“Carta de una ruina brillante”. – Ana Yaretzy


¿Hay un infinito realmente? ¿Qué somos en este gran espacio?


Te has creado más historias sentimentales que los libros que te has leído, te conseguiste tu propio País de las Maravillas y ahora no encuentras como salir de ahí, o es que simplemente te agrado el brillo de su cielo.


¿Es que acaso necesitas una mano, bella alma perdida?


¿Por qué decir que así viven los poetas? ¿Buscando su infinito? No se le llama infinito, se le llama historia, tú tienes tantas como para desperdiciar tu vida solo en una.


Mencionaste que eran fuerzas de la naturaleza, tan despejados de tormentas, llenos de tranquilidad. Te he tomado de la mano y puedo jurar que no había experimentado los diluvios sobre mi cabeza nunca hasta que tropezaste conmigo torpemente sobre la acera, culpaste a la luna; diciendo que no brillaba lo suficiente esa noche, que probablemente le habías contagiado un poco la tristeza.


Pero, ¿cuál tristeza? Si aún así sonreías con el sol entre los labios y no podría quedarme sin mencionar esa mirada que portabas, la luna podría a ver estado triste por robarle a sus estrellas.


¿Lucharás por escapar? Si algo sé es que la espada que apuñalas te sienta bien, y el brillo de tus ojos sigue siendo especial.

Ni siquiera tanta guerra te opaca.

Ana Yaretzy.

“Carta Souvenir“ — Yaretzy Elizalde

Tengo la extraña sensación de que cuando redacte la última carta para tí será el fin de mis mejores tiempos. Las letras revolotean de un lado a otro por la habitación, acomodándose de manera correcta, donde siempre debieron estar.

Me pregunté muchas veces si nos dedicamos a escribir con metáforas el amor que no podemos mostrar.

¿Es esta una realidad para entregar el alma o es que solo nos dejamos llevar?

Es tan impresionante ver como las piezas que encajaban perfectamente al final desgastan su margen, perdiendo completamente toda forma que se ajustaba a la medida.

Quise ser el barco que te llevaría a salvo de la tempestad esa que llevabas dentro, de la que tantas veces fuí partícipe. Era la tormenta más bella que había presenciado. Hasta el momento no he visto mejores lluvias caer sobre mí.

Indescriptiblemente fue como adherirse a las células que llevaba en el alma. ¿Acaso esas eran las mariposas de las que habló mamá?
Porque no he visto a ninguna pasearse por el jardín desde entonces.

Yaretzy Elizalde.

“Desconocida”. — Yaretzy Elizalde

No logro encontrarte, te dispersas en la neblina de la noche, me cuesta mucho distinguirte con esta visión tan borrosa, mis ojos no pueden ver dentro de este campo nebuloso donde ahora estás perdida.

Extiendo mis brazos hacia ti, intento sostenerte pero tu pequeña mano se escurre como el líquido entre mis dedos, es tan difícil sostener aquello que está perdido.

Creía conocerte. Creía saber el porque tu llanto de las noches, el porqué de tu silencio cuando dije que te amaba.

Te has vuelto la sombra de lo que antes eras, busco pequeñas pizcas de ti en el suelo pero este solo está inundado en tus lágrimas.

Se te extinguieron las emociones vehementes como si el invierno las hubiese visitado para ya no marcharse.

Las vueltas que doy para encontrarte me han dejado con el corazón enfermo de vértigo.

Niña bonita… ¿Qué te ha pasado? Parece que las lágrimas te han lavado el rostro.

Logro verte tan pequeña en ese caparazón de metal, donde solo habitan los sueños de tu cabeza.

Al final comprendo que es tarde, te convertiste en una desconocida para mi.

—Yaretzy Elizalde

“Trazos Blancos” – Yaretzy Elizalde

Te he dejado mi hoja en blanco para que en ella escribas versos descompuestos.

Como aquel donde dijiste que la curva de mis labios era tu caída perfecta.
No sin que antes dejaras tu huella marcada al final de la página.
Ridículamente la monotonía no atrajo consigo soledad, solo montones de rocas a gran velocidad arrastrándose hacia ambos con asombrosa destresa. Era tarde para cambiar de lugar.

Había caído.

Intente colocar los colores brillantes en el cuadro que trazamos ambos.
Mis manos estaban sucias, tremendamente marcadas, eran una revolución de colores por la pintura espesa.

Tomaba algunos pinceles con la esperanza de que trazaran igual que tus manos. Ninguno consiguió aquella magia que de ti procedía.
Fue como si la pintura solo fuera eso; un color.

Pero tus manos eran totalmente diferente; contenían una magia especial lista para explotar en algún segundo.
Veía por horas como marcabas cada línea…
Intentaba encontrar la forma de lo que trazabas antes de que terminaras aquello…

Coloqué muchas veces mis manos empapadas en color en el lienzo, solo porque lo pediste.
Intenté entender algunas veces que era lo que realmente te llevaba a la inspiración de pintarme, nunca lo comprendí.

Inefablemente estaba perdida en las manos de un pintor romántico.

Solo sé que una cosa comprendí despues de todo; además de darle color al lienzo, me diste color a mí.

Yaretzy Elizalde®

“Una Carta Rendida” – Yaretzy Elizalde

No sé cuántas veces recitaré una carta de despedida sin siquiera a verme marchado aún. He tenido esa sensación de que es hora… hora de irme lejos, pondría de ejemplo huir al otro lado del mundo si eso fuera posible.

A veces frío, y otras veces derritiendo el mismo hielo que has dejado. Intento encontrar una buena respuesta en mi cabeza del porque seguimos escalando esta montaña que ni siquiera nos ha llevado cuesta arriba, solamente nos hace ir hacia atrás sin siquiera tener un pasado. Constantemente el aire fresco ayuda a flotar las decisiones, pero ¿Cómo decidir si no hay una razón para hacerlo?

