EL PUCHERO

  EL PUCHERO   Charly, todavía con las ropas de presidiario, se abría paso entre los arbustos machete en mano, después de una complicada pero exitosa fuga. Ahora sólo le restaba encontrar alguna casucha solitaria, dejada de la mano de Dios, en las lúgubres tierras pantanosas del oeste de Kardum. Por suerte, después de dos…

“En la Arena” – Ana Yaretzy

Nos encontrábamos en el juego. Tú estabas de tu lado, yo del mío. Consistía en quien se mantenía con vida más tiempo. No podía lastimarte, no podía siquiera lanzar una lanza contra tí porque no me imagino una vida donde tú presencia no estuviera. Pero tenía que hacerlo. Tenía que quererme yo primero antes que…

LA CARRERA

  LA CARRERA Nadaba a toda velocidad, moviéndose como una aeronave que surca el espacio. Sabía que en este macabro juego no llegar el primero suponía perder la vida, por ello nada de mirar atrás, nada de pensar, sólo seguir adelante avanzando, esquivando como en un videojuego a sus rivales, que iba dejando por el…

Alarife –Daniel Olivares Viniegra–

Émulo de un tal Italo Calvino, se empeñó en inventar una ciudad como ninguna (o al menos un lugar donde pudiera habitar alguna criatura del todo igualmente jamás vista o concebida). Desahogó así todos los modelos posibles y plausibles, mismos que –por supuesto– iban desde Comala hasta Macondo y de Santa María (la de Onetti…

En su mundo

Mario se balanceaba adelante y atrás una y otra vez… una y otra vez durante horas. Le transportaba a la calma y placidez que respiró no hacía mucho en las cálidas aguas del líquido amniótico. ¡Qué maravilla! Recordaba como allí no tenía que sufrir las inclemencias del tiempo, a veces exceso de frío, a veces…

Dichoso Alzheimer

Todos los días igual. La más tremenda desesperación se cernía sobre esta vida que hacía tiempo que había dejado de vivir. Todo lo que veía cuando abría los ojos me resultaba desconocido, tal vez ligeramente familiar, pero extraño. Y esas personas. Se empeñaban en mirarme como si fueran algo mío, como si me conocieran, poniendo…

Miniflitción –Daniel Olivares Viniegra–

Para  la Perra Envidia, chinches y pulgas que la acompañan escribí  un manual para su exterminio. La una, después de atropellada, amaneció sí convertida en barbacoa; las otras pendejas (o ni tantito) se negaron a suicidarse. Es más siguen chingue y requetechingue. Así de insatisfactoria –a fuer de impredecible– siempre la cruel venganza.