ATE/ Carmen Asceneth Castañeda

No vuelvo a tocar la luz de la noche porque de mi mano caen huracanes y se incendian los ríos. Que la generosa oscuridad envuelva el alba y que en la aurora habite el consuelo del frío. No vuelvo a emprender razones porque las palabras provocan erupciones y destruyen de la esperanza sus dobleces. Que…