Poesía Viajera. Monasterio en Yanhuitlán, Oaxaca.

Entres soles inconscientes

La noche está por concluir. El eco de cantos monásticos ha discurrido entre un sol y el siguiente; silente mirada del tiempo que se derrama en los muros de cantera blanca. ¿Qué secretos guardan estas paredes de piedra labrada? ¿Qué misterios esconde en la negrura de las conciencias y el vacío de Dios? Voces sombrías se elevan entre años desperdigados en segundos interminables: susurros, ojos que han visto la miseria y la grandeza, el garbo del arte y la desvergüenza de la humillación. Mi alma se regocija con el éxtasis estético y llora con la pobreza del espíritu de un pueblo derrotado.

Imagen: Monasterio de Yanhuitlán, Oaxaca. Susana Argueta.

Poesía Viajera. Tecolutla, Veracruz.

¿Qué harías si fueras agua?

De agua son las saladas lágrimas que limpian la vida, de agua vive la tierra y amanece de agua, de agua es el beso y la conjunción sagrada del hombre y la mujer, en agua somos concebidos y rompiendo el agua venimos al mundo. De agua es la lluvia de la que bebe el mar, de agua es el origen y dejando el agua nos vamos de este mundo. De agua nacemos, de agua es la palabra que nos llueve en el alma. De agua se viste el verde, el azul y el cielo, de agua vivimos, de agua morimos. El agua nos libera de la sequía del alma, en el agua retoza la poesía, la vida, el encanto del amor, el agua es infinito, tierra, espacio, vacío y frontera, el agua no tiene límite, el agua es libertad. El agua es mi palabra para regresar a mi madre, para volver a nacer, para remontar el ciclo de la vida, para ser parte de mí y de ti, el agua es mi encuentro con Dios.

Imagen: Flores en el agua. Susana Argueta.

Poesía Viajera. Oaxaca.

Noches de  Oaxaca

¿No oyes los ruidos nocturnos?

El gato, las aves, las hojas arrastradas por el aire

Los restos de vida entre las paredes de una blanca casa

Las voces de eternos vientos golpeando los cristales

Nuestros luminosos días llenos de risas y conversaciones intrascendentes

Los roces amorosos entre sábanas y pesadas cobijas

El mezcal y la música de marimba,

El chile de agua (porque es de agua), queso de rancho y tasajo,

Paredes de iglesias, cánticos de coro, pasos de antiguos tuyos y míos

Sagradas tierras que abren la vida y la dejan orear

¿No escuchas cómo se resquebrajan mis ojos?

No volveré a mirar igual

Ni a mirarte lo mismo

Eso es Oaxaca,

Hendidura en el agua,

Golpe de tierra

Marasmo del alma

Cisma ancestral,

Ruidos de nuestros pies que también anidan

En los pasos descalzos de la misma casa blanca.

Imagen: Cúpulas. Susana Argueta.

Poesía Viajera. Zirahuén, Michoacán.

Entre las verdes aguas

se oye un lamento;

la leyenda habla

de una sirena enamorada

y su desesperado llanto.

Cuentan del amor

de una princesa guerrera

y un casto fraile,

su pueblo vencido,

la nación dominada.

Si, ella se queja,

pero no por amor.

se subleva por su gente

por tanta muerte

y tanta humillación.

Y en este Gran Espejo,

Eréndira habla con los dioses;

busca sus armas,

su escudo,

y su caballo.

Cada noche cabalga

montada en el viento,

con el grito en ristre,

la furia en el alma

y el valor en el corazón.

Poesía Viajera. Tepetlixpa, Edo. de México: Letra, tierra y frontera.

De puño y letra,

habla la tierra.

Escribe la historia

de un pueblo guerrero

-Señorío Xochimilca-.

Del labrado señorial

en la ladera del cerro

De la mujer de la pluma

que no quiso callar

-Inés de Asbaje-,

de la frontera del viento

entre el pensamiento y la fragancia,

del Chichinautzin,

del Popocatépetl,

del Iztaccíhuatl;

tierra sagrada,

tu nombre: Tepetlixpa,

legado del tiempo inmemorial.