PUEDE QUÉ SEA ÉL

PUEDE QUÉ SEA ÉL
En un lugar del mundo, un año el cual no voy a mencionar, un mes que no viene al caso y unos nombres que no acierto a escribir, empieza esta historia…
En ese pueblo pequeño, nacía un niño sin más historia que la que él iba a proporcionar. La misma que su propia vida iba a darle. Con una infancia como la de cualquier niño, que al ir creciendo nota la ausencia del amor en la humanidad.
Todo parecía normal en aquel hospital, pero los adelantos médicos, hicieron que aquel nacimiento fuera un tanto especial. Creció en un ambiente familiar, con ilusiones y propósitos demasiado ambiciosos para la forma de pensar de aquellos tiempos.
Viviría amoldándose a sus necesidades, haciendo las de las demás personas de su alrededor como propias. Trabajando en un mundo al que quería conocer, junto a sus compañeros, que formaría para que su labor beneficiara a muchos más. Pero moriría… dejando su siembra esparcida por todo el campo, esperando que algún día no muy lejano diese su fruto…
Iba a hacer lo que tantas mujeres, cuando sienten la llamada de ser madre sin tener pareja, pero el miedo a no ser entendida la frenaba…
Tenía esperanza en que su ovulo quedara fecundado la primera vez, en su entorno familiar había casos de esterilidad, buscando a un buen donante, si a ella le ocurría lo mismo aseguraría su maternidad y aunque no tuviese su presencia física ella sentiría que había un padre.
Su pareja no veía muy acertada la decisión que había tomado, pero accedió acompañarla en todo el proceso, estaban unidos sentimentalmente y la quería, por tanto, si era su hijo también lo sería de él mientras estuvieran juntos.
Aunque su entorno no se lo pondría fácil, ella quedó por fin en estado, como deseaba, al primer intento, una llamada telefónica y una voz en off le dio la esperada noticia, adelantos tecnológicos que no llegaba a entender pero confió en aquella voz y que fuera cierto.
Él tuvo que ausentarse a otro pueblo, cubriendo la baja de un empleado durante varios meses, tantos que dio lugar a que allí en su barrio empezaran las murmuraciones sobre su barriga, la que ella llevaba con sumo orgullo y empezó a pasar de la gente y de sus chismes.
Cómo qué si aquel hombre no era el padre, qué si lo había engañado, qué a saber quién lo era, pero todo aquello le resbalaba, ella sabía muy bien de quién era, era de un hombre y punto, además a lo que decían que si la dejaría, el niño se quedaría sin padre, se equivocaban pero mucho, su hijo tendría dos padres ya que él era un buen hombre.
Se acercaba el día que cumplía su gestación, la llevó a hacerse la última ecografía, no tenían dinero suficiente para pagar un taxi, así que fueron en autobús, tampoco el pueblo de al lado estaba tan lejos y ella se encontraba bastante cómoda con su barrigón que ya no le dejaba mirarse los pies.
Estando en la consulta sintió un gran dolor en el bajo vientre, pero aguantó, pensaba que sería del traqueteo del camino y no dijo nada, tomó una revista y se relajó leyendo.
Él estaba en la cafetería de la planta baja esperando, mientras tanto entabló conversación con el camarero que escuchaba en el televisor el tiempo que haría esa noche.
Subió a recogerla pensando que ya habría entrado a la visita y la vio aún allí sentada con muy mala cara, estaba pálida y sujetándose como si le doliese.
