MI VIDA Y YO/Adelina GN


Fuiste en mi vida lo que viste, lo que sentiste me acunó.
Siendo lo querido vivido, y lo deseado anhelado.
Hoy vengo a decirte que te amo, que todo lo que he hallado, no ha cambiado.
Me has pedido la verdad para el pago de mis historias.
Gracias sinceras por alimentar mi alma, inspiración callada al alba.
Me diste inteligencia para comprender, dejando que abrazase la esperanza.
Hoy al amanecer pedí clemencia, deseando mis sueños cumplir.
Adelina GN

El grito * Susana Argueta

La noche tiene la forma de un grito de lobo

Alejandra Pizarnik

Es de mañana, el sol no sale aún. La oscuridad y el frío me envuelven, una vez más. Mi voz se aletarga y duerme, mientras un grito resuena en mi interior: ¡blasfemia! ¡Me rebelo contra el mundo que me hace desfallecer! Mi corazón late apresurado, acompasando el vertiginoso tiempo en el que vivo.

Me atraganto con el aire que se arremolina. Me sofoco. ¡Tantas palabras contenidas! ¡Tanto que decir! ¡Tantos años! Me he callado para no volver a llorar. Ahora, vueltas espinas, las frases de mi cobardía rasgan mis paredes cuando escapan despavoridas. No las puedo detener. Inevitablemente, mis ojos han de llorar.

Recuerdo los sueños de esta noche, cénit de los miedos que afloran y se hacen densidad; turbación y fantasmas, demonios, espantosas historias flotando entre las nubes de mi adormecimiento, aterradora cosecha de mis raíces expuestas al viento, raigones entreverados en los pies, cúmulo de pasmosa inmovilidad.

Mi piel sangra, escaldada por el recuerdo de tantos besos sin sentido, de los nombres sin eco, de las sombras flotantes que se desdibujan al salir el sol. Surcos de norte a sur, desde la claridad de mi pensamiento hasta la vera de mi sexo entumecido. Me desmorono, pero me aferro a no morir. Quiero regresar desde esta muerte instantánea, y grito, aprieto puños y dientes, me desfundo y el agua que contengo huye lejos de mí, líquido salado con sabor a viejos sueños. Me arrastro, jadeo e inevitablemente llega la muerte, una, y otra, y otra, y otra vez. Abro la boca: el silencio se desparrama.  Cierro los ojos y me resigno. Floto en el vacío.

Mi cuerpo es inmaterial. Se ha diseminado entre nubes y estrellas, ocupando el todo a un mismo tiempo. Escucho voces. Mis padres. Siento latidos. He vuelto a nacer.

¿Alguien me ha visto?/Felipe Medina

Si alguien me ha visto mirar el cielo
en la abulia de mis noches,
que me decifre la cantidad
de estrellas coruscantes
que se reflejan en mis ojos.

Si alguien me ha visto suspirar
el petricor de mi lluvia,
que siga el caudal de las charcas
a ver si alguna gota llega hasta ella.

Si ven en mi tristeza una risa,
no se extrañen,
soy títere de la locura
cuando agonizo.

Lo más probable es que vean
sonámbulo, extraviado
y lánguido de sentidos.
Avanzando porque mi pie
va tras el otro.

Respirando porque el aire
entra y sale en el ciclo normal
de mi respirar;
o tal vez ya no respire
y sea un muerto andante.

Si alguien me ha visto,
por favor, dígame,
que me ando buscando.

-LF Medina

CORONAVIRUS VIII

Se hacía de noche en el poblado-granja-santuario de los Atuk, y Ojazos miraba las estrellas del firmamento en compañía de otra mantis, Laia, que le había visto nacer en la ceremonia sagrada del Vínculo.
Laia era la tía de Ojazos, que al morir su madre cuando él contaba con 9 años, se hizo cargo de su educación, tanto moral como escolástica, implicándose en una auténtica relación maternal, y no mentiríamos si dijésemos que, desde bien niño, Laia ya había advertido algo especial en el chaval, algo mágico, cuando uno destaca en todo es difícil de ocultar. Pero ella nunca había oído nada de pan-raciales en su vida, lo más que había escuchado de los eruditos mantis era que, a veces, nacían niños supra-intuitivos. Nada más.

