Engarce *Susana Argueta

Irrumpe en esta sima, deja que sea guarida de tu más leve sentimiento vuelto inflamación, implota en ella, fúndete y destila, empápate con el canto de voces ancestrales impelidas a la elevación.Engar

Límites terrenos que sin tocarse, se encuentran en sinfonía leve y estruendosa, armonía de notas percibidas en el magnánimo terreno concedido a nuestro privilegio.

Episodios  que paren vida, lucidez espiritual en el estallido gutural que resquebraja la piedra, rompe el silencio, invade de luz y abraza la existencia, hombre y mujer, ayuntamiento divino.

Y en este estruendo universal, escucha: es el inmemorial del eterno femenino que te cobija, te eleva y te vuelve luz, cita concertada en tiempo y espacio, coincidencia elemental.

Un día después * Susana Argueta

Y llegaré a ser una cosa muy rara,

algo sin ti,

por calles extrañas

huyendo de mí.

Seré de esta puta ciudad

un escondrijo más,

donde nada cabe,

y todo es por demás.

Seré un derroche,

un lugar diurno,

oscuro, sin ti.

Seré esa cosa extraña

que mira a la pantalla

sin ver nada,

sin letras,

ni ruidos.

Sin la charla,

sin tus líos.

Seré tu cinismo

sin queja.

También mi rebeldía

sin tacha.

Tal vez  más yo,

perdiéndome en ti.

Seré esta cosa que grita

en el silencio despabilado

ruido inerte

desfallecido

en la noche.

Así * Susana Argueta

Me gusta tu barba crecida de anciano, las bermudas que llevas y tu pelo cano, verte comiendo de pie junto al brasero y bebiendo mezcal de artesano.

Me gusta que rías, pero que no te calles y escuchar tus historias de pueblos lejanos.

Me gusta abrazar a tu niño triste y olvidar el tiempo.

Me gusta aquel  tú que se quedó  jugando conmigo,  la última semana de nuestro último diciembre.

Analfabeta * Susana Argueta

Viste mi rojo, aspiraste mi viento azul, escuchaste las palabras de mis más  amarillos días, caminamos por las verdes montañas que descubrimos con ojos de incienso gris. Abrí para ti mis doradas puertas, de piel nieve y fuego marrón.  Aspiraste mi aire transparente, tocaste selvas y entrañas color agua donde saciaste tu sed de índigos manantiales, provocaste la colorida risa de mi infancia dentro de blancas casas y bebimos el ocre licor de mezcal,  pero nunca, nunca aprendiste a  leer en mi luminoso silencio, el  arcoíris misterio de mi alma de mujer.

Silencio azul * Susana Argueta

Mi silencio es el cosmos, grano de sal y horizonte, se acurruca y duerme entre tus brazos, sueña contigo, te abraza y te cuida, te mira y te extraña a gritos.

Mi silencio compite con tu caos, tu algarabía, tu barullo, desea, quiere, llora, te sonríe, habla y transpira callado.

Mi silencio te llama, se calla y te escucha, te pide, te busca y te ama, te reclama, ejecuta y te condena, en silencio.

Mi silencio te desea, te pide y te acaricia, te odia, llora y se acuna, tiene mil nombres que no sabes leer en voz alta.

Mi silencio es tu profundo azul, se escapa y te canta, pero no es derrota ni muerte, es mi lenguaje para hablar.

Mi silencio te grita, te mira y te mutila, abarca tu tiempo y el mío, tu presente y todos mis pasados escandalosos.

Mi silencio es mi femenino y tu masculino, insumiso e irreverente, bofetada sonora,  insurgente y rebelde.

Mi silencio es tu recordatorio de caminos, rosas y pasos, es tu confidencia susurrada.

Mi silencio es ensordecedora marejada, te sabe a muerte y te da vida, te moja, te refresca, te sala la piel.

Mi silencio es mi padre, es mi madre y todos mis hermanos cuando tu voz reclama. Es orden sonora.

Mi silencio te deja tomar firme mi brazo por la calle en la noche rumorosa.

Mi silencio es angustia ensordecedora, entonces

mi silencio entristece, calla.