Ahora que puedo

Todos volvemos a donde ya no deberíamos. pero lo hacemos. siempre. Entregamos no sé cuántas cosas, cuántas noches, ni cuántos besos ni cuántos secretos. pero entregamos. Es mala costumbre y me lo sé de memoria. Volvemos a la misma esquina, al mismo bar, a la rutina de siempre: de querer sentirse magia sin ser magia….