Vida III

III

Otro día.

Pasó otro día sin darme cuenta,

y las semanas, meses…

y otro día.

 

Y aquí sentado espero sin prisas,

porque entre luces y en la penumbra

pasa la vida y es una dicha

poder vivirla, verla pasar,

sentir que es vida,

aunque entre canas

y las arrugas,

diga:

Pasó otro día sin darme cuenta…

pero es mi vida.

 

Otro día.

pasó otro día sin darme cuenta,

pero es mi día.

Los días pasan,

no los sentimos y los vivimos

uno tras otro

sin un suspiro,

sin una risa,

sin darnos cuenta que en un momento,

la vida se nos escapa

como ese humo

que sale y pasa y se esfuma

en un segundo.

 

Qué caras pone la vida,

que muecas tuerce cuando la enfrentas,

que risa ahogada cuando le gritas,

que llanto amargo cuando te incita

porque ella sabe que en un segundo

pasa,

y ella se queda

y tú la miras sin aspavientos,

sin mucha prisa,

porque ha pasado y te arrebata

en un momento

ésta, tu vida.

 

Y yo la miro…

qué osadía.

 

Ayer mi vida era dicha,

la disfrutaba,

me la embebía.

Ayer musité que amaba,

te amé sin prisas,

te amé…mi vida.

 

Vida

I

Vida.

Estoy,

paso,

la miro,

la espero…

me marcho.

 

Vida a paso lento.

Vida sin un descanso.

La paso sin miramientos

y me río

cuando creo,

que la paso por su lado.

 

Vida sin muchas prisas,

vida sí, ¡qué ironía!

yo creyendo que la salto,

que hago un quiebro,

que la aguardo,

y ella me mira tranquila

y se ríe con sarcasmo.

 

Ayer yo era la vida.

Ayer con sus desencantos

la miraba con orgullo,

la observaba con descaro

creyendo con osadía

que la vida me aguardaba

y que tenía la vida entera

para tenerla…

comiendo de mi mano.

 

Le dibujé una sonrisa

en ese momento amargo,

la guardé en un cajón

cuando el llanto

se hizo agrio.

Le canté por soleares

y bailé sin un reparo,

le planté cara a la vida

con arrojo y desparpajo.

 

Qué cosas tiene la vida

cuando la ves desde abajo,

cuando ves en el camino

que aún,

no hay mucho camino andado.

Qué arrogancia desmedida,

qué audacia,

qué intrepidez,

qué necia esa valentía,

qué imprudente la sandez

que piensa que este camino

es eterno,

es infinito,

interminable perenne,

sempiterno inacabable,

inmenso en perpetuidad.

 

Distopía // Bryan Freire

Es agosto. El insomne. Un grito en plena avenida. Una viuda llorando en la banqueta.
La noche se esconde. El letrero sucio de la Rue. La calle de enfrente.
La tabaquería de Pessoa. Polvo y ceniza en la ventisca que golpea tu reducto.
La viuda continúa llorando. Seres extraños bajo la lluvia. Observo a Morrison en sus rostros.
Una vez más La Rue. Cortazar y la Maga discutiendo al fondo.
Los cronopios y las famas bailoteando en sus narices. La tiranía del tiempo en tus ojos.

Allá en lo alto, percibo la niebla púrpura de Hendrix mientras me ahogo en Woodstock, el último.
Dios, mofándose en el cosmos. Robert Johnson pactando con el diablo en Mississipi.
Cruce de caminos. El trino del diablo. La quinta disminuida. El primer hijo del blues.

Borges, sentado en un banco al norte de Boston, intercambiando impresiones con su otro yo.
Benedetti, pasea por Manhattan buscando a su Luz, mientras Bolaño y Kafka, desde Central Park contemplan el fin mundo.
Me muevo, percibo tu sombra. Extiendo tu silueta. Levanto tu falda. Me oculto en tu sexo.
Mis manos recorren tus piernas, la enarmonía del universo estallando en tus tímpanos.

Aurora, luz viva y polvo. Estela de recuerdos. El grito del insomne. El cosmos se termina.
Desde Alejandría, Hipatia descubre el velo del infinito.
La caída. Finalmente, la expulsión del paraíso

Empecé a volar

Caíste como una pluma en mi vida, suave y ligero.

Pero me acostumbré a tu ausencia

y me deshice en las alas de tu impasividad.

Y empecé a volar primero sola.

Luego acompañada de la libertad;

después con la independencia que me dieron tus desganas,

y al final volé, sí.

Volé junto a una bandada que arropó mi decisión

con el cálido perfume de quien puede volar,

a pesar de todo,

a pesar del frío y el abrasador calor.

