que se detiene
  
 Corazón de luz
 Micro
 cromático
 cosmos
 de ubicuidades ataviado
  
 Ahora llega de la misma forma
 en que se aleja
 en tanto irrumpe tras la hebra
 Su misterio
  
 Consagración del instante
 Se adentra en la mirada
  
 Y
  
 (Como si nada...)
  
  
 En tu retina plasma también su
 Llamarada
  
 Alígero volador
 Frágil diamante
 Aquí entre el vivir...
 perseverante permanece
  
 Ya se va....
 Que no se va;
 Siempre se queda
  
 Acaso es su corazón
 de alas ligeras
 Semilla eterna en que guarece
   Primavera.
  
*

Gracias siempre por evaluar, comentar, compartir…

MI ORIGEN, MI PAZ/Remedios G. Tenza

“MI ORIGEN, MI PAZ”

Yo, mujer…
Cual elemento natural
entre la tierra y el cielo,
busco la vida.
A base de acariciar mi alma
voy despertando distintas capas.
Busco entre ellas,
origen y calma.
Si pudiera…
No empezaría de nuevo,
ni volvería.
Solo trataría de entender
sin dolor.
Metamorfosis voluntaria.
Me impulsaría
hasta lo más alto.
Refugio de paz por disfrutar.
Respiraría cada soplo
de aire limpio.
Aceptaría el placer
de la piel atemporal
Miraría a la cara de los Dioses
y les diría…
Hoy soy más fuerte, tengo paz.

Remedios G. Tenza