Huapango –Daniel Olivares Viniegra–

Puede ser que se ensanchen alas al viento o hasta que se malgasten las fuerzas mías en ese intento. Penas de mi penar, cómo estar quietas tejen con sus abrojos redes y arenas tras sus tormentas. Pájaro enamorado también le canta a las gladiolas pobres las azucenas de su garganta. De sus destrezas, sí, se…

Espacio escultórico –Daniel Olivares Viniegra–

… Madrigal para Elsa Tu luna, Mi lago, Mi mente Espacio apenas fuente de ti reflejo ingente de claro resplandor Por mi amplio espejo: Tú : Luna Delfín de Luz sobre de Mí (Jardín demente) sonriente-ardiente tiende un puente: destello iridizado cual lágrima de flor A mi infinito lago (mi mente), tu luna (sin bruma)…

Aquaescencia –Daniel Olivares Viniegra–

  Así de azules caminamos. Nos movemos entre rocas y entre nubes:navegamos redundantescirculando siemprehacia nuestra propia esenciarevertida en cielo y vapores hidrópicos. Nitrogenizadosozonizados.Somos casi la esferao tres cuartas partes de ella. A nosotros vienen las voces de todos los hombresy nos deslavan-después del atardecer-el silencioy la lluvia de paz. Un huracán furtivose allega a estremecernos…

De 7 a 7: Indefinición de la esperanza… –Daniel Olivares Viniegra–

           Un amanecer y una noche…      ¿A qué te sabe el viento?        Siempre esperas a que el sol te dé                                   la cara      y a que el desvelo      te transforme el suelo      (suave que te soporta      molesto de tanta hartura      gris arriba y abajo)     …

A VERO

  A VERO   ¡Dios! Creo que aún no he despertado y estoy soñando en el Olimpo con Afrodita, sobre los mares mi mente delira en verdad la beldad de tu torso de lado, sonrisa de ángel elevado, mientras arde la tarde de un Agosto cansado, hija de Vesta, de jazz es la orquesta, eres…

ELOGIO AL SOL

  ELOGIO AL SOL   He vencido a otra noche en este delirio de aguantar despierto, vertiendo de ensueños un derroche que de día se dicen cuerdos… Por ver amanecer, paladeo ya mi templado café, de las manos vírgenes de las hijas del Sol, y aderezado por las bacantes hijas de Bromio. Necesito incienso, ¡Dios!,…