CALOR HUMANO

Mar verde que crece ante mis ojos tierno y espeso. Amenazando secarse por los rayos del sol. Dame ese lecho mullido de verdor, aroma a naturaleza virgen que teme ser arrasada por la llama provocada.
Teme la hierba verde secarse, sentir la intimidación del calor humano sobre ella. Devastador amor que la extingue abrazando las tierras sin ningún dolor.
Juegos de calor que terminan quemando aquello que nos da el aliento diario, lo que tardará a rebrotar, lo que no volverás a respirar.
Disfruta del campo verde no dejes de amarlo y cuida su valor, nos proporciona todo y mucho más.
Camina por un mar que crece ante ti verde y que tu amor por vivirlo no lo mate.

Adelina GN

GIRA GIRÁNDULA- Daniel Olivares Viniegra

De trigo revistes tus broches;

de viento tus tenues sonrisas…
Agitas color y alegría
en tanto te dure la vida.

Cultora del tiempo que ensayas
canción y feliz melodía;
a veces también tus rumores
regalas con rubias cenizas.

De ocres sonrisas vencidos
tus ojos de pronto entrecierras.
Desvelos de advientos han visto
tus ágiles alas viajeras…

De noche, si acaso te duermes,
renuevas visiones eternas;
tus manos alondras alumbran
las sendas de mi alma agorera.

Me pierdo, mas siempre te encuentro;
orientas mi senda en seguida:
y filtras también en mi aliento
tu lluvia de oro molida.

Del huerto cansado no busco,
quien sea mi centro o mi guía…
Pues guardo ya en mí, girasol,
radiante tu luz: misterio del día…
–Daniel Olivares Viniegra–

FILOROMANCIA- Daniel Olivares Viniegra

FILOROMANCIA
Intempestiva llegas y conquistas, noble
el territorio agreste del siempre abstruso sol
de mis asiduidades mudas

Perdonando misericorde: los pecados
que mi oscuridad ha arrojado al viento

No crees nada

Sólo sabes:

Te sabes:

Vencedora del tiempo y mis lugares

… Aquí en mí:
Reafirmada en tu presencia

De guerras floridas nacida
combates presurosa mis últimos intentos
y clausuras —cierras—
para siempre, el yerto estadio donde…
devastado

El jardín lejano sólo puede desangrar un beso:

(Triste y aquiescente: forjado a fuerza de soportar los verdes:
para en un cielo negro conformar los rojos…)

Y que resiente perfumar aromas

Que no saben sino a tristezas

Y nada más:

—Segura e incontestablemente
a nada más…

* * *

Triunfas y reposas: triste
sin ningún rencor

Perdida —en tanto— entre el fragor inocuo
del desfallecimiento;
o mientras te consumes tras tan nimio ardor…

Mas te conmueve el cadáver lento
que abriendo el pecho
y en estertor:

Sombra distante / surgiendo a medias / cirio en la mano…
con muda pena te dice hoy:
“¿y si te regalo a ti esta flor…?”

–Daniel Olivares Viniegra–

EL LUGAR DE MIS PASEOS

Pasear, la panacea de muchos males, el encuentro con mi interior. Escenas que ves en el caminar mientras vas pensando. Hurgando en aquellos recuerdos que te hacen saltar a un pasado tan cercano y a la vez medio olvidado.
Pasear, mientras mis ideas se mueven al compás de mis pasos, saltando a mi imaginación, donde creo historias insólitas y que se asemejan tanto a la vida real que me avergüenza sean leídas.
Pasear, destreza de mis pasos por un camino de tropiezos, de tormentosos percances que nada tienen que ver con la caída final. Ese porrazo que involuntario es el último de un deambular por la vida.
Pasear, en el lugar escogido, dónde, donde tu existencia es una sonrisa perpetua. En el paraíso de tus sueños, donde por fin tus ilusiones van creando expectativas. Todas ellas con un sacrificio añadido, el de caminar y caminar, días y días sin rumbo fijo.
Pasear, desde el mar a las montañas, desde donde la humedad entumeció los huesos, hasta donde la rudeza de la tierra te ha dado la fuerza para continuar paseando.
Por y para qué, para cumplir emociones escondidas, ardores retenidos en un corazón sólido que endurecido por el penar se reblandece con la llegada de nuevas aventuras. De nuevos paseos, de nuevos itinerarios, de nuevos caminos, de otro pasear.

©Adelina GN

En la quietud del silencio

EN LA QUIETUD DEL SILENCIO

EN LA QUIETUD DEL SILENCIO

Duerme el silencio en el valle
y los árboles desnudos
aguardan envueltos en calma
a que la luna coqueta
despierte con un beso al sol.
Todo parece tan quieto
que la inquietud se respira
como una densa cortina de humo
que paraliza con miedo
a toda la vida misma.
En la quietud del silencio
hasta las flores se incendian
y se arreglan presurosas
para vestirse de gala
al recibir a la aurora.
Todo duerme, todo calla,
y en el silencio se escucha
un murmullo de esperanza.
¿No lo oyes?
La naturaleza habla.
Solo tienes que prestar atención
y saber cómo escucharla.

Ana Centellas. Enero 2019. Derechos registrados.

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