Al final/Felipe Medina

Antes del final de mis tiempos,
antes del deceso final de este cuerpo vagabundo; deseo volver a recorrer las calles que aún guardan mis recuerdos,
y allí recordar lo que algún día fui.

Socavar esas calles de tierra
hasta descubrir mis huellas.

Deseo admirar paisajes desconocidos,
y los que anhelé recorrer en mis sueños.

Recordar al amor de mi vida,
y tenerla a mi lado antes de partir.

Mirar lo duro de la soledad
o la euforia de la compañía.

Regar una vez más mis flores.

Escribir los mejores versos de mi vida,
mientras bebo una cerveza más.

Observar con una sonrisa en la mirada,
lo que fue y lo que dejaré como muestra de mi gratitud a este mundo y a la vida.

-LF Medina

Visiones / Felipe Medina

Tengo visiones a diario.
Veo una realidad utópica.
Veo la línea que divide los océanos pasar frente a las puertas de mi casa.
Visiones de paisajes que reverdecen,
que se desprenden de una neblina espesa y fría, donde se deja ver cada vez mejor el horizonte.
Veo a un ave blanca llevarse el dolor que guardaba para la soledad del encierro.
Veo salidas de habitaciones oscuras,
salidas para este cuerpo agazapado por el miedo a la metamorfosis.
Visiones traslúcidas, donde veo un sol que no es el sol, que es un gran ojo que me vigila y me ayuda a rectificar mis rutas.
Un cielo que no es cielo, sino un espejo donde se reflejan las tierras en donde estoy y ya no estaré más, un cielo terco en recordarme mis anhelos de habitar en él.
Veo al amor que me corresponde,
una figura esbelta, que lleva puesta las estrellas; estrellas que no son fugaces pero que inspiran deseos.
Y me propone cruzar el umbral del océano, salir de la oscuridad, besar otras tierras, y por ese cielo que refleja la verdad, volar.

-LF Medina

Corriendo bajo la luna / Felipe Medina

Noches en vela que revelan la fragilidad de mi conciencia,
y por allí otro trébol de cinco hojas que paso por alto a las orillas de mis senderos.
No es que no me tope con la suerte, es que la ignoro de pensar en eso,
en esto y en aquello que es solo un nudo de falacias;
mentiras que me “creo”.
Corrro, corro y corro,
sin pausas ni penitencias, solo avanzo en una huida sin sentido.
Por más que creo avanzar siempre termino en el mismo lugar en donde empecé.
Es que no puedo escapar de lo que siento.
Así recorra la línea recta de mil décadas,
así me arranque por completo el corazón.
¿Cómo se puede soltar una parte de ti?
Resulta más fácil correr a oscuras y sin más sentidos.
No entiendo, en realidad.
¿Por qué corro bajo la luna si no la veo?
sé que está allí por que percibo su luz,
pero la verdad es que no estoy bajo ella corriendo,
es ella la que escolta la diminuta silueta de este ser inamovible, desapacible e incomprensible,
que se reciente y olvida,
que se congela y no se pertenece.
Solo soy eso de lo que nunca se sabrá —a ciencia cierta— de donde provino y a donde fue a parar su foránea alma.

-LF Medina

Otro planeta / LF Medina

Nunca me había sentido de esta manera, con este cruce de impulsos tan naturales e incontrolables.
Siento que eres viento que me aligera el paso y no termina hasta que me lleva a despegar del suelo.
Un medio que me transporta muy lejos de este caótico mundo. Así yo te llevo y tú me llevas, como dos polizones con consentimiento mutuo.
Porque no te pertenezco por completo, ni tú a mí, solo somos dos instantes que se pusieron de acuerdo para formar un lapso de tiempo que no cuenta a límite ningún reloj.
Algo extraño, fuera de lugar, así de simple y complicado, con nuestros altos y bajos estados de ánimo, compaginamos.
Y a diario hablo conmigo mismo, le platico de cómo me llevas a otro planeta, que siento estar en un universo distinto, con otra forma de mirar la realidad.
No sé hasta cuando exista está realidad y aquel planeta en el que habitamos cuando estamos juntos, pero sé que en mi memoria todo permanecerá intacto. Y volveré cada día a ti, aunque no de cuerpo, llegará a ti cada atardecer mi alma, y así mismo puede que regrese mi cuerpo. Así ha de ser hasta que ya no existan más espacios de incertidumbre y solo seamos un eterno instante que perdure hasta el fin de nuestros tiempos.