– ¿Qué le has pedido a esa estrella fugaz? -le preguntó su madre adoptiva a Ojazos con ternura.

– ¡Que pueda recombinarme bien con una niña-pez! -gritó entusiasmado éste- Dicen que el primer anfibio traerá la Paz a CoronaTierra…

– Eso es muy digno de alabar, pero por ahora piensa en el presente. El Papa Azul ya está preparando una nueva legión de niños-reptilianos peligrosísimos para acabar con las larvas rosas y que retorne la hambruna al mundo.

Hay que evitarlo por todos los medios. Dentro de una hora hay Alta Reunión de Unimente. ¡Hasta luego, mi niño!

– ¡Hasta luego, mami!

Eduardo Ramírez Moyano

Aquaescencia –Daniel Olivares Viniegra–

 

Así de azules caminamos.

Nos movemos entre rocas y entre nubes:
navegamos redundantes
circulando siempre
hacia nuestra propia esencia
revertida en cielo y vapores hidrópicos.

Nitrogenizados
ozonizados.
Somos casi la esfera
o tres cuartas partes de ella.

A nosotros vienen las voces de todos los hombres
y nos deslavan
-después del atardecer-
el silencio
y la lluvia de paz.

Un huracán furtivo
se allega a estremecernos de vez en cuando.

Después de la resaca
sólo quedan:
el verde mohoso del arrecife
los fósiles cuadrados del tiempo
y la plasticidad de nuestras estrías…

Placas violentas perviven
cuando la historia ha pasado.

Paleozoicos somos:
amarillos nuestros fondos
dejan ver corales y estrellas
y uno que otro hipocampo
que presuroso
pretende surcar las galaxias del vacío.

(Pegaso inarmonioso, precisa riendas
que amorosas lo sujeten.)


Acá, un cangrejo ermitaño
tenacillas finas de mar de Oriente
nos recuerda que en la aurora
habrá que caminar con fineza:
vencedores.

Se nos vuelve a llenar de agua el universo…
gota a gota
viene amaneciendo.

Un caracol de río
nos da fe cierta de otro origen.

 

Y las carabelas
van
y
vienen.

 

*

 

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PODER DECIR LO QUE SIENTES/Adelina GN

Hay lugares que no conoces, que paseas agradecida mientras se puedan iluminar con ideas de primeras ambiciones.
Luego todo envejece, porque no hay la suficiente confianza en nosotros mismos.
Momentos de verdad que me gustaría retener y detener a medida que van sumándose los días.
Poder decir lo que sientes sin compromiso alguno, más que agregar a la vida los pasajes tardíos de una certeza rota por el dolor de la mentira.
Amar los instantes oscuros, sumar el tiempo al sufrimiento, pensar que el todo solo es un espacio, vacío y frío.
Que entre él y nosotros existe, lo que llaman un ciclo, es ese periodo, en y por el que vivimos.
Adelina GN

Estás y no estás/Felipe Medina

Que triste buscarte
y no poder encontrarte;
te busco en la gente,
en la ciudad, en los parques.

Te busco en el avismo
en donde caigo perdido,
cansado y furtivo;
caminando descalzo
por calizas y vidrio.

Que triste creer verte
y no poder tocarte.

Te veo en mi noche
nublada de bruma,
contando cocuyos
entre silencios y dudas.

Tristemente te escucho
pero no te asimilo,
tu voz lejana tan llena de olvido,
va y viene en un sórdido alarido.

En mi alucinación febril
solo es donde existes, pero
renuncio a la zozobra,
prefiero morir completamente sin ti
que vivir con tu sombra.

-LF Medina