Huapango –Daniel Olivares Viniegra–

Puede ser que se ensanchen

alas al viento

o hasta que se malgasten

las fuerzas mías en ese intento.

Penas de mi penar,

cómo estar quietas

tejen con sus abrojos

redes y arenas

tras sus tormentas.

Pájaro enamorado

también le canta

a las gladiolas pobres

las azucenas de su garganta.

De sus destrezas, sí,

se maravillan

nubes trinos y armonios

amanecidos en otra orilla

Que venga a trovar

la bugambilia;

muda en savia serena

la negra envidia

con su alegría.

Diáfano es tu cristal;

te inunda el sol.

Y tras de la suave brisa

viste otra risa

baila este son…

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