“Carta a un amor perdido…” – Yaretzy Elizalde

Carta a un amor perdido:

Hoy fue diferente, hoy no llego mensaje y tampoco entró llamada. No escuché tu voz para decirme aquello que gustaba.

Te he estado extrañando más de la cuenta. Cada cosa me recuerda a ti, hoy estás en mi muñeca.

He visto tantos lugares después de que no estás,no obstante, tan pesado es tu recuerdo que tú has sido mi acompañante. Me has tomado de la mano y susurrado mi nombre.

Cuestionamos tanto la vida, que ella misma se encarga de hacernos saber que nos equivocamos.
¿Cuánto se extraña una ausencia? Tanto como puedo extrañar lo que no a pasado.

Te replanteas tu existencia, intentado entender el porque, y aunque la gente intente explicarte, necesitas ver para creer.

Un suceso trae consigo otro, pero después de tanto suceder, solo quieres que pare, y que la pintura en la pared a la que le buscabas forma encuentre vida propia y te lo explique.

Nunca notas tanto la ausencia hasta que necesitas su presencia.

Quieres conseguir respuestas en los astros, e inclusive en tu propia soledad. Pero nadie atiende al celular… ¿Que esperas que haga?
Si mi propio sentir se ha malgastado de esperar por tí.

No me estoy despidiendo, mucho menos rindiendo, pero moriría mil veces más para encontrarte frente a mí sonriendo.

Yaretzy Elizalde ®

“Me Declaro en Filofobia” – Yaretzy Elizalde

El sol aún no tomaba posición en los horizontes, la oscuridad predominaba en el cielo. Las estrellas se ocultaban tras las grandes nubes grises que estaban a punto de soltar una lluvia feroz.

Recargué mi cuerpo en el ventanal, y solo veía las pequeñas gotas caer, y resbalarse sobre este, el árbol bailando de un lado a otro, como si el viento le dijera que era lo que tenía que hacer en esos minutos. El aire a mi alrededor se volvió denso, me costó articularlo.

La música de fondo.

La taza de café en mis manos.

Algunas hojas esparcidas sobre el suelo.

Ahí estaba yo, haciendo lo que prometí no hacer.

Evocarte.

Por un momento supuse que todo se encontraba estable. Qué tu estabas en la habitación redactando los poemas que me regalabas cada mañana, que el café estaba sobre la mesa enfriándose, y que yo me encontraba danzando sobre todas las habitaciones.

Que saldrías con el cabello desgarbado buscando mi presencia, y que podrías encontrarme incluso con los ojos cerrados. ¿Extraño no? Como podíamos sentir esa electricidad solo con tocarnos.

Siempre fue tan extraña la burbuja en la que nos encontrábamos. ¿Recuerdas?

No nos interesaba tomar el café frió. Realmente no nos interesaba que el mundo se viniera abajo, tu sola presencia no me hacía desear estabilidad en ningún otro lado.

Evoqué sin pensarlo la pequeña historia que dejó un alma enamorada, y un alma destrozada.

Él el alma enamorada, yo el alma destrozada.

Hasta que…

Todo comenzó a caer.

Fue como si el café frío comenzara a molestar, fue como si la música de fondo comenzara a quemar, y los poemas se transformaran en letras llenas de líquido amargo.

Los días y la vida se dedicaron a escribir una historia de amor inalcanzable para convertirla en una historia de amor indeseable.

Aquel día que decidimos tomar caminos diferentes, solo pudiste mirarme a los ojos, parecías arrepentido de aquello que habías echo. Yo… ni siquiera pude ver tus ojos, no quería hacerlo, mi fuerza era tan poca que la valentía se había escondido en algún rincón de mis entrañas.

Admiraste el lugar donde compartimos el cuerpo por ultima vez. Asentiste aceptando que había terminado y… te marchaste.

Transcurrieron minutos.

Seguía en la misma posición, no había movido ni un solo cabello.

La lluvia hizo de su presencia, y el despertador colocó esa música de fondo que siempre nos despertaba. El café seguramente ya estaba frío, sobre la mesa. Y los últimos poemas redactados se encontraban en el suelo, bajo las suelas de mis zapatos.

Fue en ese momento donde comprendí que lo grandioso puede ser convertido en polvo, y que el viento es tan salvaje como para llevarse solo las cenizas, pero no los recuerdos.

Que el sonido puede convertirse en silencio, y el amor en odio.

Yaretzy Elizalde ®

— Red – Not Alone

Filofobia : Miedo al amor, o enamorarse.

