Bendita / Carmen Asceneth

Bendita hambre que empuja nuestra carne por las noches a vestirse de cazador para saciarse.

Bendito Sol que no se ahoga en la ceguera.

Bendita  sed que anda por las tardes saltando charcos entre sobras de lluvia.

Bendito  incendio del pasado que no olvida la piel para macerarse con sus recuerdos.

Bendita luz del deseo que se queda como el brillo de los soles muertos.

Benditas  manos que no se rinden ante el sueño yerto.

Benditos años que se acortan porque saben a días de lucha y consuelo.

Bendita vela prendida del anciano, que ya no es hoguera, pero que en el apenas suspiro, sirve para salvar su agonía.

Bendita.

Bendita.

Bendita.

Crédito de imagen: Dimitra Milan

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