“De un Poeta” — Yaretzy Elizalde


Te asemejaba mucho con la brisa fresca,
tan parecida a los pequeños rayos de luz que se cuelan por la ventana al amanecer,
exterminando todo tipo de oscuridad en mi habitación.


Te encontraba en los respiros libres que parecían darme un poco mas de vida.


Durante la noche te pedía que observaras las estrellas, esas que tanto me recuerdan a ti. Siempre quise decirte que eras como una, más no puedes tener comparación con ellas; ni siquiera las estrellas tienen el brillo que tú portas en el alma.


Te habías convertido en el café de las mañanas que tanto disfrutaba, y era inevitable no encontrarte en cada estúpida canción.


Podía sentirte mientras mi cuerpo se fundía en las olas de la playa, y en cada atardecer perdía la noción del tiempo por pensarte. Culpable.


Las luces de la ciudad aun puedo recordarlas, hacían un contraste gallardo con tu piel.



Perdido, me declaraba perdido, ¿Cómo no estarlo? valía la pena perder la razón por alguien que no encontraría ni siquiera en la vida siguiente.

Yaretzy Elizalde


“Para Apolíneo” – Yaretzy Elizalde

Voy a extender mi capacidad de amarte hasta donde el universo me diga “Aquí para, no hay más espacio”.

Sé que soy tan capaz de alcanzar el brillo de la luna con mis propias manos, más sin embargo sería un total vacío si no vas a mi lado.

¿Qué hazaña cumplo en soledad cuando sé que hay un alma dispuesta a amarme después de caer en tantas guerras?

Volvimos del amor una dependencia, unas palabras agraciadas y es como si nos colocaran el mundo en las palmas de las manos imaginariamente.

¿En qué momento el concepto de entregar emociones fue tan fácil?

¿Cuándo dar belleza a las palabras fue dar desastre a los hechos?

¿Por qué el alma me llora si podría poner mi mundo de fiesta?

Tantas cosas en el universo son capaces de no valer la pena, mientras que tantas personas en el universo son capaces valer la pena.

Convertimos nuestros ojos en lo que debe requebrar primero.

¿Qué pasaría si solo fuera el tacto lo imprescindible?

Escuchar tantas voces decir que crearían maravillas para hacerme el alma feliz, no era necesario. Lo imprescindible siempre fue ver los hechos.

“Armadura” – Yaretzy Elizalde

No sé porque la habitación hoy se encontró oscura, ni siquiera los rayos del sol se dignaron a pasar dentro, era como si al tocar los cristales de la ventana salieran disparados en sentidos contrarios.

¿Por qué me han dejado en penumbras?

¿Acaso no ven que soy yo quien no puede ver?

¿Acaso no ven que me he lastimado intentado buscar el interruptor para encender la luz?

Puedo tocar todo aquí, pero es como si tuviera una venda atada a los ojos con magnifica fuerza misteriosa.

Me quedo sin aire aún cuando mis pulmones son más grandes que el Everest.

He intentado ordenar las teclas del ordenador, me he levantado esta mañana y ninguna estaba en su lugar.

No sé en que punto terminaré de recitar esta carta a la soledad.

He sospechado que detrás del dolor se encuentran grandes triunfos. Nadie me lo ha asegurado, pero después de tanto caer al mar sin un salvavidas, he aprendido a nadar.

Tomamos todo aquello que nos sea posible obtener de la vida; el aire, los recuerdos, las sonrisas, el amor.

Intentamos descifrar que es lo que sucede una vez que le has dado la vuelta al mundo sin haber dado un paso. Buscamos las señales de humo debajo del agua, y queremos respirar en un lugar donde ni siquiera abunda el oxígeno.

¿Qué aún no entendemos los humanos que si buscamos agua un lago sería lo perfecto?
Pero somos humanos… Buscando agua terminaríamos recolectando lágrimas.

Estamos hechos de cristales diminutos que se encuentran encajados unos a otros, pero, ¿quién dice que una armadura de hierro no salva temporalmente?

Expón el alma, y esta te será querida.

Yaretzy Elizalde ®

S.3 Romántica Empedernida -Yaretzy Elizalde

SECRETO III

Todos tenemos dentro ese grito que callamos por miedo o por la falta de valor. Porque sabes que al soltarlo las cosas cambiarán.

