Ojos ascuas –Daniel Olivares Viniegra–

 

 

 (…para Celia Cortés)

 

… Morena mirada de atardecer.

Ahí estás –aún te veo–

como eras (y eres desde que tú/te) fuiste 

navachistera luna negándose una vez más a partir…

o como si esa fría, ardiente y enorme Luna

jugase una vez más a volverse contigo una:

a la una a las dos o a las tres…

Es decir, como si siempre eterna (a fuer de ser) concreta fueras:

hueco eco de manglares;

albi-amorosa sonrisa desgajándo

se

en trinos por sobre (lo) (y) (la) misma nocturna y sacra

eterna nuestra hoguera

en ese tu Yo ardiendo ahí también.

Toda tú por entre esa/ésta colosal y multijuvenil borrachera

esa que no otra puede ser la del amar la mar y (él) regocijo infinito

… o simplemente esta otra que no viene a ser sino escasamente una más

de aquellas otras que se postergan (c)así así o sí como no y a huevo ¿y por qué no?

y mucho más allá por las más prístinas razones.

… Esa(s) que lleva a desembocar por sobre y entre sí

a todos sus comulgantes compañeros

desde que en tanto sólo dan tres minutos para las cuatro (y cuarto),

o hasta que después…

solamente y que de pronto nuevamente (nos) sorprendamos

repetidamente semisobrios al filo de uno y otro o cualquier otro feliz amanecer…

Ahí están tus ojos/mirada

como en esas veces que lo más seguro es que todo es (sí)

si acaso y apenas pausa

porque después

y posteriormente/

y como es de suponerse,

de suyo viene nuevamente a deponer s(ó)lo la calma quieta

toda esa luz alerta y cómplice

que por si acaso entre sol y sol también murmurase

por todo el tiempo suyo

añorando su/nuestra propia inacabable colectiva y plena y festiva canción…

La que suena y resuena como tú que tampoco te vas

(o más bien que apenas te escondes),

Así quizá (o no o tal vez) pero sólo un poco,

si acaso jugando como la marea

… pues de cierto eres siempre ya de toda esta plena arena

serena que nos envuelve (soporta, arropa, pica, sofoca y reconforta). 

Así de imperiosa y terca naciste,

viniste, te quedaste junto al nuestro fuego

incienso y leña de aquesta nuestra pira

del más alegre lar

del más alegre mar

donde ya sin duda y sin cesar imperas.

Ordenas impertérrita al pie y al centro de tu/nuestra Bahía

esa hacia la que, hasta a los que no estemos físicamente presentes,

presta y rauda una y otra vez te aprestas

ciclo con ciclo, año con año,

hora por hora, minuto a minuto

a convocar

Sacerdotiza laica la más nuestra; la más terrena:

Ojos/ Ascuas 

Ascuas/ojos

mirada morena de atardecer.

*

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