En su mundo

Mario se balanceaba adelante y atrás una y otra vez… una y otra vez durante horas. Le transportaba a la calma y placidez que respiró no hacía mucho en las cálidas aguas del líquido amniótico. ¡Qué maravilla! Recordaba como allí no tenía que sufrir las inclemencias del tiempo, a veces exceso de frío, a veces…

Y te miraba

  Y te miraba. Tu rostro me reflejaba mientras todo fluía alrededor como fluye el agua del arroyo, como fluye la corriente del río del agua que va hacia el mar.   Y te miraba, en tus ojos todo transcurría, pasaba el tiempo y se paraba, pasaba todo alrededor y se paraba al encontrarse tu…