NADIE

Nadie, nunca nadie me dijo, de haber sabido que el secreto se descubre, yo misma hubiese dosificado mis alegrías. Me hubiese bebido el viento, dejando la brisa para adornar mi piel cuando con su contacto ella se eriza. Hubiese frenado mis lágrimas, las dulces y las amargas. Hubiese sonreído para que nunca cesase el latido…

Sombras

En la habitación del silenciosolo las ventanas oyenel llanto inmaculadode la soledad en cautiverio. La compañía de las sombrasde frente y a espaldasatestiguan austeraslos quejidos de un alma. Y las borrascas insonorasafuera solapanlas penas ajenascon el llanto del cielo. En la habitación de la oscuridadlas paredes son ciegasSolo limitan espaciosde un gélido interior. Así mueren…

Basta con la noche/ Carmen Asceneth Castañeda

Basta con la noche con sentirme la magia en la punta de los dedos con cerrar los ojos con quitarme los zapatos con saber que entre el piso y yo ya se mide un abismo. Basta con quitar los diques del corazón primero de la lengua y del pensamiento de los recuerdos del tiempo de…

Finitud *Susana Argueta

¿Cómo hablar del  temor a lo divino, de la minúscula partícula que somos, del asilo cósmico que se convierte en nuestro breve hogar en un tiempo inmemorial, techo improvisado de cielo y lluvia? ¿Cómo retar esta magnificencia para sobrevivir unas horas a lo eterno? Porque esta partícula que somos, brota de las entrañas de Dios,…

Cuerpo y piano

Una nota derramadasobre mi piano veovibro con ellame deslizo entre las partiturasde una bella melodíaque no me canso de tocar.Eres y serásla musa inmortalde la más sublimearmonía del suspirar. Suena sobre las aguas del marsonata que me envuelveen el vaivén de las olasy empapa las hojasdonde se escribeel vicio de cancionesde un concierto sensorial. Suena…

DÉJAME – Addel Córdova.

Déjame calmar tu lluvia, secar tus lágrimas y cambiar tu semblante de tristeza por una hermosa luz de alegría. Déjame caminar de tu mano, recorrer cada sendero juntos, encontrar la paz en tus labios y el paraíso en tus ojos. Déjame susurrarte al oído que te quiero, que eres mi vida entera y la mejor…

ETERNIDAD CONSTRUIDA

Bellamente decoradas tus palabras me amaban, me llamaban a la vida y deliciosamente me sorbían el amor que tenía. Acariciaste mi alma con ellas, diciéndome que me querías, lograste arrancar la tristeza que horrorosamente me cubría, no dejándome olvidar que vivía. Acuérdate de la música, dulces melodías arropaban la distancia, mientras al reloj las horas…