El beso

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Me gusta caminar contigo tomada de la mano
sintiendo cómo circula tu calor por mi cuerpo,
embriagándome con el deleite
que producen en mi, tus sentimientos,
bebiéndolos sorbo a sorbo… lentamente.


Cierro los ojos mientras mis labios se entreabren
en una sonrisa que espera la suave caricia de un beso.
Ese cálido roce de tu boca húmeda sobre la mía
es el detonante que dispara en mi interior
cascadas de sensaciones que brotan
como fuegos de artificio,
como lava incandescente de un volcán
que despierta de una siesta de siglos.


Entonces abro los ojos y me sumerjo en ti
a través de tu mirada, que refresca
ese calor que llevo dentro,
hasta que nuevamente vuelva a arder
con la misma pasión de … otro BESO.

Besos para un día de amor * Susana Argueta

Callaste,

y tu boca,

pródiga,

se desparramó en besos

esos que saben a espera

y huelen a infancia;

besos de mañana recién despierta

y de una tarde soleada;

besos de café recién hecho,

de pies descalzos a la orilla del mar;

besos de amanecer despeinado,

de horizonte azul

y de dos manos que se tocan,

de la primera vez

-y la última-

y la siguiente;

besos de ojos indiscretos

y labios rojos que esperan,

húmedos y sabrosos;

besos de lengua entrometida,

de años guardados,

Tus besos ¡qué besos!

Imagen: El café de la mañana. Susana Argueta.