Monólogos al viento – Remedios G. Tenza

Exime vientos de palabras hirientes.

No al cartel de recuerdos

sostenido en ánforas del tiempo.

Temo que despierte el lodo,

convirtiéndome en estatua perpetua.

La sutileza del agobio extiende su raíz,

se adapta y patalea

ese dolor de nuevo.

Ahora mi cuerpo, con memoria de arcilla,

se quiebra buscando

un refugio fiel.

Este camino llegó a mí.

No se oyen ruidos,

la luz transmite con palabras vivas,

sin delirios, sin miedo…

Creo que desde aquí

empezaré de nuevo.

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