“Carta con Color a Desastre”. – Yaretzy Elizalde


Me dispuse a quemar la ropa vieja, aquella que tantas veces retiraste de mi cuerpo, esas prendas que cubrían las pocas penas que me mantenían de pie.
Le quise poner un poco de color a las paredes de la habitación, todas se encontraban sucias. Era el momento de un cambio, y lo sabía.


Tu presencia seguía tan presente como si un perfume se hubiese derramado por todo el suelo y la alfombra se hubiese empapado de él, desprendiendo su aroma y escabulléndose dentro de mi perfumando cada jodida célula.


Estuviste tanto tiempo inmerso en mi existencia, que al marcharte me he quedado sin el poder de poder existir, ¿Cómo se es posible vivir sin el alma? Este agujero en el pecho fue hecho para quemar tus recuerdos.


Podría haber dicho que recoger mis lágrimas derramadas en el charco me traería consuelo, pero no hay nada que consuele la pérdida de tu otra mitad.


Quedar vacío me parecía una estupidez, hasta que te perdiste en mis sueños y no logré recuperarte.


Fue la estupidez mas dolorosa que aún sigo recordando con una sonrisa.

—Yaretzy Elizalde.

“El Poeta” – Yaretzy Elizalde

El poeta habla más sobre lo que siente que sobre lo que ve.

Le es fácil escribir al amor de su vida, pero le es difícil escribir cuando le han roto el alma.

Le han sobrado palabras para escribir el sentimiento, aún así le han faltado palabras para decirlo.

Puedes dar mil adjetivos a su belleza, pero ninguno le va sorprender. Ha escuchado tanto, que se ha convertido todo en una canción que se dedica a repetir cada vez que termina. Inclusive colocarle el mundo entero en la palma de sus manos la dejaría aún con aliento.

Es poeta… solo se sorprenderá sintiendo, viendo será otro verbo diferente.

Podrás colocarla entre esmeraldas. Aún así su brillo será más segador que su alrededor.

Querrás tocar las alas que la acompañan día y noche, pero estarán tan lejos cada vez que lo intentes.

No dejará que destruyan el muro de roca que los años le obligaron a hacer con sus propias manos.

Aborrecerás el hecho de que un paso hacía ella, aparecerá kilómetros más de distancia. Será un abismo inexistente que se dedicará a causar lejanía a la memoria.

Será efímero la vez que acaricies su mejilla, pero por una vez podrás decir que has tocado el cielo, que lo sentiste entre la yema de tus dedos.

Yaretzy Elizalde ®

“Una Carta Rendida” – Yaretzy Elizalde

No sé cuántas veces recitaré una carta de despedida sin siquiera a verme marchado aún. He tenido esa sensación de que es hora… hora de irme lejos, pondría de ejemplo huir al otro lado del mundo si eso fuera posible.

A veces frío, y otras veces derritiendo el mismo hielo que has dejado. Intento encontrar una buena respuesta en mi cabeza del porque seguimos escalando esta montaña que ni siquiera nos ha llevado cuesta arriba, solamente nos hace ir hacia atrás sin siquiera tener un pasado. Constantemente el aire fresco ayuda a flotar las decisiones, pero ¿Cómo decidir si no hay una razón para hacerlo?

Me has condenado a infinitos rompimientos, y e aquí me sigo construyendo para ti.

Nos convertimos en ese castillo de arena que el mar se encargó de arramblar.

Me cuestiono el echo de que cerrar una puerta para abrir otra es lo correcto, pero tantas veces me confundo con cual es la puerta que cerrará todo aquello que me lleve a ti.

He corrido por la orilla de la playa sin perderle la pista a la orilla para poder llegar lejos, siempre estás en cada ola que chispea mis pies, mirándome de esa manera suplicante para que me adentre a las aguas cristalinas, y lo he hecho tantas veces, pero el agua no ayuda… cada vez es más agresivo el hecho de querer llegar un lugar que no es el destino.

