Deja de saltar/ Daniel Cerrato

Deja de saltar,

    de hacer piruetas para

que

   te

   vean,

más allá del muro.

Deja de agradar,

de hacer el mono,

de hablar sin parar

haciéndote el importante para

otros.

Deja de perder

tu fuerza mendigando atención,

cariño, comprensión, amor.

No te enfades con quien

no te da lo que necesitas:

Quizá no sea eso.

Y si te quedas fuera,

bendice estar dentro

del otro círculo que dejaron

vacío para llenarlo con almas

a quienes sí les importes.

Da gracias por la lluvia

aunque no puedas tender

         la ropa fuera.

Pide perdón por tu soberbia,

deja de hacerte el “pobredemí

y venga a la vida

porque ya estás.