Aviso urgente * Susana Argueta

Me fui a la ciudad a estudiar. El internado era sórdido y frío, así mi espíritu. Yo tenía doce años; mi padre me dejó en la puerta y se fue. Lo volví a ver en su sepelio, una semana más tarde. Mi madre no sabía, ella se había quedado en el rancho y yo debía…

DE ENVIDIAS / Carmen Asceneth Castañeda

“Mujer al fin y de mi pobre siglo, bien arropada bajo pieles caras iba por la ciudad…” A. Storni Al levantar la vista del catálogo de modas que la tenía absorta, descubrió su mirada. Como todas las mañanas, Elisa va en colectivo hasta la oficina donde trabaja sin poner mucha atención a las personas. Unos…

Caperurosa rosa la cursi

Erase una vez, una chica llamada Nina a la que todo el mundo conocía como Caperurosa rosa la cursi, porque llevaba siempre a todas partes una capa rosa que le había regalado su abuela y porque sí, efectivamente era, muy, muy,  muuuuy cursi. Un día como tantos otros, pero no igual, la abuelita de Caperurosa,…

EL ANILLO CAMALEÓN / EDUARDO RAMÍREZ

Erase una vez… La historia de un niño que se llamaba Dudu. Andaba caminando un día por el sendero, jugando a hacer rebotar sobre la superficie del río unas piedras, cuando un objeto luminoso le llamó la atención entre los chopos. Se acercó hasta éstos para verlo mejor y observó que era un anillo precioso….

Un acto de sincera justicia * Susana Argueta

Las dos niñas eran la alegría de Carmen y Apolinar, los dueños del Rancho “El Tepozán”. La más grande, Idelfonsa, era hija de la tierra fértil y tenía los ojos de mar embravecido; la otra, Rosaura, era un sol de mañana fresca en un campo de ultramar. El amor entre las hermanas era entrañable, sin…

¡Esta vida es una mierda! * Susana Argueta

Otra vez, atrapado en el tráfico, con este calor del demonio. Dos horas para llegar a la casa y encontrarme con la misma fría recepción ¿o diría decepción? ¡Es lo mismo! A nadie le importa si llego o no. Lo mismo, cada puta noche, la rutina, la cena fría, la cama vacía, el mismo locutor…

Un sueño * Susana Argueta

Escuchó el sonido de la alarma. Eran las 4:45. Entre sueños repasó sus pensamientos de antes de dormir. El fin de semana había sido extenuante. Escribir hasta las cuatro de la mañana del lunes para entregar los borradores a la editorial y tener que despertarse en menos de una hora porque debía dar clase temprano….