Se lo dijo a la enfermera que avisó al médico para que la entrase antes de su turno. Cuando estaba revisándola, tuvo otro fuerte dolor, sin entretenerse más el médico le advirtió que sería conveniente que la llevase al hospital, aquel dolor parecía no tener espera, lo más probable es que el bebé naciera esa noche.
Confundidos salieron de allí, la residencia más próxima estaba algo lejos así que despacio pero sin pausa comenzaron a andar. Solo les quedaba dinero para la vuelta y si tomaban otro trasporte y era una alarma infundada, no podrían volver a casa.
Cerca muy cerca estaban ya, cuando ella se sentó en el suelo no podía andar más, le dolía mucho y notaba como si se hubiese orinado encima, él no sabía que hacer y optó por ir solo a buscar ayuda a la clínica que ya veía a lo lejos.
Desesperado buscaba a alguien que lo ayudase, saliendo de allí con una ambulancia, llegaban a la calle donde estaba ella con el niño ya entre las piernas.
Atendiéndola con mucha rapidez, terminaron los médicos de hacer su trabajo, que solo consistió en cortar el cordón umbilical, asear al niño y darle calor.
Desde gestar hasta parir todo había sido cosa de ella, nacer ya fue cosa de su hijo y así lo había hecho, desamparado y lejos de su casa. Fue un nacimiento algo singular, dónde, cómo y por qué ocurrió así, las formas lo harían parecer como único… Ya que después de estar el niño y la madre varios días ingresados tuvieron que abandonar el lugar…
Fue un varón, pesó al nacer 3,300 gr, piel morena y los ojos claros, muy parecido a los demás niños que nacieron en esa planta esa misma noche y días posteriores. Pero algo se apreciaba en él más singular, en su frente justo en el mismo nacimiento unas diminutas manchas se veían de una sien a otra, eso y que sobrevivió a una epidemia que se cobraría la vida de la mayoría de los nacidos en aquel intervalo de días. La administración del hospital pidió a la pareja que debían abandonarlo, ya que la malaltía pasó y el niño tanto como la madre, se encontraban perfectamente, avisando al padre que se encontraba como todos los días allí pasando malas noches al no tener suficiente dinero para volver solo a casa.
Ella le vistió con la ropa que le habían prestado y lo arropó con una sabana, ya que no tenía toquilla y apunto estaban de abandonar la habitación cuando la médico, el auxiliar y la enfermera que los habían atendido durante esa semana, llegaron avisados por la mujer de la limpieza de que ya se iban.
El médico llevaba el medicamento que tenía que tomarse por si enfermaba, el auxiliar varios pañales, la enfermera fue algo más generosa, ya que en una bolsa le puso leche para varios días, sabía la precaria situación de la pareja y así con esos regalos y el de la enhorabuena porque la epidemia pasó sin afectarlo, se despidieron de ellos para seguir con su trabajo.
Además de ellos muchos más empleados y enfermos de diferentes plantas fueron a despedirlos, entregándole un celador varias bolsas con productos para el bebé. Salieron del hospital despedidos con cariñosas muestras de afecto. Médicos y especialistas comentaban que algo misterioso envolvía la vida de aquel niño, nació en la calle y no le afecto aquella extraña epidemia…
¿Sería inmune?…
¿Qué extraño misterio tenía aquel nacimiento?…
Se preguntaban todos, esperando que alguien les tuviera informados… pues cabía una posibilidad, qué si en realidad… pudiera ser Él…

