NADIE

Nadie, nunca nadie me dijo, de haber sabido que el secreto se descubre, yo misma hubiese dosificado mis alegrías. Me hubiese bebido el viento, dejando la brisa para adornar mi piel cuando con su contacto ella se eriza. Hubiese frenado mis lágrimas, las dulces y las amargas. Hubiese sonreído para que nunca cesase el latido…