Me has condenado a infinitos rompimientos, y e aquí me sigo construyendo para ti.

Nos convertimos en ese castillo de arena que el mar se encargó de arramblar.

Me cuestiono el echo de que cerrar una puerta para abrir otra es lo correcto, pero tantas veces me confundo con cual es la puerta que cerrará todo aquello que me lleve a ti.

He corrido por la orilla de la playa sin perderle la pista a la orilla para poder llegar lejos, siempre estás en cada ola que chispea mis pies, mirándome de esa manera suplicante para que me adentre a las aguas cristalinas, y lo he hecho tantas veces, pero el agua no ayuda… cada vez es más agresivo el hecho de querer llegar un lugar que no es el destino.

Entonces el caos se muestra; son tantas puertas abiertas, y cada una posee una luz cegadora. ¿Quién diría que tanta luz llevaría consigo tanta ofuscación?

He dejado sobre la mesa mis últimas palabras hacia ti, pero es tanta revelación que las dejaré sobre aquella vela que encendiste para ambos intentado acompañar la soledad que nos brindábamos aun estando juntos. Espero veas estas letras, antes de que el papel se queme.

Yaretzy Elizalde ®

“Casi tan igual… ¿No?” – Ana Yaretzy

Hoy he hablado con la experiencia. Fue extraño. Se sentó frente a mí y solo me observo por unos minutos. Después de un rato las palabras brotaron de mí hacía ella. Quería gritarle, quería que me dijera porque me hacía vivir momentos donde simplemente parecía estar en una caja de cartón, sin que el aire entrara. Me dejaba en momentos donde solo tenía que ver, callar, y seguir. Una rutina que además de enseñar, dolía. Quería lanzar toda aquella amargura que alguna vez me dediqué a crear por culpa de ella misma.
No obstante, solo pude articular que me había enseñado demasiado, que después de todo aquí seguía, que después de todo cada decisión que tomara siempre tendría algo que enseñarme. Hasta ese momento ella no había hablado, solo seguía mirándome. La experiencia era demasiado hermosa, alumbraba su alrededor. Pero tanta luz siempre tiene un rincón oscuro.
Me observó de aquella forma que parecía estar viendo a través de mí y dijo;

Nunca me voy a detener. Cuanto tu más hagas, más haré yo.
Si tu rompes, te cortarás. Si tu arreglas, crecerás. Yo no decido que hacer con tu vida, tú lo haces. Sí has plantado una flor y la admiras todos los días al amanecer, creces. Pero si tú la has cortado de raíz, romperás aquel bello cuadro que el amanecer y la flor te daban. Recuerda… Siempre hay decisiones que te harán crecer, y otras que te harán querer desaparecer.

Ahí entendí que la experiencia pese a estar tras nosotros, parece estar enamorada de cada uno. A veces te enseña tanto, y te hace tan fuerte por como te hunde en las aguas amargas. Y otras veces te pone en la cima de un éxito que se siente glorioso. Casi tan igual como el amor. ¿No?

Ana Yaretzy ®

“Y no olvides…”—Ana Yaretzy

«El silencio es la mejor manera de hacer ruido»

No tenía idea de lo que eso significaba hasta que yo me encontré en esa situación. Cuando después de tanta charla para calmar las dudas, solo quedó el silencio… y es que te has cansado de escuchar tantas historias, que solo te queda escuchar y asimilar que en algún momento será de otra manera.

Te han contado tantos cuentos para dormir, que ahora en lugar de concederte el sueño, te lo arrebatan y te dejan en insomnio todas las horas de sombra.

Es grandioso como el ser humano se a encargado de dar silencio a las almas que además de hacer ruido, hacían luz.

Recuerda ese momento donde sentiste que el ruido dentro de tí tenía que guardar silencio.

Recuerda ese momento donde en lugar de hacer luz, tenías que apagarte, para ocultarte en la oscuridad.

¿Grandioso no? El cómo en un segundo estas sobre una nube sintiéndote imparable, para luego caer de bruces al suelo sintiéndote una estatua.

Deberías comenzar a encender esa luz, algunos la echan de menos.

Deberías de considerar hacer tanto ruido como puedas, porque hay quienes aún no escuchan, y sienten que deberían gritar.

Y no olvides…

Crecemos pensando que somos una mitad, para ser complementada por otra, cuando el mismo que se debe complementar y levantar eres tú mismo.

Ana Yaretzy ®

¿No les pasa? – Ana Yaretzy

Me han contado que los ojos son las puertas al alma… Supongo que se equivocan, no es solo aquello que dicen.
Al mundo le han contado como deben amar, que se han perdido buscando.
Cuentan tantos cuentos y vivimos tan pocas historias.

¿No les pasa?

¿Sentir sin siquiera pedirlo?

¿Que la historia solo comienza pero jamás termina?

Creo que lo que no tiene fin es donde verdaderamente nos encontramos felices.
Nos dedicamos a cuestionar los sentimientos cuando verdaderamente no tenemos palabras para expresarlos porque son tan intensos que nos superan tanto que asusta, pero solo te encuentras ahí, entre el vacío sin saber que traerá la caída.

Adoro el hecho de que sepa cual es mi vacío y que mi caída no será eso, si no, un impulso a mi vuelo.

Sentir mucho no te hará débil.

He llegado a la feliz conclusión que aquellos que sienten son los mas fuertes.

Aquellos que quieren libremente sin esperar nada a cambio…

Merecen el universo.

Tú lo mereces.

Ana Yaretzy ®

Con dedicación a quién hace especial cada minuto en mi vida.