Agua bruñida * Susana Argueta

Bruñir un diamante líquido,

en la orilla de la noche.

Es una estrella con forma de agua,

derramada entre los dedos de la mano de Dios.

Agua de los mil tiempos,

de la tierra húmeda fertilizada.

Bruñir el agua brillante con reflejos de sol,

dejarla beber la tierra

y mirar su color ocre.

Ahora es arcilla,

elemental materia del artesano.

Ahora puedes darle vida,

nombrarla,

pieza de barro,

agua de tierra,

diamante bruñido

líquido cristal.

Espejo doble * Susana Argueta

Lloro con mi pluma
y sólo junto a ella;
me pierdo en el remolino de sensaciones
recurrentes y nuevas.

Ya todo se ha perdido
incluso antes de comenzar
y en este espejo roto
que es mi soledad,
te miro,
me veo,
como siempre,
me devuelves mi arcaica imagen.

Esa que soy yo,
la que nunca olvido,
la que he negado,
la que vuelve a llorar,
la que se quiere asumir total,

Te miro,
en el fluir cansado
de ese triste pasado,
en el remolino reticente
que es mi futuro.

Me miro,
en el símbolo perenne de mi destino,
en la incógnita secreta
que tu alma me dejó.

La joven, la vieja,
la misma amorosa tontería.
Pido perdón por estas líneas,
me estoy reparando, de nuevo,
el corazón.

Mitología de Zirahuén * Susana Argueta

En la bruma, un conjuro;

tu silueta anochece.

Sigilas.

tus contornos escurren:

miel de tu cuerpo

aguas de la laguna.

Te incitas.

El aire respira,

jadea,

el tiempo late,

se acelera,

urge.

La noche se moja,

Sirena,

Espejo de diosa,

tu canto se abre:

apremia,

consiente,

festeja,

repican campanas;

agua exaltada

lago que es mujer

mira el sortilegio,

no enfurezcas:

este tampoco es tu hombre.

Piel de serpiente * Susana Argueta

I

Dejo que el mundo arda

y me hundo

en el silencio líquido de mi esencia;

escribo,

uno por uno,

los negros símbolos de mi origen lejano.

II

Todas las letras son iguales:

ya no dicen nada,

se desmoronan

entre la muerte y el asombro.

Estoy varada.

soy el limbo,

entresuelo entre un mundo

y la nada

ser que ya no es.

III

Un párpado cerrado

trasmina escarlata:

luz incierta

balbucea;

suelta la serpiente su vieja vestidura,

relumbra la tierra;

no soy más yo

translúcida

miro a través de mis manos

puestas frente a mis ojos:

es un ocaso falso;

soy más que aire,

transpiro eternidad.