A Miles Davis/ Bryan Freire

Miles Davis ha muerto, digo. Y sí, confieso que, desde el vano oscuro de la puerta, me acecha constantemente. ¡Cuidado, hay demonios bajo esa puerta!, repetía una y otra vez antes de morir. Miles Davis ha muerto, digo. Desencarnada la trompeta que en las noches de Harlem se convirtió en hombre. Rostros que se desvanecen…