Cataclismo –Daniel Olivares Viniegra–

Y yo que no tengo más para desgranar sino agridulces granadas rojas; y nada más para ofrendar que racimos de yertos ayeres suspendidos apenas entre rasgados olvidos. Perdón por no tener más amargura albergada que la de esta mi boca huraña y pálida toronja, en abundancia plena  solamente y quizá de resquemores olvidados. Disculpe usted…