“Trazos Blancos” – Yaretzy Elizalde

Te he dejado mi hoja en blanco para que en ella escribas versos descompuestos.

Como aquel donde dijiste que la curva de mis labios era tu caída perfecta.
No sin que antes dejaras tu huella marcada al final de la página.
Ridículamente la monotonía no atrajo consigo soledad, solo montones de rocas a gran velocidad arrastrándose hacia ambos con asombrosa destresa. Era tarde para cambiar de lugar.

Había caído.

Intente colocar los colores brillantes en el cuadro que trazamos ambos.
Mis manos estaban sucias, tremendamente marcadas, eran una revolución de colores por la pintura espesa.

Tomaba algunos pinceles con la esperanza de que trazaran igual que tus manos. Ninguno consiguió aquella magia que de ti procedía.
Fue como si la pintura solo fuera eso; un color.

Pero tus manos eran totalmente diferente; contenían una magia especial lista para explotar en algún segundo.
Veía por horas como marcabas cada línea…
Intentaba encontrar la forma de lo que trazabas antes de que terminaras aquello…

Coloqué muchas veces mis manos empapadas en color en el lienzo, solo porque lo pediste.
Intenté entender algunas veces que era lo que realmente te llevaba a la inspiración de pintarme, nunca lo comprendí.

Inefablemente estaba perdida en las manos de un pintor romántico.

Solo sé que una cosa comprendí despues de todo; además de darle color al lienzo, me diste color a mí.

Yaretzy Elizalde®

La chica de la habitación de al lado.

¿Dónde se ha metido?

Lo mismo tiene frío

como siente calor,

termostato volátil

que controla ese salón.

Lleno de estrellas de hollywood

y algún premio “Razzie”

que nunca pudo entregar

y ocupan la estantería

rozando el mueble bar.

Al lado escucha a alguien

anónima y sublime Goliat,

golpea con delicadeza la pared

¿Por si salta la pintura?

Ni las grietas la lograron romper.

Sigue destemplado

pero está menos oscuro,

la alcoba se quede pequeña

quiere colarse en la de al lado

pecado de osadía, aunque duela.

Humo negro por la chimenea,

ventana tapiada hasta nueva orden.

Padres que miran con recelo,

cornisas con factor riesgo…

vuela, pero no quiere tocar suelo.

Ahí siguen los dos

la chica de la habitación de al lado

y el chico con la oreja de Van Gogh

dibujándola sin ningún reparo.

Jugando a las tinieblas

hablando en código morse

citándose en las estrellas.

No olvides su acuse de recibo

pues tiene el alma sensible

después de todo lo vivido.

Ella cerró la puerta

¿Sin echar la llave?

¿Declaración de guerra?