“Envejecí con la Puerta Cerrada” – Yaretzy Elizalde

Solía preguntarme porque las personas no eran felices,

después de envejecer supe que cada tropiezo puede amargar un rincón del alma,

y que una vez que la vida te golpea no hay vuelta atrás, simplemente endureces el corazón mientras comprendes que amar es complicado.

Cierras la puerta a cada luz que desea entrar a ti, pero no dudas en abrirla para ver como la noche se vuelve más oscura.

Las personas son tan capaces de sanar los corazones que se han olvidado de sanar los suyos.

Cuestionan el comportamiento de los demás a su alrededor, pero aún no reconocen como reaccionan al amor. Tan fríos y débiles.

Tienen miedo de enfrentar lo que no está para ser enfrentado, y aún así cierran la puerta por temor a terminar con el corazón roto.

¿Qué tanta agua salada en las mejillas no es suficiente? Solo por una vez no cierres la puerta, y deja que todo aquello brillante pase, y sin temor alguno demuestra que eres capaz de no amargar más rincones de tu vida.

–Ana Saavedra

“ Colisión Estelar ” – Yaretzy Elizalde

No te voy a permitir amarme con la misma intensidad, tendría miedo que alguien me amase con su vida entera.

Por más que camines sobre la montaña, habrá más rocas en el camino, deberías bajar la velocidad de tus pasos, y observar más a tu alrededor. Te encantaría ver qué parece un camino hacia el horror.

Si te ha gustado la aventura, prosigue, solo recuerda que al llegar a la cima no habrá dulces y flores, solo lluvias torrenciales.

Entre el caos soy.

Puedo amarte, a mi manera, tan extraña y complicada, pero no sabrás si estoy o me tienes que encontrar.

No pidas que cambie, tal vez no pueda hacerlo. 

Más allá de un bonito corazón, están oscuros sentimientos. No te decepciones si cada uno de ellos sale flotando en una noche de melancolía.

Puedo ser cálida si así lo pides, pero mis tormentas no se pueden contener.

Te dedicaré mi sonrisa más veraz si te acercas, pero…  ¿Cómo podría? si aún teniendo tu presencia frente a mi estás del otro extremo de la habitación. Estoy lejos de pasar la yema de mis dedos por tu rostro.

Fuiste de trastocar mi perspectiva junto con sus expectativas, hoy no quiero amor a medias. Quiero la intensidad de una colisión estelar.

Podría caer en una mirada, pero me he tomado tan fuerte de las cuerdas, que no soltaría mi libertad para amarte. La historia se ha vuelto confusa, que ni siquiera las respuestas parecen acertar.

Era como ver oro y saber que no habría valor alguno.

No deberías amarme con la misma intensidad, tú eres el sol, y amarme significa volverte la tormenta completa.

Yaretzy Elizalde ®

“Armadura” – Yaretzy Elizalde

No sé porque la habitación hoy se encontró oscura, ni siquiera los rayos del sol se dignaron a pasar dentro, era como si al tocar los cristales de la ventana salieran disparados en sentidos contrarios.

¿Por qué me han dejado en penumbras?

¿Acaso no ven que soy yo quien no puede ver?

¿Acaso no ven que me he lastimado intentado buscar el interruptor para encender la luz?

Puedo tocar todo aquí, pero es como si tuviera una venda atada a los ojos con magnifica fuerza misteriosa.

Me quedo sin aire aún cuando mis pulmones son más grandes que el Everest.

He intentado ordenar las teclas del ordenador, me he levantado esta mañana y ninguna estaba en su lugar.

No sé en que punto terminaré de recitar esta carta a la soledad.

He sospechado que detrás del dolor se encuentran grandes triunfos. Nadie me lo ha asegurado, pero después de tanto caer al mar sin un salvavidas, he aprendido a nadar.

Tomamos todo aquello que nos sea posible obtener de la vida; el aire, los recuerdos, las sonrisas, el amor.

Intentamos descifrar que es lo que sucede una vez que le has dado la vuelta al mundo sin haber dado un paso. Buscamos las señales de humo debajo del agua, y queremos respirar en un lugar donde ni siquiera abunda el oxígeno.

¿Qué aún no entendemos los humanos que si buscamos agua un lago sería lo perfecto?
Pero somos humanos… Buscando agua terminaríamos recolectando lágrimas.

Estamos hechos de cristales diminutos que se encuentran encajados unos a otros, pero, ¿quién dice que una armadura de hierro no salva temporalmente?