PIENSO… LUEGO ESCRIBO- Adelina GN

REFLEXIÓN

Me siento emocionada con mis sentimientos, sé que han cambiado, los años han deformado aquellas actitudes que me deslucían, y han moldeado todas aquellas que yo creía eran las que me hacían mejor.

Un orgullo demasiado enardecido, paliado por las adversidades que en el camino encuentras.

Una humildad que rescatas cuando los recuerdos te dictan que sin ella no darás ni un paso.

Un total de manipulaciones perfectas para que mi primer y último viaje por la vida, tenga una travesía perfecta y que en su final llegue a ese puerto, en el que mi conciencia sea el único salvoconducto para poder atracar mi vida con éxito y tranquilidad.

©Adelina GN

“En la Arena” – Ana Yaretzy

Nos encontrábamos en el juego. Tú estabas de tu lado, yo del mío. Consistía en quien se mantenía con vida más tiempo.
No podía lastimarte, no podía siquiera lanzar una lanza contra tí porque no me imagino una vida donde tú presencia no estuviera. Pero tenía que hacerlo. Tenía que quererme yo primero antes que a ti, esas eran las reglas. Ambos habíamos estado de acuerdo al comenzar el juego.

Corría de un lado a otro intentando esquivar las lanzas que mandabas contra mí.

Intenté entenderte, intenté entender que era por el juego, que solamente estabas siguiendo las reglas. Hasta que comprendí por fin, que realmente si querías terminar conmigo. Bastaba ver el fuego en tus ojos. Lo que querías era que una lanza atravesara mi pecho dándole fin a aquello que existía entre ambos. ¿No es así?

A lo lejos del campo de batalla veía un jardín de esas bellas flores que una noche pusiste sobre mis manos, eran tan peculiares. Tú solo dijiste que eran como yo; diferentes y únicas. Más haya pude ver el río donde ambos entregamos más que simples caricias al cuerpo.

No pude moverme más que solo ver todo aquel cuadro espectacular que el momento me estaba dando. ¿Que jamás había visto todo aquel conjunto de razones que me hicieron perder la razón por tí? Eran simplemente bellas…

Hasta que la lanza atravesó mi pecho.

El público de tu lado aludió tu victoria.

El público de mi lado lamentó mi derrota.

Estuve demasiado ocupada con los recuerdos, que ni siquiera me enfoqué en el presente. Estaba tan centrada en intentar recordar las sensaciones que me permitiste conocer, que no me preocupó nada más y nada menos que lo que mi alma estaba sintiendo.

Caí de rodillas en la arena. Pensé que correrías hacía mí, lamentándote por acabar con mi poca existencia.

Pero no, no sucedió.

Justo en ese momento la última tinta de mi vida me permitió escribir que… El pasado es inherente, pero el futuro es lo más accidental a lo que te vas a enfrentar.

Ana Yaretzy ®

“Casi tan igual… ¿No?” – Ana Yaretzy

Hoy he hablado con la experiencia. Fue extraño. Se sentó frente a mí y solo me observo por unos minutos. Después de un rato las palabras brotaron de mí hacía ella. Quería gritarle, quería que me dijera porque me hacía vivir momentos donde simplemente parecía estar en una caja de cartón, sin que el aire entrara. Me dejaba en momentos donde solo tenía que ver, callar, y seguir. Una rutina que además de enseñar, dolía. Quería lanzar toda aquella amargura que alguna vez me dediqué a crear por culpa de ella misma.
No obstante, solo pude articular que me había enseñado demasiado, que después de todo aquí seguía, que después de todo cada decisión que tomara siempre tendría algo que enseñarme. Hasta ese momento ella no había hablado, solo seguía mirándome. La experiencia era demasiado hermosa, alumbraba su alrededor. Pero tanta luz siempre tiene un rincón oscuro.
Me observó de aquella forma que parecía estar viendo a través de mí y dijo;

Nunca me voy a detener. Cuanto tu más hagas, más haré yo.
Si tu rompes, te cortarás. Si tu arreglas, crecerás. Yo no decido que hacer con tu vida, tú lo haces. Sí has plantado una flor y la admiras todos los días al amanecer, creces. Pero si tú la has cortado de raíz, romperás aquel bello cuadro que el amanecer y la flor te daban. Recuerda… Siempre hay decisiones que te harán crecer, y otras que te harán querer desaparecer.

Ahí entendí que la experiencia pese a estar tras nosotros, parece estar enamorada de cada uno. A veces te enseña tanto, y te hace tan fuerte por como te hunde en las aguas amargas. Y otras veces te pone en la cima de un éxito que se siente glorioso. Casi tan igual como el amor. ¿No?

