Licencia para vivir

Eres mi cantante favorita.
Tu voz mi canto de sirena.
Tus caderas la pesadilla que me despierta
mientras me tapo con tu melena

Son mis manos
quienes llenas de arena
dibujan Hippies y soldados
y castillos sin almena.

Fue mi pasado
quién huérfano de esposa
liberó a mi futuro amordazado
con mordida cuantiosa.

Y el dolor huyó
como palomas en octubre
o el intelecto de la desfachatez…

Dejando un mundo sin fragor
dónde soy yo quien se cubre
y el presente ningunea al ayer.

Tarde pero llego

Tarde, pero llego

esa es la premisa,

con o sin permiso

desenfadado,

reloj en mano.

Pude llegar antes

pero no era el momento.

Deshojé todas mis escusas

y aunque ninguna era cierta

me la jugué a la ruleta rusa.

No se me hizo tarde

porqué detrás de “tarde”

siempre queda algo más

disfrazado de “nunca”

escondido en un ojalá.

Cierto, salí con retraso

pero llegué a tiempo.

Salté por cambiar de vagón

sin perder el equilibrio

Pues aprendí a volar mejor.

Ahora es la hora

prometo ser puntual,

sin ánimo de lucro,

por lo que pueda pasar.

Me robaron la cartera

pero pagué mis deudas

sin préstamos ni condenas.

Sin más dilación

toqué al timbre porqué

ya no dejo mensajes en el contestador.

Llegué a mi cita con el sastre,

patrones al cesto y traje a medida…

Ahora si, no llego tarde.

Inseguro con vida

Me tapo con la sombra

que nace cuando tu cuerpo

se apoltrona encima del mío.

Bebo cada gota que brota

de tus ojos azules

cuando tus carcajadas las emanan.

Mi incertidumbre se despide

y gasta cada céntimo del finiquito

en vestidos con forma de planes.

Tus abrazos son mi anestesia

cuando la vida me atropella

osadamente sin conciencia.

Mi reverencia y mi sombrero

porqué saben tus cardenales

que vuelas y despegas desde el suelo.

Mi like más obvio

por comerte mi monotonía

y vaciar mi nevera marca: odio.

Tantos versos y cero confesiones.

Secretos clasificados con recato,

banal manía de escritores.

“Credo” en tus mensajes

pues siento la misma Fe

y prodigan mis males.

Soy tu muñeca rusa

siempre con un hueco para ti

sin miedo a la altura.

Porqué saltar contigo es vivir 2 veces,

correr contigo es dar la vuelta al mundo

y besarte es sumar días multiplicando meses.

La chica de la habitación de al lado.

¿Dónde se ha metido?

Lo mismo tiene frío

como siente calor,

termostato volátil

que controla ese salón.

Lleno de estrellas de hollywood

y algún premio “Razzie”

que nunca pudo entregar

y ocupan la estantería

rozando el mueble bar.

Al lado escucha a alguien

anónima y sublime Goliat,

golpea con delicadeza la pared

¿Por si salta la pintura?

Ni las grietas la lograron romper.

Sigue destemplado

pero está menos oscuro,

la alcoba se quede pequeña

quiere colarse en la de al lado

pecado de osadía, aunque duela.

Humo negro por la chimenea,

ventana tapiada hasta nueva orden.

Padres que miran con recelo,

cornisas con factor riesgo…

vuela, pero no quiere tocar suelo.

Ahí siguen los dos

la chica de la habitación de al lado

y el chico con la oreja de Van Gogh

dibujándola sin ningún reparo.

Jugando a las tinieblas

hablando en código morse

citándose en las estrellas.

No olvides su acuse de recibo

pues tiene el alma sensible

después de todo lo vivido.

Ella cerró la puerta

¿Sin echar la llave?

¿Declaración de guerra?

El vino

Saca la botella de vino

la que guardas detrás de tu espalda,

boca de paladar fino.

dame tu mano

pues la mía sostiene el abridor.

Comparte el vaso.

No te lo diré dos veces

ábrela ya

que tan sólo leerte…

tus mensajes mutéan en corazones

y ya no se dónde esconderme.

¿Eres tu mi spoiler?

Madre de mariposas,

muralla color naranja

que protegen mis fantasías.

Osada escusa para pensarte

pero temoroso por callarme.

Es mi cabeza quién te tartamudea,

en cada hoja el mismo membrete…

Hasta tengo dislexia de ti,

pues en cualquier palabra

las letras disfrazan tu nombre

sustantivo propio pero abstracto

de facto.

Entonces te escribo

y siempre salta el contestador…

otras comunica…

y no estás,

llega la nada

baja la persiana

y tú en tu sofá anclada.

No va más…

sin saber a qué numero

pero todo al rojo.

Mi cereza favorita…

que se junten los caminos

y desperdiguen nuestros miedos

¡Pero abre ya el vino!

Garúa & Flama

Parecía una noche perdida,

un partido con tintes de empate

pero con ocasiones…

y la mujer de blanco

se adelantó en el marcador

provocando la prórroga.

¿Quién provocó la expulsión?

apresuradamente se marcharon

sin hacer declaraciones

a la par que la lluvia y el rocío

regaban sus ideas

y marcaban sus tupidas huellas.

Les sobraba el calor

que faltaba por esas calles,

tan vacías de ruido,

donde buscaban su torre Eiffel

y solo encontraron

un callejón del Browns.

No tenían techo

y el fuego ardía por doquier

¿En medio de ellos?

La nada…

encima, un aspersor

ocultos a los ojos de Dios.

Una mueca subtituló un adiós

en una película con segunda parte.

Él escribía el epitafio 

mas ella resucitó

en vuelta de su vestido blanco

lista con su mejor versión.

Y volaron sin tener alas

y cantaron mancos de voz

y bebieron sin tener sed…

pues solo había hambre

y la gula

engulló todos sus males.

“Valentia”

Mi tierra huele a campo

el naranja como abanderado,

tierras de oro color granate

con lagos que regalan

perlas blancas a los comensales.

Vivo en un pueblo muy antiguo

suelo de arenas movedizas

para todo aquel que pasa.

Un reino nada deslucido,

Mezcla de colores en cada fachada.

Las montañas llegan hasta el mar

lo elevan como castillos en el aire

y contemplan sigilosamente su belleza.

Le sobran rascacielos para saber

que su gente es su mayor grandeza.

Mi tierra huele a mar

ojito derecho del mediterráneo,

encallada al ombligo del Levante

dónde llueve sin conocimiento

menos de poco, más a lo grande.

Lar de damas y caballeros

de reyes y beatos.

Custodios del fuego

que invocamos en cada dicha

y engalanan nuestro cielo.

Suelo de valentía

tapizado con su blasón

amarillo con extremidades rojas

sujetas al color azul

abrazando la corona protectora.

No midas mi afecto en versos

pues nadie olvida

quien fue su mejor maestro.

Miradas

Miradas que saludan

y se despiden a la vez.

Miradas que redimen

cuando nadie te quiere ver.

Miradas que matan

saciadas de rencor.

Miradas que callan

y asientan al vil perdedor.

Miradas cojas

que no llegan ni al talón.

Miradas novatas

huérfanas de emoción.

Miradas groseras

vacías de perdón.

Miradas que no miran

y ven mejor que dos.

Miradas de arte mayor

que cruzan fronteras.

Miradas de arte menor

que hacen “dedo” en la carretera.

Miradas irrechazables

que albergan dos estrellas.

Miradas que acongojan

y te hacen mella.

Miradas que cambian planes

y levantan de la mesa.

Miradas que predican

“¿Y si fuera ella?”