Expón el alma, y esta te será querida.

Yaretzy Elizalde ®

S.1 Romántica Empedernida -Yaretzy Elizalde

SECRETO I

Seguramente hoy la pensaste de nuevo, seguramente mañana lo harás nuevamente. ¿Quién te culpa por tener un corazón meloso y amar sin pensar?

Estás haciendo lo que un valiente piensa dos veces; amar.

Entregarte por completo a un sentimiento sin pensarlo. Solo fluyendo como si la vida se te fuera en ello. Dejando caer en lluvia todo el temple contenido en el pecho sobre la tinta y el papel para dirigir solo dos palabras hacia su puerta. Y es que no necesita más, solo la verdad.

Te has cansado de creer que siempre será real, y cuando verdaderamente lo es, no hay marcha atrás.

Solo estás ahí, con los sentimientos a flor de piel aguardando el momento perfecto para decir lo que cambiara el rumbo de tu vida.
Como si un genio chasquiara sus dedos concediendo el destello a la humanidad de dos almas amándoce perdidamente bajo la luz de esa estrella fugaz que acaba de perderse por el horizonte.

Yaretzy Elizalde ®

“Me Declaro en Filofobia” – Yaretzy Elizalde

El sol aún no tomaba posición en los horizontes, la oscuridad predominaba en el cielo. Las estrellas se ocultaban tras las grandes nubes grises que estaban a punto de soltar una lluvia feroz.

Recargué mi cuerpo en el ventanal, y solo veía las pequeñas gotas caer, y resbalarse sobre este, el árbol bailando de un lado a otro, como si el viento le dijera que era lo que tenía que hacer en esos minutos. El aire a mi alrededor se volvió denso, me costó articularlo.

La música de fondo.

La taza de café en mis manos.

Algunas hojas esparcidas sobre el suelo.

Ahí estaba yo, haciendo lo que prometí no hacer.

Evocarte.

Por un momento supuse que todo se encontraba estable. Qué tu estabas en la habitación redactando los poemas que me regalabas cada mañana, que el café estaba sobre la mesa enfriándose, y que yo me encontraba danzando sobre todas las habitaciones.

Que saldrías con el cabello desgarbado buscando mi presencia, y que podrías encontrarme incluso con los ojos cerrados. ¿Extraño no? Como podíamos sentir esa electricidad solo con tocarnos.

Siempre fue tan extraña la burbuja en la que nos encontrábamos. ¿Recuerdas?

No nos interesaba tomar el café frió. Realmente no nos interesaba que el mundo se viniera abajo, tu sola presencia no me hacía desear estabilidad en ningún otro lado.

Evoqué sin pensarlo la pequeña historia que dejó un alma enamorada, y un alma destrozada.

Él el alma enamorada, yo el alma destrozada.

Hasta que…

Todo comenzó a caer.

Fue como si el café frío comenzara a molestar, fue como si la música de fondo comenzara a quemar, y los poemas se transformaran en letras llenas de líquido amargo.

Los días y la vida se dedicaron a escribir una historia de amor inalcanzable para convertirla en una historia de amor indeseable.

Aquel día que decidimos tomar caminos diferentes, solo pudiste mirarme a los ojos, parecías arrepentido de aquello que habías echo. Yo… ni siquiera pude ver tus ojos, no quería hacerlo, mi fuerza era tan poca que la valentía se había escondido en algún rincón de mis entrañas.

Admiraste el lugar donde compartimos el cuerpo por ultima vez. Asentiste aceptando que había terminado y… te marchaste.

Transcurrieron minutos.

Seguía en la misma posición, no había movido ni un solo cabello.

La lluvia hizo de su presencia, y el despertador colocó esa música de fondo que siempre nos despertaba. El café seguramente ya estaba frío, sobre la mesa. Y los últimos poemas redactados se encontraban en el suelo, bajo las suelas de mis zapatos.

Fue en ese momento donde comprendí que lo grandioso puede ser convertido en polvo, y que el viento es tan salvaje como para llevarse solo las cenizas, pero no los recuerdos.

Que el sonido puede convertirse en silencio, y el amor en odio.

Yaretzy Elizalde ®

— Red – Not Alone

Filofobia : Miedo al amor, o enamorarse.