Intentas aferrarte a la poca voz que te queda para no desfallecer y caer rodando entre tus penas. Me he sentado frente a tí tantas noches intentando encontrar tu voz. No lucharé por algo que escondes detrás de tu espalda cuando yo coloqué mi mundo entero frente a tí.

Me dejé caer como las hojas de los árboles en otoño, y aún así fue más delicado el suelo cuando caí.

Te encuentras en ese punto donde detrás y frente son totalmente iguales.

Tus pies están tan atascados en el barro que la garganta arde de tanto gritar ayuda y no ser escuchado.

No entiendo el concepto de soltar para avanzar…

¿Como entender el concepto de soltar y avanzar si ya has soltado y no has avanzado? Fácil, cuando avanzas es por fuerza de voluntad, aún así tengas atado en manos el pasado completo.

Vivir en el presente sintiendo el pasado sería como; llevar las ruinas de los antepasados a un castillo original y colocar las ruinas en el centro de la mesa.

Yaretzy Elizalde ®

“Carta a un amor perdido…” – Yaretzy Elizalde

Carta a un amor perdido:

Hoy fue diferente, hoy no llego mensaje y tampoco entró llamada. No escuché tu voz para decirme aquello que gustaba.

Te he estado extrañando más de la cuenta. Cada cosa me recuerda a ti, hoy estás en mi muñeca.

He visto tantos lugares después de que no estás,no obstante, tan pesado es tu recuerdo que tú has sido mi acompañante. Me has tomado de la mano y susurrado mi nombre.

Cuestionamos tanto la vida, que ella misma se encarga de hacernos saber que nos equivocamos.
¿Cuánto se extraña una ausencia? Tanto como puedo extrañar lo que no a pasado.

Te replanteas tu existencia, intentado entender el porque, y aunque la gente intente explicarte, necesitas ver para creer.

Un suceso trae consigo otro, pero después de tanto suceder, solo quieres que pare, y que la pintura en la pared a la que le buscabas forma encuentre vida propia y te lo explique.

Nunca notas tanto la ausencia hasta que necesitas su presencia.

Quieres conseguir respuestas en los astros, e inclusive en tu propia soledad. Pero nadie atiende al celular… ¿Que esperas que haga?
Si mi propio sentir se ha malgastado de esperar por tí.

No me estoy despidiendo, mucho menos rindiendo, pero moriría mil veces más para encontrarte frente a mí sonriendo.

Yaretzy Elizalde ®

“Me Declaro en Filofobia” – Yaretzy Elizalde

El sol aún no tomaba posición en los horizontes, la oscuridad predominaba en el cielo. Las estrellas se ocultaban tras las grandes nubes grises que estaban a punto de soltar una lluvia feroz.

Recargué mi cuerpo en el ventanal, y solo veía las pequeñas gotas caer, y resbalarse sobre este, el árbol bailando de un lado a otro, como si el viento le dijera que era lo que tenía que hacer en esos minutos. El aire a mi alrededor se volvió denso, me costó articularlo.

La música de fondo.

La taza de café en mis manos.

Algunas hojas esparcidas sobre el suelo.

Ahí estaba yo, haciendo lo que prometí no hacer.

Evocarte.

Por un momento supuse que todo se encontraba estable. Qué tu estabas en la habitación redactando los poemas que me regalabas cada mañana, que el café estaba sobre la mesa enfriándose, y que yo me encontraba danzando sobre todas las habitaciones.

Que saldrías con el cabello desgarbado buscando mi presencia, y que podrías encontrarme incluso con los ojos cerrados. ¿Extraño no? Como podíamos sentir esa electricidad solo con tocarnos.

Siempre fue tan extraña la burbuja en la que nos encontrábamos. ¿Recuerdas?

No nos interesaba tomar el café frió. Realmente no nos interesaba que el mundo se viniera abajo, tu sola presencia no me hacía desear estabilidad en ningún otro lado.

Evoqué sin pensarlo la pequeña historia que dejó un alma enamorada, y un alma destrozada.

Él el alma enamorada, yo el alma destrozada.

Hasta que…

Todo comenzó a caer.

