Eres / Daniel Cerrato

(Del libro “Arquitecturas Interiores: Poesía de Desarrollo Personal”, Editorial Angels Fortune Editions)

Si tan solo vieras lo hermoso que eres,

la belleza profunda de tu corazón rojo,

la delicadeza de tus manos como panes,

alimentando caricias, soles, ojos,

tus manos, las mismas manos de todos.

Tu rostro amable de cercanías y ternuras,

el atractivo de tu voz que calma,

la calidez de tu estar,

el amor que emanas,

el imán que vibras,

la sensibilidad de tu verbo y de tu abrazo.

Tu mirada de adentro,

la que ve de veras, reconoce,

la de ser humano.

Si tan solo te vieras, y te reconocieras,

lejos de las voces de quienes sueñan muertos,

solo recordarte tu belleza alejaría toda duda:

está bien ser tú, y eres precioso.

No hay comparación posible

cuando tu espíritu te puebla,

porque la comparación no existe

cuando sientes tu amor por dentro.

Eres bello, eres hermosa,

si tú supieras…

Poesía Viajera. Monasterio en Yanhuitlán, Oaxaca.

Entres soles inconscientes

La noche está por concluir. El eco de cantos monásticos ha discurrido entre un sol y el siguiente; silente mirada del tiempo que se derrama en los muros de cantera blanca. ¿Qué secretos guardan estas paredes de piedra labrada? ¿Qué misterios esconde en la negrura de las conciencias y el vacío de Dios? Voces sombrías se elevan entre años desperdigados en segundos interminables: susurros, ojos que han visto la miseria y la grandeza, el garbo del arte y la desvergüenza de la humillación. Mi alma se regocija con el éxtasis estético y llora con la pobreza del espíritu de un pueblo derrotado.

Imagen: Monasterio de Yanhuitlán, Oaxaca. Susana Argueta.

La Vida

Vi a mi madre,

abracé a mi padre,

caminé,

viajé,

estreché manos,

degusté.

Anduve entre el gentío

y me senté a la mesa.

Arrullé niños.

Vi hermosas casas

y paisajes increíbles,

caminé

entre techos de colores vivos,

entre flores y callejones,

alcatraces y girasoles.

Me cansé

y lavé mi cara con agua fresca.

Miré los rostros de amigos,

gente de todas partes.

Soñé con el hombre que amo

y olvidé el resto de la noche oscura.

En verdad,

que soñé la vida.

De la Antología 2019 “Entre la tierra y el cielo”. Mujeres poetas en el País de las Nubes.

Imagen: Amanecer en Atlapulco. Susana Argueta.