CORONAVIRUS IX

Justo a la medianoche…
La conciencia colectiva que rezaba al Poder Larval de la Resistencia, establecía un vínculo espiritual que unía las mentes de todos los mantis en una y prevenía catástrofes a lo largo y ancho del bosque de Atuk.
Un corro gigantesco de mantis, cogido de las manos, establecía el primer vínculo: La Unimente.
Una larva rosa fosforescente inmensa comenzaba a emitir melodías suaves y rítmicas. Los ojos de los niños-mantis brillaban a la luz de media Luna cornuda.
Ojazos, sentado en posición de yoga, y con las manos asidas a sus hermanos, se sentía tranquilo, pero pronto un secreto iba a serle revelado:
“Detrás de los reptilianos, no se encontraba el Papa Azul solamente, sino (y esto era lo más peligroso) el mismísimo club de los bichos poderosos”
“…Para los servicios de inteligencia, los gobiernos, la OMS, la ONU, Gates, Soros, el maldito club de los bichos asquerosos, cuantos más seres humanos, más piojos. No les importamos más que nuestros votos. No nos quieren más que con bozal y cubreojos… ” – leían todos en la comuna.
“Control y seguridad” ya utiliza la tecnología 5G (pentagestapo), excepto en el caso de los niños-mantis, cuya religión, por revelación místico-psíquica de las “larvas rosas”, cuestión de salud, les prohibía usar tecnología móvil más allá de la descubierta hasta entonces, es decir, 4G. (Por ello los mantis eran tan complicados de dominar)
Los niños-mantis eran conscientes de la existencia del Cabal. Del alcance de su poder, de sus miembros y de su Maldad. Todo ello les habría sido revelado mediante Unimente.

Eduardo Ramírez Moyano

ME VAS A EXTRAÑAR – Addel Córdova.

Me vas a extrañar y eso es lo jodido, ya no sonará tu teléfono para preguntarte cómo estás o para hacernos aquellas bromas en WhatsApp que nos hacían pasar un momento
divertido.

Ya no tendrás con quien platicar de aquellos temas de conversación tan variados y extensos que nunca terminábamos porque cada que empezábamos a hablar de algo terminábamos hablando de otra cosa, y eso lo volvía cada vez más interesante.

Ya no habrá quien te sonroje como lo hacía yo, quien te presuma como lo hacía yo, quien te
cante, quien te escuche y te hable bonito como lo hacía yo. Ya no habrá quien te haga feliz como lo éramos los dos. Nunca habrá alguien igual.

Y justamente en el momento que me intentes
reemplazar, mirarás hacia atrás y te darás cuenta que esa persona, haga lo que haga, jamás será como yo.

© Addel Córdova
Libro: abrazo de luna (2019).