DESDE EL CIELO – Addel Córdova.

Que bonito sería que dejaras el cielo un momento para estar conmigo de nuevo, para sentirte y darte ese abrazo que tanta falta me hace, para escucharte y decirte que te extraño, que te amo y que, aunque ya no estés físicamente, en mi corazón siempre estarás presente.

Que bonito sería sentarme a tu lado para contarte lo difícil que han sido mis días desde tu partida, para que me sonrías y me regreses la vida, para que me des tus consejos y me llenes de besos, para decirme que pronto estarás de regreso.

Que bonito sería verme de nuevo en tus lindos ojos y acariciar con mis manos tu hermoso rostro, que me enseñaras que la vida no se acaba con un adiós y que ahora tengo a un bello ángel que me cuida desde el cielo junto a Dios.

© Addel Córdova

HOY QUIERO – Addel Córdova.

Hoy quiero ver en ti lo que nunca nadie se ha a atrevido a ver, quiero tocar tu alma, acariciar tus sentimientos, vibrar con cada latido de tu corazón, darle a tu vida una razón para creer en este maravilloso amor.

Hoy quiero que me mires como nunca has visto a alguien, quiero que encuentres en mí la paz que tanto has buscado, el amor que se te ha negado, el sentimiento que habías perdido, el deseo de compartir tu felicidad conmigo.

Hoy quiero que caminemos juntos por la vida,  que tu mano y la mía no se suelten nunca para que podamos amarnos sin impedimento cada uno de nuestros días.

© Addel Córdova

TE QUIERO – Addel Córdova.

Te quiero a mi lado, ahora, a deshoras y siempre.
Te quiero entre mis brazos cuando el sol y la luna brillan, cuando duermen.
Te quiero para mí, para ti y para nosotros,
porque te has vuelto estrella de mis noches,
luz de mi camino, esperanza de mis sueños
y sonrisa de mis besos.
Te quiero en mi mente y en mi corazón para amarte eternamente.

© Addel Córdova

BESOS Y ABRAZOS – Addel Córdova.

Hay besos que curan y abrazos que dan vida, besos que se vuelven vicio y abrazos que se vuelven necesarios.

Hay besos inesperados que nos regresan la sonrisa al rostro y abrazos bondadosos que le dan alegría a nuestros días poco generosos.

Hay besos y abrazos que se cruzan en nuestro camino con una única intención, sentir el verdadero amor.

© Addel Córdova

TE AMO, PARA SIEMPRE – Addel Córdova.

No sé cuánto tiempo nos durará esta felicidad que juntos hemos compartido, nadie sabe hasta dónde llegará el amor que nos hemos prometido, a veces pienso que seremos eternos, otras más que seremos solamente un recuerdo, instantes de alegría que se quedarán grabados en lo más profundo de nuestro corazón, no lo sé.

Y aunque quiero creer en esas hermosas historias de amor que he leído en libros y he visto en varias películas, a veces siento que el destino me tiene y nos tiene preparadas otras cosas, en otros labios, en otros ojos y con otras personas.

Estoy seguro de que no hemos hecho las cosas mal, hemos aprendido de nuestros errores, y han sido esas bonitas experiencias los que nos mantienen cada día más unidos. Que dure lo que tenga que durar, si somos el uno para el otro la vida nos lo dirá, si no es así, la misma vida se encargará de separarnos. Te amo, para siempre.

© Addel Córdova

ERES TÚ – Addel Córdova.

Miles de personas podría conocer pero ninguna como tú en este mundo puede haber, solamente tus besos reconfortan a mi alma, solamente tus palabras ahuyenta todos mis fantasmas.

Eres esa vibra y esa luz que le da alegría a mis días, eres esa paz y esa calma que acompaña mis mañanas.
Es la magia de tu sonrisa, la elocuencia de tus palabras, la belleza de tus ojos, la fortaleza que me das cuando me abrazas.

Eres tú, el complemento de mi vida, la musa que cuido y que me cuida, la compañera de camino que siempre habré elegido para permanecer juntos hasta hacernos viejecitos.

© Addel Córdova

DEJARNOS IR – Addel Córdova.

Ya no estamos enamorados,
se te acabó el amor,
ahora recorremos caminos distintos,
tú en compañía de alguien más
y yo en compañía de la luna,
escribiendo aquella historia que
no pudimos terminar,
esa misma historia que lees
en esos poemas que son para ti,
pero que ignoras porque quizá
te puedas arrepentir de dejarnos ir.

© Addel Córdova