MI VIDA SIN TI

Aquel aspecto desolador me hacía retroceder en el camino de vuelta a mi ciudad… Nunca pensé cuando me alejaba del frente encontrar tanta miseria y muerte en aquella España todavía dividida. Cuando nos gritaron que la guerra había terminado mi único anhelo era regresar al lado de los míos. No tenía ninguna certeza de que…

¡No salgas!

—No salgas a la calle. Recuerda que allí fuera no hay nada para ti. —Estoy cansado de estar encerrado entre estas cuatro paredes. Me siento atrapado en una cárcel. Solo hablo contigo. No tengo más vida que ese mohoso libro que ya me he leído cien veces. —Sabes que no puedes salir. En cuanto salgas…