A pesar del peso de tu apatía.

A pesar de ti, empecé a volar

y me di cuenta

que podía volar acompañada de mí misma,

y que no… No me hacías falta para volar

y recorrer el mundo.

Y vivir mi vida.

Despierta joder

Y sigues dormido en los laureles.

No han valido de nada nuestras palabras,

no han valido de nada nuestros reproches.

 

Y sigues sumido en la añoranza,

espejo engañoso que te devuelve solo un reflejo,

pero solo el reflejo de lo que tienes.

 

Y sigues mirando en el viejo baúl de los recuerdos,

sigues…

sigues soñando con el pasado efímero

que ahora te mira y entre burlas te grita

que todo esto, si es que fue algún día…

hoy está muerto.

 

Pero sigues ahí tumbado, mirando el cielo.

Sigues viendo las nubes pasar de lejos,

sigues viviendo en las alas de nuestro sueño

y sigues perdido en el aire,

en ese deseo que sí estuvo encendido…

ya lo apagó la brisa de los desprecios.

 

Despierta joder del sueño,

despierta de ese delirio que te hace soñar despierto,

y pon los pies en la tierra,

camina…camina joder camina por el sendero.

Camina que de volar

está el firmamento lleno de sueños rotos,

de hijos de puta que nublan el sol

y han apagado la flama del luchador.

Mi amparo

Me empuja la ola del mar a altamar,

me empapo de espuma,

me baño en silencio.

Me engulle el abismo de mi firmamento,

me ahogo de nadas,

me lleno de miedos.

Me siento en cuclillas mirando el misterio,

me embarga la intriga,

me callo del miedo.

Y noto una mano que abriga mi pecho,

y lo llena de mimos,

lo llena del tierno suspiro del amor.

La mano que acuna mi llanto,

que mece mis sueños,

y aleja asertiva cualquier inquietud.

Tu mano, tu pecho, tu aliento.

Eres tú…mi oasis.

Eres tú, mi cielo.

¡Déjame en paz!

Déjame en paz.

Déjame en paz o sino,

sino deja que escarbe en la arena,

que haga agujeros en el túnel de tus miedos,

deja que arañe tus inseguridades

y sino déjame en paz,

ahógate si quieres en el túnel de tus cloacas

y respira dióxido de carbono tú solo.

Que la vida son tres días y uno llueve,

y al tercero nos lamentamos porque ya se terminó.

Déjame en paz ya,

deja de lamentarte y de ser una víctima,

que el mundo fluye,

que la vida brilla a pesar de las tormentas

y si hace frío,

si hace frío siempre hay lana cálida y una chimenea

y sino, siempre están los brazos cálidos de una compañera.

Pero no… el tiempo pasa y ya no quiero lamentarme,

no quiero seguir el sendero de las inseguridades

ni atragantarme con los ácidos besos de los reproches.

Así que sí… déjame en paz y sigue tu camino

que yo seguiré el mío sola, pero ya sabes…

más vale sola… que mal acompañada.

 

Amor… te vas.

— Amor…

Y el corazón me da un vuelco cuando susurro a tu oído.

— Sabes amor que mi vida es tuya.

Y me miras a los ojos y una luz en tus pupilas me devuelve una caricia que recorre mi espalda y me recuerda que sin ti mi amor… no tendré vida.

Y la luz de este quirófano del tiempo ilumina los segundos, y el bisturí de la vida saja mis entrañas y sin anestesia, y sin tu mirada… la vida se me va amor en tus alas.

— Amor…

Y una lágrima recorre mi mejilla.

— Sin ti mi amor no puedo sentir la vida.

Y cierras tus ojos y agarro tu mano,
y siento tu pulso que escapa al segundo…

AMOR… te vas.

El dolor sin anestesia es inhumano y me muero en tus entrañas y me muero amor mío en tu adiós…

Ya no habrá vida sin ti. Y cierro los ojos para sentir como el tiempo pasa raudo ante mis ojos. Y siento el latir de mi corazón galopando atroz. Se desboca, me atropella, y se estrella
como un misil en las estrellas… y una aguda punzada descuartiza mi interior y grito. ¡Gritooooo con tu último suspiro! y estallo clamando al cielo en tu adiós.

Y silencio.

Y te veo.

Y tu mano me recoge y en tus brazos la paz inunda nuestro tiempo y ya no es, no existe el ahora ni el después, solo eternidad que nos tiñe de esperanza en este encuentro, y en un amor infinito…

D O N D E   Y A   N A D A

PODRÁ SEPARARNOS.