“En la Arena” – Ana Yaretzy

Nos encontrábamos en el juego. Tú estabas de tu lado, yo del mío. Consistía en quien se mantenía con vida más tiempo.
No podía lastimarte, no podía siquiera lanzar una lanza contra tí porque no me imagino una vida donde tú presencia no estuviera. Pero tenía que hacerlo. Tenía que quererme yo primero antes que a ti, esas eran las reglas. Ambos habíamos estado de acuerdo al comenzar el juego.

Corría de un lado a otro intentando esquivar las lanzas que mandabas contra mí.

Intenté entenderte, intenté entender que era por el juego, que solamente estabas siguiendo las reglas. Hasta que comprendí por fin, que realmente si querías terminar conmigo. Bastaba ver el fuego en tus ojos. Lo que querías era que una lanza atravesara mi pecho dándole fin a aquello que existía entre ambos. ¿No es así?

A lo lejos del campo de batalla veía un jardín de esas bellas flores que una noche pusiste sobre mis manos, eran tan peculiares. Tú solo dijiste que eran como yo; diferentes y únicas. Más haya pude ver el río donde ambos entregamos más que simples caricias al cuerpo.

No pude moverme más que solo ver todo aquel cuadro espectacular que el momento me estaba dando. ¿Que jamás había visto todo aquel conjunto de razones que me hicieron perder la razón por tí? Eran simplemente bellas…

Hasta que la lanza atravesó mi pecho.

El público de tu lado aludió tu victoria.

El público de mi lado lamentó mi derrota.

Estuve demasiado ocupada con los recuerdos, que ni siquiera me enfoqué en el presente. Estaba tan centrada en intentar recordar las sensaciones que me permitiste conocer, que no me preocupó nada más y nada menos que lo que mi alma estaba sintiendo.

Caí de rodillas en la arena. Pensé que correrías hacía mí, lamentándote por acabar con mi poca existencia.

Pero no, no sucedió.

Justo en ese momento la última tinta de mi vida me permitió escribir que… El pasado es inherente, pero el futuro es lo más accidental a lo que te vas a enfrentar.

Ana Yaretzy ®

¿No les pasa? – Ana Yaretzy

Me han contado que los ojos son las puertas al alma… Supongo que se equivocan, no es solo aquello que dicen.
Al mundo le han contado como deben amar, que se han perdido buscando.
Cuentan tantos cuentos y vivimos tan pocas historias.

¿No les pasa?

¿Sentir sin siquiera pedirlo?

¿Que la historia solo comienza pero jamás termina?

Creo que lo que no tiene fin es donde verdaderamente nos encontramos felices.
Nos dedicamos a cuestionar los sentimientos cuando verdaderamente no tenemos palabras para expresarlos porque son tan intensos que nos superan tanto que asusta, pero solo te encuentras ahí, entre el vacío sin saber que traerá la caída.

Adoro el hecho de que sepa cual es mi vacío y que mi caída no será eso, si no, un impulso a mi vuelo.

Sentir mucho no te hará débil.

He llegado a la feliz conclusión que aquellos que sienten son los mas fuertes.

Aquellos que quieren libremente sin esperar nada a cambio…

Merecen el universo.

Tú lo mereces.

Ana Yaretzy ®

Con dedicación a quién hace especial cada minuto en mi vida.

“Dile al río que deje de fluir”- Ana Yaretzy

Quisiera gritarte absolutamente todo, porque es lo más estúpido y mejor que me ha malditamente pasado. No podías hablarme como si tú fueras quien iba a bajar la luna para mí y después parecer que tú mismo serías quien me la quitaría para lanzarla lejos de mí.

No podías sonreírme como si yo fuera el motivo… para después dedicarme miradas de tremendo rencor.

Tal vez podías disimular, pero no era tu fuerte. Tu eras quien eras sin importar como. Así eras tú, así eres…

Entonces, si me he enamorado de un alma que no cambia, ¿Porque la mía parece querer cambiar para merecer la tuya?

Me he quedado ciega ante la realidad, y me he inventado la mía misma. Tan fantasiosa y extraña.

Obligandome a no sentir cuando simplemente la sensación fluía. Y simplemente, no podía decirle al río que dejara de fluir. No podía decirle que detuviera la rapidez con la que el agua se manejaba, que los pequeños granos de arena que se levantaban se quedaran justamente donde se encontraban, que las piedras que viajaban a una velocidad prudente en el, se quedaran estáticas. No, simplemente no podía detener la tormenta como si fuera la madre naturaleza.

Ana Yaretzy ®