Infrahumano / Felipe Medina

¿De qué me sirve estar vivo si no siento?
No siento la cuantía de los días, no veo el paso de las lunas ni el salir del sol.
Un infierno más que se inventa en el otro mundo y es de este mismo.
Camino sin piernas. Ya de nada me sirve que vaya un pie tras el otro si lo único que me guía es mi propia sombra desdibujada en la tierra.
¿A dónde van a parar mis cenizas?
De nada me servirá esparcirlas en el mar si se las arrastra el viento hacia el cementerio.
He perdido el tiempo,
o el tiempo se ha perdido en el llanto de mi eterna servidumbre.
Ya no río, de nada me sirve la sonrisa si el dolor quema por dentro.
Me extraño. Me acaricio para consolarme pero mis manos están tan lastimadas que me hago daño y sangran mis heridas.
Así voy, así estoy; habitando entre pájaros negros que me recuerdan a mi alma, aquella que fue libre en algún tiempo.
Volaba, y ahora solo es oscura, como estas noches de invierno.


-LF Medina

Tardes de sosiego / Felipe Medina

Brotan sensaciones del espacio que parecía vacío en mi pecho, siento como se renuevan las fibras que se rompen a diario en mí cabeza, y se quiebra este hielo que enluta a mi corazón.

Es que te siento, tan tuya y tan mía, como las nubes del cielo que caen en el mar. Comparto contigo este calor que me arropa, como el sol que desaparece tras la montaña en estas tardes de perpetua tranquilidad.

No es una tarde más entre tus brazos, ni otra caricia repentina y temblorosa; son movimientos únicos e irrepetibles, que se nos dan tan bien, que la piel siente que no quiere ser tocada por otra piel, y mi boca, no quiere ser besada por otra.

Solo tú y yo, y de testigos unos pocos sentidos del paisaje, un tranquilo pájaro que canta para nosotros, el viento que sopla y nos revuelve el cabello, y en mí, un imponente sentir que me obliga a anhelar eternas estas tardes de sosiego.

-LF Medina

Llevo / Felipe Medina

Llevo conmigo una memoria de corto plazo, que olvida lo importante y le da mucho valor a lo despectivo.
Llevo un corazón noble, algo cursi, con valor romántico, algo lastimado pero no herido de muerte. Llevo una mirada penetrante como la de un preso en su celda, y dentro de la celda de mi cuerpo se aprecia mi alma; un alma pura, algo oscura en sus confines, pero al fin y al cabo pura, como el aire de las montañas que me vieron nacer.

-LF Medina

Creación del dolor / Felipe Medina

Una tarde sin sentido algo exasperaba en mí,
no sabía si era el amor perdido o las travesías que pasé por él.
Un piano que me acompañaba me dijo que escribiera unos versos con olor a canción y en él los interpretara:
“Entonces yo gritaba a pulmón herido,
con el corazón al aire y el mirar perdido,
en los sucesos de mis delirios,
que me hacían culminar mis fantasías contigo.
Pensaba,
en los tiempos de la guerra,
en la miradas candentes del deseo,
en las borrascas de la vía ferrea,
en lo regresivo de un conteo.”
y allí calló la melodía, la melodía murió, murió con el ser, murió con la canción; una canción de dos partes, dos partes de dolor, la parte de la creación y otra de defunción, la defunción de un piano, la defunción de un corazón, de una livida tarde, de un espectral cuadro, de un armario viejo,
y de un ser de antaño.

-LF Medina

Te esperaré/Felipe Medina

Te esperaré en aquel lugar del olvido.
En la espina de la última rosa que te regalé y que cortó mi mano. En la galería de fotografías de nuestras locuras del ayer. En aquel espacio de la montaña en donde te juré amor sincero.

Te voy a esperar, luz de mis días pasados, allá en aquel rincón oscuro en donde hace falta tu fragancia para percibir algo real. Pues en este lapso de tiempo entre tenerte y no tenerte, me he refugiado en estas letras que me consuelan a punzadas de pecho, a empujones de reproche y, de repente, a un sabor amargo producto de digerir tu olvido.

Al final de todo, te esperaré, amor, aunque no regreses y muera solo, como la última hoja seca que cae del árbol. Mas la esperanza me consuela con toques en la puerta que simulan tu llegada, y yo, con la suerte sin medida te imagino entrar, secar mis lágrimas y darme el último beso de mi vida.

-LF Medina

Senderos de luna/Felipe Medina

Escabrosos senderos que no conducen a nada. Son caminos de andar y andar y nunca acabar, solo se acaban las fuerzas contenidas en el frágil interior. Mientras una luna cortada por hilos de nubes blancas, asegura que la oscuridad apenas empieza; unos caminantes exhaustos de declive en declive sopesan el seguir. Es seguir o parar; renunciar o morir. Pues el sendero que guía la luna no conduce a casa, las miradas atestiguan que cualquier lugar no es el hogar; que cualquier refugio no es símbolo de seguridad. Porque la laguna jamás alberga el agua del mar, ni el mar regresa el agua dulce al río que en él desemboca. Todo fluye hacia una dirección, menos el caminante que no hace su camino al andar. Así pasan las noches eternas por ese sendero de luna, la marcha no aprisa y los corazones ya casi no laten, las huellas se borran y las almas perdidas jamás llegarán al cielo.

-LF Medina 2021

Renovación/Felipe Medina

El peso de estos años recae sobre mis tobillos,
cada día me pesa más en la conciencia.
Que vida tan polvorienta la que me escolta
¿Estaré al medio, estaré al final?
Es preciso despertar,
revivir,
renovar.
Son las migajas de mi cuerpo las que se desprenden del tallo,
vuelan las partículas de lo que me compone.
Ahora me encuentro al borde del cambio;
quizá cambie para bien,
o cambie para mal.
¡Oh, que osadía!
No sé qué vaya a pasar.
Probablemente se renueven mis caminos,
mis crisis, mis promesas.
Ojalá llegue a donde no creía llegar,
pero a donde debía estar,
y allí me plante, y allí me quede;
a echar raíces en terrenos propios.

-LF Medina

Exilio/Felipe Medina

La vida y esa mala costumbre de enviarme al exilio;
me exilia el verbo que pronuncio pero no genera en mí una acción,
tartamudeo mis palabras de vida y así mismo transmutan mis significados.
¿Qué será de mí lejos de mis espacios?
si no conozco otro suelo diferente al que estoy pisando ahora,
no conozco rostro diferente al que asimilo en el espejo.
Solo pido piedad con mi alma al exiliar mi cuerpo,
piedad con mis huellas cuando se las lleve el viento.

-LF Medina