“Carta con Color a Desastre”. – Yaretzy Elizalde


Me dispuse a quemar la ropa vieja, aquella que tantas veces retiraste de mi cuerpo, esas prendas que cubrían las pocas penas que me mantenían de pie.
Le quise poner un poco de color a las paredes de la habitación, todas se encontraban sucias. Era el momento de un cambio, y lo sabía.


Tu presencia seguía tan presente como si un perfume se hubiese derramado por todo el suelo y la alfombra se hubiese empapado de él, desprendiendo su aroma y escabulléndose dentro de mi perfumando cada jodida célula.


Estuviste tanto tiempo inmerso en mi existencia, que al marcharte me he quedado sin el poder de poder existir, ¿Cómo se es posible vivir sin el alma? Este agujero en el pecho fue hecho para quemar tus recuerdos.


Podría haber dicho que recoger mis lágrimas derramadas en el charco me traería consuelo, pero no hay nada que consuele la pérdida de tu otra mitad.


Quedar vacío me parecía una estupidez, hasta que te perdiste en mis sueños y no logré recuperarte.


Fue la estupidez mas dolorosa que aún sigo recordando con una sonrisa.

—Yaretzy Elizalde.

“Casi tan igual… ¿No?” – Ana Yaretzy

Hoy he hablado con la experiencia. Fue extraño. Se sentó frente a mí y solo me observo por unos minutos. Después de un rato las palabras brotaron de mí hacía ella. Quería gritarle, quería que me dijera porque me hacía vivir momentos donde simplemente parecía estar en una caja de cartón, sin que el aire entrara. Me dejaba en momentos donde solo tenía que ver, callar, y seguir. Una rutina que además de enseñar, dolía. Quería lanzar toda aquella amargura que alguna vez me dediqué a crear por culpa de ella misma.
No obstante, solo pude articular que me había enseñado demasiado, que después de todo aquí seguía, que después de todo cada decisión que tomara siempre tendría algo que enseñarme. Hasta ese momento ella no había hablado, solo seguía mirándome. La experiencia era demasiado hermosa, alumbraba su alrededor. Pero tanta luz siempre tiene un rincón oscuro.
Me observó de aquella forma que parecía estar viendo a través de mí y dijo;

Nunca me voy a detener. Cuanto tu más hagas, más haré yo.
Si tu rompes, te cortarás. Si tu arreglas, crecerás. Yo no decido que hacer con tu vida, tú lo haces. Sí has plantado una flor y la admiras todos los días al amanecer, creces. Pero si tú la has cortado de raíz, romperás aquel bello cuadro que el amanecer y la flor te daban. Recuerda… Siempre hay decisiones que te harán crecer, y otras que te harán querer desaparecer.

Ahí entendí que la experiencia pese a estar tras nosotros, parece estar enamorada de cada uno. A veces te enseña tanto, y te hace tan fuerte por como te hunde en las aguas amargas. Y otras veces te pone en la cima de un éxito que se siente glorioso. Casi tan igual como el amor. ¿No?

Ana Yaretzy ®

“Dile al río que deje de fluir”- Ana Yaretzy

Quisiera gritarte absolutamente todo, porque es lo más estúpido y mejor que me ha malditamente pasado. No podías hablarme como si tú fueras quien iba a bajar la luna para mí y después parecer que tú mismo serías quien me la quitaría para lanzarla lejos de mí.

No podías sonreírme como si yo fuera el motivo… para después dedicarme miradas de tremendo rencor.

Tal vez podías disimular, pero no era tu fuerte. Tu eras quien eras sin importar como. Así eras tú, así eres…

Entonces, si me he enamorado de un alma que no cambia, ¿Porque la mía parece querer cambiar para merecer la tuya?

Me he quedado ciega ante la realidad, y me he inventado la mía misma. Tan fantasiosa y extraña.

Obligandome a no sentir cuando simplemente la sensación fluía. Y simplemente, no podía decirle al río que dejara de fluir. No podía decirle que detuviera la rapidez con la que el agua se manejaba, que los pequeños granos de arena que se levantaban se quedaran justamente donde se encontraban, que las piedras que viajaban a una velocidad prudente en el, se quedaran estáticas. No, simplemente no podía detener la tormenta como si fuera la madre naturaleza.

Ana Yaretzy ®

Una vaga idea… – Ana Yaretzy.

Y te das cuenta, de que los minutos pasan, y a como pasan, la vida se te va en ellos.

Solo aguanta, los problemas serán como saltar de un acantilado, donde al final, el agua abunde. Tendrás que tomar aire antes de saltar. Siempre con cuidado, no querrás ahogarte.

Los segundos están pasando, incluso el tic-tac del reloj parece ir más rápido cuando más me acerco a tí.

Mi corazón late tan rápido como el trote de una estampida.

¿Acaso no lo sientes?

¿No sientes como el oxígeno parece quemarse sola y únicamente con la presencia de ambos?

¿Qué acaso no vez cómo mi alma se convierte en polvo y humo por la simple razón de que ahora es sentir, y minutos después no sentir?

Cómo si tu mundo y el mío colisinaran una y otra vez sin siquiera tocarse, sin ningún roce…

¿Acaso eso es posible?

¿Es posible provocar la explosión de dos mundos sin siquiera tocarse?

No lo sé, solo tengo la vaga idea de que …

Ana Yaretzy ®

INSTANTE DEL SOÑADOR

Estás, es tu instante, no es cualquier sitio. La noche, la oscuridad envuelve tu esperanza, su manto te envuelve.
Es la noche, el instante del soñador.
Allí tus sueños cobran vida. Enloquecen tus ideas. Asimilas alegrías y penas de un día que caduca, dándole prioridad a la noche, a tu amiga, tu aliada.
Creas con necesidad, tus palabras se decidieron, por necesidad formas montañas con ellas. No creas que por egoísmo, creo que es el destino.
La oscuridad las abraza, forman una amalgama con tus ilusiones, un conjunto de bellas y conscientes conspiraciones que deseas sean una realidad.
Mueres si tus sueños te abandonan, engendras cientos de ellos y los alumbras con tu pluma.
El instante del soñador, aquel que no nace, que se forma con la ilusión que adherida a tus sentimientos, formará ese escrito delirante.
Ese legado escrito que no podrás heredar, ni donar, anhelar y realizar depende de la esperanza.
Escribe tus ilusiones, tus deseos, delega en ese instante que sueñas y no permitas que nadie te robe su verdad.
Un escrito al amanecer es un sueño, es siempre un deseo, es una posible realidad.
©Adelina GN

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