“Me gustas así…”- Ana Yaretzy

Me gustas así, sin aparentar ser más de lo que en realidad eres. Aún cuando se que puedo ver más haya, sigo viendo lo que tengo frente a mí. Porque es mucho, es demasiado lo que veo. No puedo contenerme al ver como a veces miras a tu al rededor y no eres consciente de…

“Un par de ojos” – Ana Yaretzy

Podría a ver dejado que mis penas se las llevara el agua. Qué se las llevara tan lejos que en horas no las recordaría, pero era amante de guardarme el dolor. Mientras tanto solo pude caer de rodillas en la esquina de la habitación. La luz se encontraba apagada. Llorando, me encontraba. Transpirando, como si…

“Dile al río que deje de fluir”- Ana Yaretzy

Quisiera gritarte absolutamente todo, porque es lo más estúpido y mejor que me ha malditamente pasado. No podías hablarme como si tú fueras quien iba a bajar la luna para mí y después parecer que tú mismo serías quien me la quitaría para lanzarla lejos de mí. No podías sonreírme como si yo fuera el…

Una vaga idea… – Ana Yaretzy.

Y te das cuenta, de que los minutos pasan, y a como pasan, la vida se te va en ellos. Solo aguanta, los problemas serán como saltar de un acantilado, donde al final, el agua abunde. Tendrás que tomar aire antes de saltar. Siempre con cuidado, no querrás ahogarte. Los segundos están pasando, incluso el…

“Solo el sentir” – Ana Yaretzy.

Me he dedicado tanto a contemplar las bellezas de mi alrededor, cuando mi simple belleza me sería suficiente de contemplar. He limpiado las lágrimas de mi alrededor, y les he dado las mejores palabras, las correctas, mientras mis lágrimas las dejo caer, y yo junto a ellas. Restauro las emociones en muchos, les restauro lo…

“Agua Salada” – Ana Yaretzy

Te comparaba mucho con el mar. Cada vez que asistía era imposible no recordarte. Te encontraba en cada ola fresca, como esas veces que mi piel tenía demasiado calor, que incluso ardía mi alma. Me adentraba a las olas lentamente refrescando todo a su paso. Así eras tú. Así te miré siempre; algo sumamente refrescante….

LA CICATRIZ

LA CICATRIZ Hacía seis meses que llevábamos casados, y se puede decir que nos amábamos con locura, con esa dicha de los elegidos que convierte el deseo en un cielo de placer. Después de varias horas, copulando como animales salvajes, nos encontrábamos rendidos: Ella, una belleza sureña recostada en la cama, mientras que yo, expulsando…