Próximo distante –Daniel Olivares Viniegra–

Ni el abierto y caudaloso río

Ni el impenetrable muro

de majestuosos árboles

Ni el agobiante cañaveral

inmenso

Ni las más ardientes

dunas del desierto

Ni cualquier distancia

fuego

o bien tormenta

(0)puestos férreamente

dejan  –paradójicamente–

de hacia ti

aproximarme…

Nada me detiene ya

Desde que me pongo a pensarte.

*

Gracia siempre por calificar nuestras propuestas y por utilizar las opciones comentar y compartir.

“No se puede evitar” – Yaretzy Elizalde

No pude evitar no enamorarme de ti, no me pidas que no lo haga, no cuando después de yo a verme perdido, me encontraste de nuevo. Fue como entrar a ese laberinto que parecía no tener salida alguna, tu solo atravesaste las paredes y dijiste “No perteneces aqui” para luego llevarme contigo.


Estamos tan lejos de hacer historia, que nuestra introducción ni siquiera se ha escrito. Las hojas siguen limpias, intactas.
Estoy tan impaciente por tenerte. No puedo susurrarte el cuanto me derrite tu interior, ya que no lo escucharás, pero, ¿Quién ha dicho que las cartas de amor no pueden ser entregadas?

Será pasajero, lo sé. Pero no puedo evitar el hecho de que alguna vez mi ensueño se haga realidad.

¿Me darás amor en las noches más oscuras?
Porque últimamente el sol no se cuela por la ventana, la habitación está fría. Dime que la realidad será diferente esta vez.

Te estoy amando sin conocer el amor, y eso se ha vuelto un peligro. Si las emociones fueran danzantes, bailaría toda la noche para ti.

No se en que parte del universo me encuentro; si estoy en el lugar incorrecto donde esta la persona correcta, o si estoy en el lugar correcto amando ciegamente a quien no debería.

¿Me amaras aún sabiendo lo que llevo dentro? El pasado me pesa tanto como para ir a la misma velocidad que tu, y a veces solo pareces perderte en el horizonte.


Cariño solo dime lo que dolería escuchar, y déjame marcharme.

Puedo contenerme, pero las letras han dicho bastante ya. Solo puedo decir que no lo pude evitar. Moriré culpable de amar sin detenciones.

No puedo aferrarme a esto más de la cuenta para esperar a ser la adecuada para ti, no lo soportaría. Deberías decirlo, y sólo dejarme marchar.

—Yaretzy Elizalde





Varas/ Carmen Asceneth

Un arma para defenderme
que me recuerde lo que siempre seré
hasta el día de mi muerte,
que soporte fresco de hojas y flores,
Luego un día, ya seca,
entre el fuego, ardiente.

Un bastón para guiarme en el camino
que sostenga mis huesos
y me deje en el punto más alto de la pendiente,
ahí donde el viento los convierta en polvo,
ahí donde por fin he de detenerme.

Un báculo para señalar al que ha de acompañarme,
o que me distinga de aquél que habré de alejarme,
de sabia luz,
de santa oscuridad,
de inmensa conmiseración por la nada
de mis penas y mis pecados.

Una vara,
una rama seca
que me sirva de timón,
de escudo
y de muleta.

Espejo doble * Susana Argueta

Lloro con mi pluma
y sólo junto a ella;
me pierdo en el remolino de sensaciones
recurrentes y nuevas.

Ya todo se ha perdido
incluso antes de comenzar
y en este espejo roto
que es mi soledad,
te miro,
me veo,
como siempre,
me devuelves mi arcaica imagen.

Esa que soy yo,
la que nunca olvido,
la que he negado,
la que vuelve a llorar,
la que se quiere asumir total,

Te miro,
en el fluir cansado
de ese triste pasado,
en el remolino reticente
que es mi futuro.

Me miro,
en el símbolo perenne de mi destino,
en la incógnita secreta
que tu alma me dejó.

La joven, la vieja,
la misma amorosa tontería.
Pido perdón por estas líneas,
me estoy reparando, de nuevo,
el corazón.

Hueco/Felipe Medina

Construí, perseveré y fallé
al retener algo aquí,
en la efímera estación de mi pecho.
En mis espaldas llevo alas rotas,
y un hueco abismal en mi centro.
Soy un leve soplido que
no roza con nada,
ni mi palpitar resuena,
ya no más.
No más de sentir,
ya no más de volar.
La sideración me posee,
la consideración me abandona.
Así vivo, cabizbajo y por inercia,
no desfallezco por creencia
y me limito a sentado esperar
lo que nunca ha de llegar;
algo que llene tan grande vacío.

-LF Medina

CORONAVIRUS XI -Eduardo Ramírez Moyano-

Vaga por las arterias de la madrugada como un anfibio entrando en el agua, ya ve en 3D, y nada por el mar, y nada se le escapa.
El océano del micro-chip empuja a Ojazos hasta la Isla de Gamma, para que se adhiera a la macro-manifestación en contra de la última vacuna de administración obligatoria mundial por la OMS.
Gane quien gane esta sucia guerra, el mundo quedará gobernado por una élite de tecnócratas totalitaria, globalista y plutocrática que tendrá un control absoluto sobre todos los bichos en la faz de CoronaTierra.
La vida parecía una película de terror-ficción con continuas secuelas sucediéndose.
Ojazos bucea rumbo del destino turquesa, la llamada del fondo abisal que tanto tiempo había estado esperando.
De pronto, un verde fosforescente y mágico se abrió en abanico, y Ojazos dejó salir unas burbujas de perplejidad, mientras corrientes de vértigo y euforia le arrastraban hasta el interior de la Perla (donde pudo discernir borrosamente una niña-pez preciosa).
Comenzó a sentir un ligero mareo y, a continuación, se transformó en niño-anfibio. Entonces supo dos cosas: Había adquirido la capacidad de transformarse físicamente en niño-bicho de cualquier raza y, lo más importante, que le dejó con la mirada fija al infinito, él era el elegido para impedir la hoja de ruta del club de los bichos poderosos (tenía encargada la tarea de acabar con el Cabal).