Fue como si el café frío comenzara a molestar, fue como si la música de fondo comenzara a quemar, y los poemas se transformaran en letras llenas de líquido amargo.

Los días y la vida se dedicaron a escribir una historia de amor inalcanzable para convertirla en una historia de amor indeseable.

Aquel día que decidimos tomar caminos diferentes, solo pudiste mirarme a los ojos, parecías arrepentido de aquello que habías echo. Yo… ni siquiera pude ver tus ojos, no quería hacerlo, mi fuerza era tan poca que la valentía se había escondido en algún rincón de mis entrañas.

Admiraste el lugar donde compartimos el cuerpo por ultima vez. Asentiste aceptando que había terminado y… te marchaste.

Transcurrieron minutos.

Seguía en la misma posición, no había movido ni un solo cabello.

La lluvia hizo de su presencia, y el despertador colocó esa música de fondo que siempre nos despertaba. El café seguramente ya estaba frío, sobre la mesa. Y los últimos poemas redactados se encontraban en el suelo, bajo las suelas de mis zapatos.

Fue en ese momento donde comprendí que lo grandioso puede ser convertido en polvo, y que el viento es tan salvaje como para llevarse solo las cenizas, pero no los recuerdos.

Que el sonido puede convertirse en silencio, y el amor en odio.

Yaretzy Elizalde ®

— Red – Not Alone

Filofobia : Miedo al amor, o enamorarse.

“Odio el echo de …” – Ana Yaretzy

¿Cuántas veces te lo he dicho?

«La destrucción viene conmigo»

Esperas que realmente cambie. No hay nada que cambiar. A veces decidimos desde un punto todo lo que haremos en algún futuro. Yo lo he decidido. No hay futuro.

Te he lastimado… ¿Qué clase de persona soy ahora?

Me he dedicado a destruir a la única alma que me ha levantado cuando mi peso va en mi contra.

Pedí que me dieras amor, y mientras yo solo recibía tu solo esperabas. Siempre esperaste.

Me odio por eso.

Odio el echo de no poder darte lo que mereces.

Odio el echo de no poder pasar la yema de mis dedos por tu delicada piel por culpa del abismo tan grande que nos separa.

Tú eres un conjunto de cosas que toda mi costumbre no me permite tener.

Unas veces brisa fresca, mientras que otras solo eras fuego. Explotabas consumiendo tu alrededor.

¿Hasta donde llegué? Picé tanto el acelerador que me estrellé con la pared en tu pecho que dividía el dolor del amor.

Haciendo que ambas se fundieran, y hoy, he creado un monstruo… Que está listo para estrellarse con las paredes de alguien más.

He entendido ahora, que todos somos ese auto que acelera para estrellarse en la pared de alguien. Causando estruendos, y demasiado dolor. Dejando tantos escombros a la vista. Dejando solo dolor ahí. Nadie es tan bueno como para frenar a tiempo.

En algún momento simplemente aceleras, y dejas que las cosas pasen.

Demasiadas veces te sorprenderá más lo que suceda, que lo que has echo.

Ana Yaretzy ®

¿No les pasa? – Ana Yaretzy

Me han contado que los ojos son las puertas al alma… Supongo que se equivocan, no es solo aquello que dicen.
Al mundo le han contado como deben amar, que se han perdido buscando.
Cuentan tantos cuentos y vivimos tan pocas historias.

¿No les pasa?

¿Sentir sin siquiera pedirlo?

¿Que la historia solo comienza pero jamás termina?

Creo que lo que no tiene fin es donde verdaderamente nos encontramos felices.
Nos dedicamos a cuestionar los sentimientos cuando verdaderamente no tenemos palabras para expresarlos porque son tan intensos que nos superan tanto que asusta, pero solo te encuentras ahí, entre el vacío sin saber que traerá la caída.

Adoro el hecho de que sepa cual es mi vacío y que mi caída no será eso, si no, un impulso a mi vuelo.

Sentir mucho no te hará débil.

He llegado a la feliz conclusión que aquellos que sienten son los mas fuertes.

Aquellos que quieren libremente sin esperar nada a cambio…

Merecen el universo.

Tú lo mereces.

Ana Yaretzy ®

Con dedicación a quién hace especial cada minuto en mi vida.