-LF Medina

En mí / LF Medina

No entiendo lo que sucede en el interior de aquel lugar en donde se dice que habita la razón.
¿Pienso o solo actúo?
Quién me asegura que existe algo real aquí y allá, en donde pueda ser y no ser. He sido cobarde al esconderme de la oscuridad, un estado en el que, tal vez, podría encontrar la esencia y la afinidad.
¿Miedo?
Por qué habría de tener miedo, si para morir nacimos, para caminar está el sendero, y para sentir solo hace falta un palpito.
Entonces debo sumergirme en mi interior y cortar de una vez por todas ese laso que me aprieta y no me deja apropiarme de un espacio en este mundo. Que me adjudica el fracaso mental.
Así que dejaré fluir este río y ver hacia dónde se dirige en el trayecto. Quiero correr como el agua, sin afán, sin forma definida. Teniendo en mí tantos embrollos no puedo apaciguar mi espíritu. Por todo esto y a pesar de la página vieja que se cortó y voló, he decidido vivir aquí y ahora. En mí y para mí.

-LF Medina

Entre tus brazos / LF Medina

Tus caricias son saltos de fe. Me reúno muy a menudo con las dudas, pero aun así he decidido dejarme caer hacia el precipicio que limita en tus brazos.

Aunque me sienta inconsciente en este estado, estoy seguro de estar al pendiente de cada minúsculo movimiento; de tu respiración, el leve latido de tu corazón frente al mío y alcanzo a percibir, incluso, la sangre que corre por nuestras venas.

No entiendo que pasará después de ese instante. Si muera pronto o por el contrario viva cien años más. Todo es tan relativo cuando me tienes y te tengo, que no quiero saber que el tiempo pasa, que me hago más viejo, que no sé hasta cuando pueda irme y volver a ti.

Aunque no entienda la mayoría de infortunios que se agudizan en mis noches, solo quiero entender la manera en que pueda vivir sin tanta prisa, esperar con toda esperanza, y la manera más precisa de anidarme en tus brazos sin dejar ser dos almas libres.

-LF Medina

Infrahumano / Felipe Medina

¿De qué me sirve estar vivo si no siento?
No siento la cuantía de los días, no veo el paso de las lunas ni el salir del sol.
Un infierno más que se inventa en el otro mundo y es de este mismo.
Camino sin piernas. Ya de nada me sirve que vaya un pie tras el otro si lo único que me guía es mi propia sombra desdibujada en la tierra.
¿A dónde van a parar mis cenizas?
De nada me servirá esparcirlas en el mar si se las arrastra el viento hacia el cementerio.
He perdido el tiempo,
o el tiempo se ha perdido en el llanto de mi eterna servidumbre.
Ya no río, de nada me sirve la sonrisa si el dolor quema por dentro.
Me extraño. Me acaricio para consolarme pero mis manos están tan lastimadas que me hago daño y sangran mis heridas.
Así voy, así estoy; habitando entre pájaros negros que me recuerdan a mi alma, aquella que fue libre en algún tiempo.
Volaba, y ahora solo es oscura, como estas noches de invierno.


-LF Medina

Tardes de sosiego / Felipe Medina

Brotan sensaciones del espacio que parecía vacío en mi pecho, siento como se renuevan las fibras que se rompen a diario en mí cabeza, y se quiebra este hielo que enluta a mi corazón.

Es que te siento, tan tuya y tan mía, como las nubes del cielo que caen en el mar. Comparto contigo este calor que me arropa, como el sol que desaparece tras la montaña en estas tardes de perpetua tranquilidad.

No es una tarde más entre tus brazos, ni otra caricia repentina y temblorosa; son movimientos únicos e irrepetibles, que se nos dan tan bien, que la piel siente que no quiere ser tocada por otra piel, y mi boca, no quiere ser besada por otra.

Solo tú y yo, y de testigos unos pocos sentidos del paisaje, un tranquilo pájaro que canta para nosotros, el viento que sopla y nos revuelve el cabello, y en mí, un imponente sentir que me obliga a anhelar eternas estas tardes de sosiego.

-LF Medina