Ana Yaretzy ®

“Odio el echo de …” – Ana Yaretzy

¿Cuántas veces te lo he dicho?

«La destrucción viene conmigo»

Esperas que realmente cambie. No hay nada que cambiar. A veces decidimos desde un punto todo lo que haremos en algún futuro. Yo lo he decidido. No hay futuro.

Te he lastimado… ¿Qué clase de persona soy ahora?

Me he dedicado a destruir a la única alma que me ha levantado cuando mi peso va en mi contra.

Pedí que me dieras amor, y mientras yo solo recibía tu solo esperabas. Siempre esperaste.

Me odio por eso.

Odio el echo de no poder darte lo que mereces.

Odio el echo de no poder pasar la yema de mis dedos por tu delicada piel por culpa del abismo tan grande que nos separa.

Tú eres un conjunto de cosas que toda mi costumbre no me permite tener.

Unas veces brisa fresca, mientras que otras solo eras fuego. Explotabas consumiendo tu alrededor.

¿Hasta donde llegué? Picé tanto el acelerador que me estrellé con la pared en tu pecho que dividía el dolor del amor.

Haciendo que ambas se fundieran, y hoy, he creado un monstruo… Que está listo para estrellarse con las paredes de alguien más.

He entendido ahora, que todos somos ese auto que acelera para estrellarse en la pared de alguien. Causando estruendos, y demasiado dolor. Dejando tantos escombros a la vista. Dejando solo dolor ahí. Nadie es tan bueno como para frenar a tiempo.

En algún momento simplemente aceleras, y dejas que las cosas pasen.

Demasiadas veces te sorprenderá más lo que suceda, que lo que has echo.

Ana Yaretzy ®

Tú, escala. –Ana Yaretzy

«He escalado más montañas que nadie»

Dijo la abuela mirando el horizonte mientras quitaba las vendas que cubrían sus cicatrices.

Me miró y dijo;

Mereces algo más que no solo este adornando tu presente. Tú mereces flores en el jarrón, no manchones en la mesa.

Prosiguió…

Escala, escala tanto que ninguna mano se tome de tu pie haciéndote caer nuevamente. Las montañas son tantas, y es que escalarás demasiado hasta encontrar tu lugar. ¿Quien dice que la primera montaña debe ser solo porque tardaste demasiado en llegar pero al llegar no era lo que esperabas? Lánzate al vacío, y ve hacia otra montaña y comienza de nuevo. No importa el día, no interesa la hora. Tú, escala.

Escala a la velocidad de la luz.

Domina el mundo si es lo que quieres, pero para dominar el mundo tienes que dominar tu propio mundo primero.

Los límites personales… no los hay, no los crees. Déjate llevar por los peldaños, pero siempre cuida donde pones los pies, cariño. Porque a veces verás pisar césped, cuando son arenas movedizas. Pero otras veces solo será tu imaginación. Es lo que sucede, después de tanto tu mente se ha acostumbrado, pero tú tranquila, que el control no es nada comparado a lo que tienes dentro. En ese pecho hay más rugidos que en los de un león.

“Eres más que un límite. Eres una inmensidad dispuesta a ser estrellas en la oscuridad, y tinieblas en la certidumbre ”.

Ana Yaretzy ®

LOS DURMIENTES – Estrella Amaranto

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

(Última estrofa del «Monólogo de Segismundo» de Calderón de la Barca)

Si soñamos lo que somos, ¿existimos? O si pensamos que vivimos en un sueño y después nos despertamos, ¿existimos?

Pesada incertidumbre, cual naufragio de zozobras proyectándose en fracciones fluctuantes de nanopartículas pensantes, girando como torrenciales montículos de arena, que lentamente se difuminan y desaparecen.

Mas ¿dónde y cómo encontrar respuestas?

Encerrados sin salida, vamos tejiendo ideas que nos rescaten del sueño, vamos abriendo surcos vibrando con la tierra, esperando el posible retorno, al encuentro de esperanzas por cumplir.

En el penúltimo intento clamamos justicia sin atrevernos a mirar la huella que dejamos atrás. Sin arriesgar la apuesta que nos animó a modelar nuestra existencia inexorablemente unida al pensamiento.

Hablemos entonces del presente, de lo que cambia el futuro, de lo que ya transformó el pasado, porque de nada nos sirve lamentarnos.

Crucemos el puente de la duda y hallemos las respuestas para iniciar el retorno al punto de partida y comprender que el cuerpo en su viaje rindió su suerte a dolientes sombras reflejándose en el cristal del desengaño – ilusión.

Estrella Amaranto © Todos los derechos reservados

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