©Adelina GN

SIGAMOS APRENDIENDO- Haber, A ver

Hoy seguimos aprendiendo que hay muchas palabras que en su lectura suenan igual, pero que en su significado vienen a ser distintas, a veces muy distintas.

Voy a ver si puede haber una forma de qué me entendáis. Seguro que parece de primaria, pero esta lección tan simple hay quien la olvida.

Imagino que seremos lo suficientemente avispados en volver a aprender lo que nuestros maestros nos enseñaron y en recordar la regla de la ortografía que en esta sección Poesía en Órbita nos ayuda para que no olvidemos.

Adelina GN

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Amor desamor/ Daniel Cerrato

Amor, desamor, tan cerca,

pared con pared viven.

Hay que aprender a bailar con ellos,

a trenzar sus cuerdas, tensarlas,

soltar, dejar ir, gracias, quién sabe.

Su desilusión tan conocida,

su pasión que desembarca,

el calor que provoca por dentro,

son cuerpo a cuerpo, son alma a alma.

Amor, desamor, tan cerca,

vecinas del mismo patio.

Me cuesta ir tranquilo a su casa,

hay siempre un otro esperando,

sin que sepamos qué pasa,

aquí estoy, vengo llorando,

aquí estás, estás en tu plaza.

Reconozco mi ignorancia,

qué sea el amor, el desamor,

la vida, habrá que vivirlos,

poblarlos todos y aprender

para que cada viaje nos enriquezca.

VÍSPERA

 

VÍSPERA

 

Aire muy frío en el tuétano de los huesos, médula contraída, corriente húmeda del mediterráneo en el Invierno. Vísperas de navidad, decoración en millares de cada local. Cena de amigos en hermandad, perfume de fruta, tabaco de liar… Conversaciones púrpuras y medias donde mirar. Senos turgentes en el ambiente más intelectual y tribus de perroflautas bajo el dintel de algún portal, glorietas, parques y plazas al ritmo del vendaval. Pub de jóvenes que se sienten soñar, garitos con luces inundando la ciudad.
Espejo multicolor de noche boreal, la ley de no poder fumar. Tomo un refresco con mi amigo Alberto, él gusta de un rojo vodka en copa, mientras escudriñamos los detalles que vienen en tropel sobre nosotros. Se diría que estamos entre los mayores del local. Lozanas chicas y mujeres de dicha transitan, enciendo la vela rubí sobre el mármol de nuestra mesa. Alberto y yo nos acomodamos en el butacón, mientras el resto juega a los dardos bajo un frondoso árbol navideño. Ganan, pierden; pierden, ganan; y siempre igual. Una serpiente verdiazul recorre el sillón por detrás de ambos, cuelgan esferas de varios colores y tamaños, igual que una pequeña constelación artificial, hay una máquina tan nueva que no sabemos ni cómo funciona, salen del baño dos féminas, cruza un ángel… Un ángel tenaz con su fe puesta en Adán. Pero hay muchos donceles y no tanto afán. Contemplo un trasero descomunal. Por entre semejante madreselva me encuentro sobre agua y pétalos de cristal. Destellan los dígitos de la máquina de dardos, juegan otros al billar, un visillo tornasolado que deslumbra sólo al mirar, y justo al centro del local, una estrella sobre el bendito árbol de navidad.
Parece que la noria de las emociones despierta en navidades, el cariño, las postales… el ser bondadoso con el prójimo, que debería ser siempre; la navidad da alas a los niños soñadores, mariposas y libélulas de vidrio de colores. Y, aunque sólo sea más que un espejismo, la navidad es de los sentidos un bello paroxismo.

 

Eduardo Ramírez Moyano

FLOR DE CRISTAL –Daniel Olivares Viniegra–

Contra espejismos luchas
rosa del desierto
tesoro de mar antiguo

Virginal odalisca
condenada a perecer
en menos que pase un sol
sobre el crepúsculo inadvertido
de la ubicuidad

Eres firme fugacidad
apenas vista en mis cuencas
que también secas
no tardarán en dormir para siempre

Mas no importa
la belleza recalcitrante
del temor que nos remueve
a angustia
nos destina permanente
la fresca sonrisa
que ostentas hoy día

Retoñarás
en flor de espíritu
sempiterna
cual estoico
faro de amor
para el caminante.

*

Truco número 4 –Daniel Olivares Viniegra–

Este era un triste trapo, sin tropa, que por no ponerse trucha, quedó con los pies de tripa y las trompas al revés, ¿quieres que lo transmita otra vez?

Alguien tramó la continuación de esta tragedia con otro final y términos como los siguientes: tránsito, trabajo, traslado, traducir… trecho, treta, tremendo, trébol, trenza… triunfar, triángulo, triciclo, tributo… trombón, trotar, trompeta, trozo… trueno, truncar, trueque… actriz, atraso, atrevido, atrio, atroz, avestruz, construcción, contrario, contrato, contribuir, cuatrero, cuatro, destrozo, destruir, entrega, entrometido, estrecho, estremecer, estrujar, litro, matrimonio, retrato, suministro, sustracción, ventrílocuo…