Entonces el caos se muestra; son tantas puertas abiertas, y cada una posee una luz cegadora. ¿Quién diría que tanta luz llevaría consigo tanta ofuscación?

He dejado sobre la mesa mis últimas palabras hacia ti, pero es tanta revelación que las dejaré sobre aquella vela que encendiste para ambos intentado acompañar la soledad que nos brindábamos aun estando juntos. Espero veas estas letras, antes de que el papel se queme.

Yaretzy Elizalde ®

En un momento

En un momento imagino sueños, construyo ideales de azúcar y eneldo, fabrico, idealizo, convierto el deseo en mágicas gotas de suaves anhelos.   En un momento me pierdo en tus senos, resbalo mis ojos por entre tus pechos, los beso, los mimo, transformo mis besos en caricias tibias por las que me pierdo.   En […]

Y te miraba

 

Y te miraba.

Tu rostro me reflejaba

mientras todo fluía alrededor

como fluye el agua del arroyo,

como fluye la corriente del río

del agua que va hacia el mar.

 

Y te miraba,

en tus ojos todo transcurría,

pasaba el tiempo y se paraba,

pasaba todo alrededor

y se paraba al encontrarse

tu pupila en la mía.

 

Y te miraba,

lavabas mi conciencia de cualquier pecado,

limpiabas mis recuerdos con tu bondad;

no existía el bueno, no existía el malo,

solo circunstancias y trivialidad.

 

Y te miraba,

y eras el sueño que siempre hube soñado,

la transformación de una irrealidad,

la presencia humana de una alegoría,

la encarnación del deseo,

de todo lo soñado y anhelado,

de todo lo perfecto y de la verdad.

 

Y te miraba,

porque yo era tú,

y tú…siempre habías sido yo.

“Dile al río que deje de fluir”- Ana Yaretzy

Quisiera gritarte absolutamente todo, porque es lo más estúpido y mejor que me ha malditamente pasado. No podías hablarme como si tú fueras quien iba a bajar la luna para mí y después parecer que tú mismo serías quien me la quitaría para lanzarla lejos de mí.

No podías sonreírme como si yo fuera el motivo… para después dedicarme miradas de tremendo rencor.

Tal vez podías disimular, pero no era tu fuerte. Tu eras quien eras sin importar como. Así eras tú, así eres…

Entonces, si me he enamorado de un alma que no cambia, ¿Porque la mía parece querer cambiar para merecer la tuya?

Me he quedado ciega ante la realidad, y me he inventado la mía misma. Tan fantasiosa y extraña.

Obligandome a no sentir cuando simplemente la sensación fluía. Y simplemente, no podía decirle al río que dejara de fluir. No podía decirle que detuviera la rapidez con la que el agua se manejaba, que los pequeños granos de arena que se levantaban se quedaran justamente donde se encontraban, que las piedras que viajaban a una velocidad prudente en el, se quedaran estáticas. No, simplemente no podía detener la tormenta como si fuera la madre naturaleza.

Ana Yaretzy ®

Una vaga idea… – Ana Yaretzy.

Y te das cuenta, de que los minutos pasan, y a como pasan, la vida se te va en ellos.

Solo aguanta, los problemas serán como saltar de un acantilado, donde al final, el agua abunde. Tendrás que tomar aire antes de saltar. Siempre con cuidado, no querrás ahogarte.

Los segundos están pasando, incluso el tic-tac del reloj parece ir más rápido cuando más me acerco a tí.

Mi corazón late tan rápido como el trote de una estampida.

¿Acaso no lo sientes?

¿No sientes como el oxígeno parece quemarse sola y únicamente con la presencia de ambos?

¿Qué acaso no vez cómo mi alma se convierte en polvo y humo por la simple razón de que ahora es sentir, y minutos después no sentir?

Cómo si tu mundo y el mío colisinaran una y otra vez sin siquiera tocarse, sin ningún roce…

¿Acaso eso es posible?

¿Es posible provocar la explosión de dos mundos sin siquiera tocarse?

No lo sé, solo tengo la vaga idea de que …

Ana Yaretzy ®