La mentira

LA MENTIRA

LA MENTIRA

Encogida se ha quedado la mentira
que tus labios traicioneros
pronunciaron con susurros
enmascarados de gritos.
Inservible y arrugada se ha caído
sola por su propio peso
desde el ático del orgullo
donde prometiste el cielo.
De nada sirve ya negarla
si, aunque avergonzada y tímida,
ha mostrado ya su cara
y ha soltado su veneno.
Quedó desenmascarada,
desnuda a vista de todos,
abandonada en el baile
de las noches sin estrellas.
No la envuelvas con satenes
ni le restes importancia,
ya cumplió su cometido
y, aunque quieras esconderla,
el daño
ya está hecho.

Regálame cariño

REGÁLAME CARIÑO

Él me regalaba rosas
sin pensar en las espinas
maliciosas,
traicioneras,
que me pinchaban la vida.
Se olvidó de los te quiero
tan bellos del primer día,
los perdió,
se le murieron
entre flores con astillas.
A mí se me desgastó
el amor de tanto usarlo,
altruista,
generosa,
sin esperar nada a cambio.
Expiró aquella costumbre
que teníamos de amarnos,
se perdió por el camino
siempre cuajado de rosas
con espinas en el tallo.
Y el descuido nos llegó
hasta casi el infinito,
yo, derrochando mi amor
y él enviando al olvido
que yo también necesito
que me regalen cariño,
un mensaje,
un buenos días,
un quiero quedarme contigo.

Náufragos

NÁUFRAGOS

NÁUFRAGOS

Náufragos,
es lo que somos,
frente a las costas del miedo,
que buscan en tierra extraña
una oportunidad en su vida,
aquella que no tuvieron.
Nos asimos a las rocas
-con manos, uñas, con dientes-
de la desesperación,
tratando de alcanzar la orilla
antes de que sople el viento
y las corrientes nos lleven
a un punto de desencuentro.
Levantamos nuestras manos
para que alguien nos vea
y nos lance un cabo de cuerda
que cambie nuestro destino,
que diga que no hemos muerto.
Polizones de la vida,
estraperlo de los años,
que tan solo somos eso,
somos náufragos,
buscadores de los sueños.

Penitencia

PENITENCIA

PENITENCIA

Se escucharán los aullidos
que al silencio de la noche
lance mi cuerpo maldito
para cumplir el castigo
que merezco por vivir,
mientras me fumo la niebla
que me recorre las venas
y la convierto en silencios
disfrazados de alaridos
que volarán con el viento
hasta que mis propios oídos
dejen de una vez por todas
de escuchar algún sonido.
Vestirán de rojo intenso
las sombras que en mi agonía
recubrirán mis costados
para que cumpla con creces
la penitencia auto impuesta
en el letargo de un día
en que me creí morir.
Saldrán todos mis fantasmas
a recrearse en la escuela,
a pasear por mis limbos
de eternas noches de alcohol
y reconoceré en mis noches
la sombra de esa gran duda
que planea por mi mente
dejando morir mi cuerpo
en un orgasmo infinito
que solo podré otorgarme yo.

Voces rotas

VOCES ROTAS

VOCES ROTAS

Se arraciman en una pila
los cuerpos yermos e inertes
que hace apenas unas horas
estaban llenos de vida
buscando en el cuerpo a cuerpo
el fragor de la batalla.
Gritos desesperados
que se mezclan con las lágrimas
ahogando la letanía
que nace de los suspiros
cubiertos de oscuro polvo
del compañero que sobrevivió.
Hombres que no se atreven
ni a mirar fijo a los ojos
y que bajan la mirada
para ocultar el espanto
que les envenena el rostro
después que todo acabó.
Armas sucias que rielan
sobre pechos desgarrados
por unas manos maltrechas
y heridas en el orgullo
de saberse en ese punto
portadoras de la muerte.
Calla el campo de batalla
las voces rotas de culpa.
Calla y solo queda en el habla
un aliento y cien reproches
entre pólvora y metal.

A mi lado

A MI LADO

A MI LADO

Si te tuviese a mi lado
trazaría con mi lengua
un largo sendero de besos
que recorriesen sin tregua
cada pliegue de tu piel.
Convertiría el sonido
tan grave de tus gemidos
en armoniosa melodía
que llegase a mis oídos
tan dulce como la miel.
Satisfaría tu instinto
más primario y más salvaje
como una bella amazona
que emprende a caballo el viaje
del que no quiere volver.
Si te tuviese a mi lado.

Sin edulcorar

 

SIN EDULCORAR

SIN EDULCORAR

No te dejes vencer por tus demonios,
que no ganen la batalla,
demuéstrales que eres más fuerte,
que el valor nunca te falta.
Y cuando te sobrevengan
esas ganas increíbles de llorar,
sonríe al mundo y date el lujo
de vivir la vida sin edulcorar.

Autocomplacencia

AUTOCOMPLACENCIA

AUTOCOMPLACENCIA

Siento que los escalofríos que recorren mi cuerpo
durante toda la noche antes de la salida del sol
convulsionan y agonizan ante el calor de un recuerdo
que va derritiendo a su paso el hielo que me cubrió.
Suaves manos que en penumbra vuelven a recorrer mi piel
y despiertan los instintos que quedaron adormecidos
y encallados en el hielo que a simple vista era solo
la punta de un iceberg.
Y al calor de la memoria se van incendiando las pieles,
manos cobran vida propia para explorar los rincones
que algún día recorrieron las manos de los recuerdos,
se sumergen en pasado para evocar aquel éxtasis
que hace tiempo que murió.
Y el anhelo por el gozo de aquel remoto placer
funde el hielo sobre el lecho,
remite el escalofrío
y da paso a los estertores de la autocomplacencia
a falta de pocos minutos para el nacimiento del sol.